Táchira: el tablero del 20% desfavorece a la oposición

1495
Imagen referencial.
  • Dentro de una semana funcionarán 104 mesas menos en relación con una elección habitual
  • Habrá igual número de máquinas en parroquias con 25.000 y menos de 2.000 electores
  • 13 de los 29 municipios del estado contarán con un único centro de recepción de firmas
  • La Unidad ganó el año pasado en nueve de cada diez escuelas que serán habilitadas

Falta una semana para la recolección del 20% de las firmas prorrevocatorio y Nailú Meneses dedica esa cuenta regresiva a organizar el punto azul y a los testigos de su comunidad.  “Yo los veo motivados a participar”, aprecia, mientras interrumpe una reunión de su partido opositor. Como todo activista político, ella también confía en que están aceitando bien la maquinaria.

Pero, en su caso, a esa maquinaria le espera una “cuesta” por superar. Y no porque Meneses viva en Altos de Paramillo, municipio Cárdenas, sino porque la joven piensa firmar y trabajar como voluntaria en el Liceo Libertador, donde siempre ha votado. Esta unidad educativa nacional es algo más que uno de los 64 centros de recepción escogidos por el Consejo Nacional Electoral en todo el Táchira para este proceso.

El Liceo Libertador es, de hecho, el lugar donde hubo el mayor recorte del estado en puntos automatizados (serán cinco) si se comparan con, por ejemplo, el número de mesas que tradicionalmente disponen para cualquier elección ordinaria (que son 15). Aunque los comicios duran un día y este proceso de firmas comprenderá tres jornadas, allí habrá, de plano, 10 puntos menos para firmar y dejarse escanear los dedos pulgares e índices.

El caso se convierte en tendencia: del 26 al 28 próximos los tachirenses tendrán a su disposición 230 máquinas de recepción de firmas. Serán 104 menos, en comparación con las 334 mesas que habitualmente despliega el CNE en esas 64 escuelas habilitadas. Esto se concluyó luego de analizar datos oficiales del CNE.

Una lejana Florida

La de Altos de Paramillo, en la parroquia Amenodoro Rangel Lamus, no es la única “cuesta” de la recolección de firmas en Cárdenas; el municipio de más electores en el interior del Táchira y un bastión opositor. En la Escuela Bolivariana Uribante de La Florida, una parroquia con ocho veces menos electores que la Rangel Lamus, el CNE determinó que igualmente colocarán cinco puntos, aunque en comicios ordinarios allí funcione una sola mesa de votación.

“Es un desbalance terrible”, califica Tirso Sánchez, coordinador electoral en Cárdenas por la Mesa de la Unidad, quien calcula que para llegar de Táriba a La Florida hay que rodar dos horas y media de carretera en malas condiciones. Activistas políticos consultados no descartan una “operación remolque”, pero estiman que para descongestionar los otros tres centros de firmas que habrá en ese municipio deberían trasladar a unas 900 personas por día.

El top tres de las escuelas más disminuidas en mesas, en relación con votaciones pasadas, lo completan la Unidad Educativa San Josecito en Torbes (de 10 a cuatro) y el Grupo Escolar El Palotal en Bolívar (donde usualmente hay siete y ahora funcionarán dos). Ambas también son jurisdicciones que han venido favoreciendo a la oposición en las urnas. “Lo lógico es que por lo menos hubieran habilitado la misma cantidad de mesas, y no menos”, protesta un técnico de la MUD en la entidad.

Pero el “problema” (o al menos así lo entienden en la coalición opositora) de distribución de puntos de recepción de firmas, no parece exclusivo de estos tres municipios.

Unificados frente al Cristo

El municipio Jáuregui contará con dos centros habilitados, uno urbano en la Universidad Simón Rodríguez de La Grita, y otro rural, en la unidad educativa del caserío Sabana Grande. El escollo, explicado por técnicos de la Unidad, radica en que, aunque el casco central aglutine 25.000 electores y en el campo sean menos de 2.000, el CNE dispuso cuatro mesas por igual en ambos lugares.

“¿Cómo calculó el CNE para igualar el número de máquinas de esta forma tan arbitraria?”, se pregunta otro experto electoral. No descarta que haya influido el hecho de que, cuando recogieron el 1% de las firmas, La Grita arrojó el más alto promedio del estado: 74 rúbricas por hora.

Fuentes del Poder Electoral explican que tienen prevista una media de 45 firmas por hora en cada punto automatizado. Partiendo de este supuesto, una máquina podría haber recogido 945 manifestaciones de voluntad al término de las tres jornadas. Y, como en Táchira funcionarán 230 de estas, la proyección podría arrojar 217.350 firmas en el mejor de los casos.

El CNE exige un mínimo de 165.980 manifestaciones, una cifra que equivale al 20% del registro electoral de la entidad.

En la Unidad han puesto la vara alta: quieren alcanzar entre 30% y 40% del padrón, aunque sus dirigentes saben que deben luchar no solo contra la distribución desventajosa de las máquinas, sino con dos obstáculos más: que los días de recolección (miércoles, jueves y viernes) son laborables y que el horario es de siete horas por jornada. Si a las 4:00 de la tarde quedan firmantes en la cola, igual el centro debe cerrar. Y ningún elector podrá manifestar su voluntad de revocar al presidente Nicolás Maduro en un municipio diferente del que está inscrito.

Criterios difusos

De las 66 parroquias del Táchira, 20 se quedaron sin centro de recepción de firmas. No obstante, sí habrá centros en los 29 municipios; entre uno y 12 por jurisdicción (esta última cifra, solo en San Cristóbal).

Los 13 municipios que se tendrán que conformar con un único centro son: Lobatera, Uribante, Michelena, Sucre, Andrés Bello, Samuel Darío Maldonado, Seboruco, Antonio Rómulo Costa, Francisco de Miranda, José María Vargas, Rafael Urdaneta, Simón Rodríguez y San Judas Tadeo.

No queda claro, sin embargo, por qué si en Andrés Bello el registro supera 17.000 electores habrá un solo centro de recepción de firmas, mientras que en Libertador, un municipio con 15.000 electores, habilitaron dos espacios. Fuentes de la Unidad zanjan así la duda: en Cordero manda un alcalde opositor y en Abejales, una oficialista.

Si dentro de este camino de espinas algo tendrá a su favor la oposición es que, de los 64 centros de recepción de firmas, la Unidad ganó en 58 en las más recientes elecciones. Y lo hizo con porcentajes de victoria que oscilan desde 48%, el que menos, en la escuela de Queniquea, hasta 85%, el que más, en la Román Valecillos de San Cristóbal. Mientras les llega la hora de firmar, activistas como Nailú Meneses seguirán aceitando la maquinaria para ver si remontan tantas “cuestas”.

 

Daniel Pabón