Aumento del pasaje obliga a la gente a caminar para llegar a sus destinos

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Algunos usuarios expresaron inconformidad con el alza del pasaje urbano y señalaron que siguen golpeando al pueblo. (Foto/Omar Hernández)

Como lo anunció el 30 de septiembre el presidente del sindicato automotor del estado Táchira, Víctor Velasco, el 15 de diciembre aumento la tarifa del transporte público urbano de pasajeros de San Cristóbal, de 700 bolívares a mil bolívares. No obstante, posiblemente en lo más interno, la mayoría de usuarios no quería recordar ese incremento aprobado por la alcaldesa saliente del municipio capital, Patricia Gutiérrez de Ceballos, pues aseguran que “para cómo está el costo de la vida, puede ser muy poco, pero no podemos asumirlo, cada día siguen golpeando al pueblo”.

De allí que ante de ese problema existencial de falta de efectivo y dinero en las cuentas para comprar comida porque “si el sueldo mínimo no alcanza para comprar comida, menos para pagar un pasaje tan exorbitante”, muchos pobladores decidieron caminar y la ruta que pagaban del centro a La Concordia, o a la parte alta de la capital tachirense, la sustituyen caminando cómodamente con zapato deportivo provisional, para llegar a sus sitios de trabajo.

Quienes laboran o estudian más cerca del centro, como es el caso de La Concordia, donde si antes a muchos les daba miedo pasar por la inseguridad que sentían al tener debajo del viaducto de La Bermeja al 8 de Diciembre, ahora este puente emblemático de San Cristóbal se ve abarrotado con frecuencia por la necesidad.

Aumentaron el pasaje corto a mil bolívares pero la gente dice que no tiene la plata para asumirlo. (Foto/Omar Hernández)

Alberto Chacón fue uno de los viandantes del conocido viaducto viejo. Explicó que le cobraron mil bolívares en su ruta de Pueblo Nuevo al Centro, donde la frase más repetida por el chofer era: le faltan 300 bolívares; y el comportamiento de la gente fue variado, uno pagaban con el aumento sin rechistar, otros pedían la gaceta oficial en virtud de que quien entonces hizo el anuncio al parecer no fue la burgomaestre, sino el presidente del sindicato automotor; otros sencillamente, como María Ortiz, no pagó el aumento porque no tenía la plata. “Me hice la boba y miré feo al chofer, pero no me dijo nada” –comentó-.

Según señalaron algunos caminantes, los choferes por lo general no decían nada en virtud de la necesidad que tenían de cancelar otro pasaje, como le sucedió a Héctor Castro, quien “al llegar al centro tenía que tomar otra unidad, pero ante el aumento “del pasaje voy a seguir caminando este tramo”.

—Saco la cuenta y mil no parece nada, pero mil y mil y mil… y con la escasez de efectivo me quedo en el centro y me vengo para acá, a menos que esté lloviendo –dijo sonriendo-. Antes no tenía problema, del centro acá agarraba otra buseta, pero a partir de hoy atravieso el viaducto y llego a La Concordia.

Otros indicaron que al problema de que no alcanza el sueldo le añaden el de la falta de efectivo por cuanto “ahora una cola de cajero automático rinde para diez pasajes, si de se destina solo a pasajes”.

Con relación al pasaje urbano, también hubo incertidumbre, porque si a los citadinos el pasaje urbano les parece mucho, a quienes viven en los municipios dormitorio, el aumento les “pesa” realmente por cuanto no se trata de mil bolívares sino de mil 500 bolívares en adelante, dependiendo de la ruta, pues dicen que aumentaron más del cincuenta por ciento, y que según comentaron, no está autorizado en Gaceta Oficial por el Ministerio de Transporte, aunque personas como Alfredo Pérez cuestionaron la acción del Gobierno nacional en el estado, en ese particular, pues “siempre aumentan el pasaje y nadie o pocos saben a qué organismo oficial le compete, pues nunca se ha escuchado que tomen medidas cuando el sindicato ha anunciado los aumentos”.

Pocas unidades colocaron con betún blanco el precio del nuevo pasaje. Sin embargo, en algunas, como Las Lomas, lo escribieron: 1.000 el pasaje corto; mil 500 a Barrancas (municipio Cárdenas). Y es que según se conoció, el pasaje aumento a Táriba de mil a mil 500 bolívares.

De allí que ante la falta de presencia gubernamental, en el caso de que los aumentos no estén autorizados oficialmente, la población tendrá que seguir “aguantando la pela”. (MSV)