viernes 1 julio, 2022
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Se dejan ver las fisuras en las filas de Acción Democrática

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Son varias las visiones que se presentan dentro del partido. Diferentes manifestaciones de administración y cuadros que confluyen bajo un solo techo


Por Favio Hernández 

Luego de haberse efectuado-solo en palabras- las elecciones internas de Acción Democrática (AD), varias divisiones salieron a la luz en la “Casa Blanca”, producto de las ansias de poder que algunos militantes tienen para hacerse con los cargos de dirección dentro de la organización.

Son varias las visiones que se presentan dentro del partido. Diferentes manifestaciones de administración y cuadros que confluyen bajo un solo techo.

“El partido del pueblo”, como los mismos adecos lo llaman, sin duda alguna hoy atraviesa por su peor crisis política en la historia venezolana, pues al parecer ya se hizo costumbre irse a las manos cuando se presentan ideas encontradas en la militancia: caso reciente el de la seccional de Porlamar, en el estado Nueva Esparta, y para no ir muy lejos el episodio que se vivió hace menos de un mes en San Cristóbal, entre Arturo Molina y Orlando Sandoval.

Elecciones, el detonante

Las cosas ya venían mal: en la región había un grupo descontento por lo que llaman la hegemonía de Miguel Reyes, secretario regional de seccional, en su cargo, por lo que irigentes, también de renombre, quisieron confrontarlo en las elecciones internas que se celebraron en la institución, el 11 de junio.

Sus principales contendientes fueron, en un principio el diputado de la Asamblea Nacional (AN), Juan Carlos Palencia, luego se le unió el alcalde de Ayacucho, Jonathan Rangel, quien finalmente se midió con el “Negro” Reyes por la dirección regional del partido, pelea que no pudo montarse en el ring electoral debido a una descalificación anticipada.

Sobre el hecho en cuestión, recordemos que el viernes pasado el Comité Electoral Interno Nacional (CEIN) se pronunció acerca del asunto electoral en la seccional del Táchira, en donde descalificó a la plancha 1 -la de Rangel y compañía- y admitió a la plancha 11 -la de Reyes y Laidy Gómez-, dejando a ésta última sola en el escenario, por lo que se le adjudicó la eventual victoria.

El fallo electoral arrojó un sin número de supuestas inconsistencias que van desde la falta de firmas y aprobación de algunos postulados hasta la falta de número de direcciones municipales inscritas, entre otras. De hecho, el “Negro” Reyes habló de que habían intenciones de demandas entre los involucrados en la plancha 1.

No termina aquí

Obviamente que los integrantes de la plancha 1, la de Carlos Andrés Pérez -así la llamaron-, no se iban a quedar de brazos cruzados; ahora se rumora que llevarán su queja a instancias de justicia electoral externas, es decir, ante tribunales del Estado, desestimando a cualquier comisión existente en la organización.

De concretarse esta demanda se añadiría otro expediente al caso de AD, el cual, por dictamen del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), fue intervenido; se le quitó de las manos a Henry Ramos Allup y se le entregó a Bernabé Gutiérrez, bajo la figura de una junta Ad Hoc.

Cabe destacar que la mencionada acción llegó como consecuencia de otra demanda interpuesta por un grupo de militantes blancos a nivel nacional, por lo que este grupo de la región tiene las esperanzas que se repita la misma situación en la seccional tachirense.

Esta acción también presentó dos aristas dentro de los integrantes de la plancha 1, puesto a que Rangel salió en defensa del Comité Electoral Interno de Seccional (CEIS), especialmente exaltó a Emilcy Zambrano, y otros le reprocharon el no haberse pronunciado, acatado los lapsos de rendición de cuentas, entre otras quejas; intenciones que denotan falta de congruencia y comunicación entre ellos.

Institucionales al margen

A pesar de que la ala adeca que profesa lealtad a Ramos Allup, la que se autodenominó como AD institucional, se abstuvo de participar e inscribir sus nombres en dicho comicios interno, ésta se pronunció en contra, condenó el evento e hizo un llamado a la militancia a desconocer y a no participar en las elecciones, catalogándolas de ilegítimas, fraudulentas y amañadas.

Tras todo este problema, fueron ellos los que salieron mejor parados, pues las diferentes quejas y problemáticas que se registraron les dieron la razón en muchos aspectos, incrementando aún más la crisis del partido.

Mantienen el nombre de “alacranes” a la dirigencia blanca que reconoció a Gutiérrez y en la otra acera de la organización, y a través de Heriberto Labrador, diputado del Consejo Legislativo del estado Táchira, erigieron una dirección regional adeísta.

Solo resta por saber si efectivamente los adecos descontentos con lo sucedido procederán a acudir a instancias superiores y del Estado, lo que podría dar paso a la nulidad del proceso y sus nuevas y relegitimadas autoridades. 

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