martes 17 mayo, 2022
InicioRegional45 años de una alianza: espíritu empresarial y deporte

45 años de una alianza: espíritu empresarial y deporte

538 views

Admitió Campos que en sus mejores días generó empleo a 110 trabajadores, para producir 150 mil pares al año, llegando con su línea hasta la isla de Margarita, que incluyó calzado para ballet, fútbol, futbolito, béisbol, boxeo, flamenco y casual, bajo las marcas Sporting, Stroker y Aniabel.


Por Freddy Omar Durán

Siempre que una empresa regional ratifica su compromiso con el futuro y la economía tachirense, es una buena noticia y, en este mes de mayo, la misma involucra el aniversario de dos sueños que Abelardo Campos supo conjugar en uno solo.

Este nombre está vinculado al origen del fútbol profesional tachirense, y también al fortalecimiento del amateur y de ligas menores, ya sea en calidad de entrenador o de preparador físico.

Pero si el nacimiento, crecimiento en infraestructura y equipo humano productivo, además de la consolidación dentro de un competitivo mercado de Industrias Deportivas Sporting, de por sí constituye una admirable saga de 45 años, en firme camino al medio siglo, tomar la decisión de apostar al resurgimiento de la región en lo económico resulta un evento tan decisivo como los anteriores.

—Es bueno para nosotros, como venezolanos, mantenernos en la industria y seguir en plena producción, pues vendrán días mejores, y así como tuvimos una época de abundancia y estamos en un receso, vendrán otros tiempos de prosperidad— afirmó convencido Campos.

Y llegó la oportunidad…

Ha amado Abelardo Campos el deporte, pasión que involucra a toda su familia, pero también aceptó la llama del empresario en él, que le advirtió de lo frustrante que sería dedicarse exclusivamente a encerrarse en un campo de entrenamientos.

—Empresario era desde que estaba muy muchachito. Yo vendía limones porque en la casa había dos matas, en ese lugar donde ahora está la plaza Miranda. Luego nos mudamos a la urbanización Coromoto, en el barrio Las Flores, y ahí había una quebrada, donde sacábamos “camionados” de arena para financiar los equipos de fútbol— comenzó relatando en retrospectiva Campos.

A la ciudad de Caracas fue a parar con el objeto de prepararse profesionalmente en materia deportiva, pero las casualidades del destino despertarían su olfato mercadotécnico.

—La inquietud nació mientras nosotros estábamos en el Pedagógico de Caracas y un día nos fuimos a comprar donde normalmente adquiríamos equipamiento deportivo. Y cuando le pedí al señor López -así se llamaba el propietario de un conocido establecimiento en la capital de la República- una zapatilla talla 40 para gimnasia -en ese entonces uno debía estar bien presentado para las clases-, él nos dijo “no hay”, y cuando le preguntamos la razón, nos dijo “es que no hay quién fabrique eso”— continuó su relato.

Pero en vez de irse desanimado por una frustrada compra, se fue entusiasmado por una idea que hasta el día de hoy agradece.

—Yo le dije, “señor López, yo voy a ser fabricante de zapatillas para gimnasia”, y en el fondo también pensaba que no quería llegar a los 40 y 50 años vestido en un mono y dando una clase. Y luego, cuando iba a Acarigua, a un negocio de “todo a real” que tenía el abuelo mío, y veía los “camionados” que traían mercancía, me dije que en cualquier momento iba a tener mis cavas y vamos a viajar. ¡Gracias a Dios, eso se hizo realidad! Y tenemos mucha esperanza.

De hecho, por muchos años tendría la exclusiva nacional en la fabricación de zapatillas para gimnasia, aunque a la larga diversificaría su línea de producción. Serían dos años preliminares con el mencionado producto, antes de instalarse formalmente en la zona fronteriza.

—Tuvimos la visión de irnos a Ureña y montar una fábrica de calzado allá. Estábamos en Aguas Calientes, en un galpón pequeño, y luego nos trasladamos a la zona industrial. Yo todos los días tenía que pararme a las cinco de la mañana para irme desde San Cristóbal hasta Ureña, a trabajar, y así duré 14

años— dijo.

Ya en la década de los años 80, la mano de obra colombiana, que fue la más recurrida por el empresariado de la frontera, no se sintió muy atraída por los salarios venezolanos, y el contrabando se impuso a la actividad industrial, aprovechando el desplome del bolívar desde 1982. En su mejor momento, el parque industrial de la frontera llegó a albergar a más de 400 empresas, entre pequeñas, medianas y grandes.

—Hasta que empezó mucho desorden en la frontera, pues los zapateros estaban más interesados en pasar contrabando de aquí para allá -productos de hogar especialmente-, pues antes ellos aspiraban a ganar en bolívares, y al no haber suficiente personal nos vimos en la necesidad de mudarnos, primero a Sabaneta, donde duramos 12 años, y luego a Puente Real, en donde estamos desde hace 18 años— agregó.

Nunca fue zapatero y, durante un tiempo, el calzado hizo parte de una oferta más amplia en el ámbito de los implementos deportivos.

—No éramos zapateros, solo deportistas, y lo que queríamos era hacer implementos deportivos: hicimos monos, shorts, franelas, y al final nos quedamos con el calzado. Uno, como visionario en un negocio, siempre busca a quien le ayude y así fuimos encontrando zapateros, modelistas, etc.— narró.

Admitió Campos que en sus mejores días generó empleos a 110 trabajadores, para producir 150 mil pares al año, llegando con su línea hasta la isla de Margarita, que incluyó calzado para ballet, fútbol, futbolito, béisbol, boxeo, flamenco y casual, bajo las marcas Sporting, Stroker y Aniabel.

Para Campos, los momentos actuales son propicios para el renacer empresarial tachirense. (Foto/Freddy Omar Durán)

Debido a la situación del país y el impacto de la pandemia, al igual como le ha ocurrido a gran parte del aparato productivo tachirense, esas cifras se han reducido ostensiblemente.

—Estamos prácticamente reiniciando la empresa otra vez para ir creciendo, de acuerdo a las necesidades del comercio en el país, y ya nos están haciendo muchos pedidos; todo irá en aumento, dependiendo de las circunstancias. La pandemia no trancó solo a la nuestra, sino a muchas empresas más, y algunas decidieron rendirse. Nosotros nos mantenemos ahí porque hay comerciantes que nos solicitan el producto. Mal haríamos nosotros, como venezolanos, decir “no vamos a producir más” porque la situación está mala; no, no; con empeño, el entusiasmo que nosotros le pongamos, podremos prevenir que nuestras empresas decaigan— subrayó.

Su espíritu de deportista le impide rendirse, sabiendo que a veces se pierde y a veces se gana. Está convencido, como empresario, de que hay que ser agresivo y persistente para llegar a la meta, y que sin trabajo en equipo, poco o nada garantiza el éxito.

—Uno debe dar respuesta a clientes que todavía siguen creyendo en el producto y uno también tiene que pensar en gente necesitada de trabajo. Cómo acabar con una empresa que generó tantos empleos y decir, de repente, me retiro de esto. Hay que poner entusiasmo, empeño, para que las cosas no se acaben sino que vayan creciendo— sostuvo enfáticamente Campos.

Tres hijos varones, por cuenta propia, siguieron los pasos empresariales de su padre, con compañías aparte, mientras que uno de ellos, Abel, lo acompaña en la gerencia de Industrias Sporting. Otros se encuentran fuera del país, entre ellos Álex Campos, reconocido artista plástico radicado en la ciudad de Miami y cuya obra engalana la sala de recepción de Diario La Nación.

Siempre involucrado con equipos como Deportivo Táchira y Atlético Táchira, su patrocinio al deporte lo hizo a través del Centro Social Los Parientes, con el objeto de que la actividad deportiva fuese masificada en el estado, llegando a impulsar las carreras de atletas de la talla de Germán Beltrán, reconocido maratonista. De su tiempo personal, pudo sacar un lapso para llevar las ligas menores al mejor de los niveles, consiguiendo para ellas partidos en el vecino departamento de Norte de Santander.

—Nosotros acá, de jóvenes, teníamos que ver fútbol profesional en Cúcuta, porque en Venezuela se concentraba en Caracas, con el Galicia, Portuguesa, Italia. Cuando eso, lo que existía era fútbol amateur, con equipos como Los Valientes, Estudiantes y el Juventus de Gaetano Greco, el semillero de futura participación en primera división— finalizó Campos.

- Advertisment -
Encartado Publicitario