Política
“Parece el infierno de Dante”: Crudo testimonio de la crítica situación que se vive en Cuba
miércoles 25 febrero, 2026
Leduán Ramírez, investigador de Iniciativa para la Investigación y la Incidencia, denunció la precaria situación y sus consecuencias
Diego Mendoza
En febrero de 2026, la realidad de Cuba ha trascendido la narrativa de una crisis económica crónica para adentrarse en lo que expertos definen como un escenario de “supervivencia diaria”. Con una inflación desbordada, un déficit energético que supera el 50 % y una moneda nacional devaluada hasta los 500 pesos por dólar, la isla enfrenta una parálisis estructural que afecta la dignidad y la vida de millones de ciudadanos.
Para profundizar en esta situación, el programa La Ventana Rota de La Nación Radio consultó al doctor en Ciencias Sociales Leduán Ramírez, investigador principal de la organización Iniciativa para la Investigación y la Incidencia de Cuba, quien ofreció un diagnóstico sobre el colapso del sistema y las estrategias de resistencia de la población.
Un sistema energético en ruinas
Si bien la crisis eléctrica no es un fenómeno reciente, sino el resultado de décadas de desinversión, la situación se ha visto agravada este año tras las limitaciones en el acceso a las importaciones de petróleo. Según Ramírez, el déficit diario supera los 1,500 MW, lo que se traduce en que más del 40 % del país sufre interrupciones del servicio por más de ocho horas cada día. El investigador subrayó que la gravedad del asunto radica en la dependencia eléctrica heredada de la “Revolución Energética” de los años 2000, que eliminó el uso de combustibles directos para cocinar.
“Si no tienes electricidad, ¿con qué cocinas? (…) Estamos hablando de un país paralizado totalmente”, sentenció Ramírez, vinculando el colapso energético directamente con la inseguridad alimentaria, dada la imposibilidad de conservar productos en un clima tropical.
Una sociedad envejecida y fragmentada
Uno de los puntos más críticos expuestos por el académico es la drástica reducción de la población cubana. Estimaciones actuales sitúan el número de habitantes entre los 9.5 y 9.7 millones, una caída significativa frente a los 11 millones registrados antes de 2021. Esta migración masiva, protagonizada mayoritariamente por jóvenes, ha dejado atrás a una población envejecida (26 % mayor de 60 años) que carece de redes de apoyo familiar inmediatas.
Ramírez describió este panorama con una crudeza literaria: “La vida cubana se ha convertido en una supervivencia del día a día (…) parece el Infierno de Dante”. La falta de un “recambio natural” y la ausencia de esperanza son, a su juicio, los mayores lastres psicológicos de la sociedad actual.
Prioridades gubernamentales y el declive del turismo
Al ser consultado sobre la gestión del escaso combustible disponible, Ramírez señaló una preocupante asimetría en las prioridades del Estado. Mientras sectores vitales como la salud y la educación sufren una parálisis casi total —con universidades forzadas a una semipresencialidad inviable por la falta de conectividad—, los recursos se destinan a sostener el aparato de control.
“El poquito combustible que hay en las reservas cubanas (…) ha sido destinado a los servicios de represión y a los hoteles”, afirmó el investigador, quien también destacó que gobiernos como los de Canadá y Costa Rica ya han emitido alertas para que sus ciudadanos eviten viajar a la isla o la abandonen a la brevedad.
A pesar de que el sector hotelero recibe más del 30 % del PIB en inversión, frente a menos del 1 % destinado a la agricultura, el turismo ha caído a mínimos históricos. La falta de insumos básicos, la deficiente higiene y la inestabilidad logística han hecho que Cuba pierda competitividad frente a otros destinos del Caribe.
Economía de trueque y remesas en especie
En el ámbito financiero, con una pensión mínima que apenas equivale a unos seis dólares mensuales en el mercado informal, el acceso a la canasta básica es virtualmente imposible por vías legales. Un cartón de huevos, por ejemplo, puede costar más que una jubilación mensual completa.
Ante este escenario, el investigador explicó que la sociedad ha regresado a mecanismos de economía primitiva. Por ejemplo, el intercambio de especies, donde a través de redes de apoyo vecinal se canjean alimentos por otros productos básicos. Además sostuvo que en muchos casos las remesas llegan a la isla en forma de especies, es decir, los familiares que están en el exterior hacen el envío de “combos” de comida (aceite, arroz, latas de conserva) a través de agencias de paquetería, sustituyendo al efectivo que carece de poder adquisitivo en las tiendas locales.
Un futuro incierto
El cierre de la entrevista dejó una reflexión sombría sobre la postura del Ejecutivo cubano. Para Ramírez, no existe una voluntad política para implementar soluciones de fondo.
“Pareciera que la única solución que están ofreciendo al pueblo cubano es aguantar hasta donde se pueda y morirse. O, en su lugar, huir”, concluyó el académico, advirtiendo que incluso la opción de la emigración se vuelve cada vez más difícil dadas las dificultades económicas y a medida que se cierran las fronteras internacionales.
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