viernes 1 julio, 2022
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Ahora el cine se suma al caudal cultural de La Grita

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El teatro se hizo presente en la inauguración con la obra Míranos de la Escuela Regional de Teatro. (Foto Freddy Omar Durán).

A través del cine La Grita, desde este viernes 17 de junio ganó una razón más para dar lustre al título de La Atenas del Táchira.

La Casa de la Cultura Don Pepe Melani Orozco de la población tachirense dispuso una de sus áreas en favor del séptimo arte, con la Escuela Regional de Cine Cheo Salas dentro de una amplia gama de actividades que sus espacios alberga como el teatro, la danza, la artesanía, y la música entre otras más.

Fue una animada y concurrida inauguración en horas de la noche, que incluyó la presencia de representantes activos del mundo cultural tachirense, en una invitación que se extendió no solo para el acto de ese día, sino para el establecimiento de alianzas que contribuyan a las diversas jornadas de formación que desarrollará la escuela.

Además de las autoridades locales asistieron comitivas del Gabinete de la Cultura Táchira, la Alcaldía de San Cristóbal, la Dirección de Cultura del Estado Táchira, El Museo del Táchira, la Dirección de Cultura del Táchira, la Escuela Regional de Teatro, Fundación Bordes y Fundación Purpura Poesía, y medios de comunicación oficial.

La velada tuvo como momento central la puesta en escena la obra Míranos, bajo la dirección de Iliana Sánchez Medina, todo un goce teatral reivindicativo de la mujer y que fue recibido con calurosos aplausos gracias al excelente trabajo de las actrices Nilka Velez, Negrita Pérez, Elena Corredor y Margorye Vivas que supieron involucrar al público su positivo mensaje.

Cine desde la montaña

Como manifestó en la gala inaugural Oscar Duque no son las casualidades las que llevan a La Grita a establecer su suelo ricamente cultural como asentamiento propicio al crecimiento cinematográfico en el Táchira, con ya una trayectoria de reconocimiento nacional en el teatro, la música y la plástica. Una tradición con un capítulo especial escrito por el grupo Telira, responsable de los grandes montajes históricos, que han hecho de calles y plazas una inmensa locación. Además de esto el paisaje natural y humano de sus parajes se avienen al sentido artístico de la imagen en movimiento.

Dentro de ese anecdotario, en el cual se entiende la asignación de José Salas, como nombre de la escuela, en el cual los hermanos Duque, y el ex alcalde Macario Sandoval, el cronista Néstor Melani Orozco, la fallecida antropóloga Fanny Zulay Rojas Moreno, merecen especial mención, se recordó a la escenificación de la Batalla de Angostura, como la primera gran “superproducción”, por los años 80, aunque en la categoría de teatro de calle.

–Me acuerdo que Macario Sandoval como alcalde nos dio 200 mil bolívares, eso era demasiado dinero y con eso pudimos trajear a todo el pueblo. Desaparecimos las alpargatas y los sombreros en El Cobre, y Seboruco. Era una cosa impresionante. Y fue cuando apareció Cheo Salas, una persona muy animosa, un dinamo, una fuerza incansable.

En ese entonces no había teléfonos celulares y lo que había era un club de radioaficionados, que nos facilitaron comunicarnos de montaña a montaña, por donde iban avanzando los actores. Vino Venevisión en aquel momento y titularon “más de 2 mil actores populares escenificaron la Batalla de Angostura”—recordó Oscar Duque.

En las lecciones de historia y vida de Néstor Melani y Fanny Zulay Rojas Moreno, encontró más la inspiración para comprender más la historia y arte, y alimentaron sus sueños de irse a estudiar cine al exterior, que recabaron en España por 12 años.

En esos ires y venires por su suelo natal, en momentos en que transcurren los días postreros de su hermana a causa del cáncer Oscar Duque, adaptó la primera novela del Táchira, Lucia, cortometraje que fue exhibido en la gala inaugural. Tiempos en que La Grita y el Táchira lo fueron acarreando al retorno, en parte para pagar la deuda con quienes siempre lo apoyaron en su carrera. Un retorno que lo distrajo en varias responsabilidades que tuvo que asumir una de ellas como Director de Cultura del Estado Táchira.

–¿Saben que es bonito en la vida? Ser agradecido, seres que lo acompañan a uno desde que naces y en tu andar, y que te ayudan, y hasta se te olvida creyendo que las cosas las hiciste solo. Todo lo que aparece en la vida es porque hay personas que te colaboraron—subrayó Duque.

Consideró como proyecto preliminar a la Escuela del Cine, una televisora que se fue diluyendo entre gestión y gestión municipal en las tres “D” nefastas de la administración pública la desidia, el despojo y el desconocimiento, que más que tintes ideológicos, se relacionan con la buena voluntad política.

–Si hubiésemos amarrado los logros de ese entonces a una fundación, tal vez se habría ya avanzado bastante, y no estaríamos recomenzando como ahora. A veces por esa actitud de no ver más allá de tus narices, sucede como si te entregaran un Ferrari, y después te lo devuelven sin ruedas y sin motor. Y fue muy fuerte esa perdida, porque nosotros fuimos los padres de esa gran proyecto—acotó Duque.

Duque agradeció al actual alcalde Juan Carlos Escalante el impulso y entusiasmo para que el proyecto cobrara vida, así como del Ministerio de la Cultura, representado por Isley Carrero, directora del Gabinete de la Cultura y del profesor de Unearte Carlos Mendoza, quien aprovechó la visita para ofrecer un taller a los alumnos de la Escuela de Cine.

Freddy O. Durán

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