domingo 31 mayo, 2020
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Aún no llega ayuda para detener deterioro de la iglesia San Juan Bautista de La Ermita

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Los valiosos vitrales también están en peligro, ya la las filtraciones y la humedad los han afectado.

El párroco Nepomuceno Hernández expresa su gran preocupación por la situación que está atravesando el templo, con serios daños en el techo que hacen peligrar sus dos hermosas cúpulas, debido a las fisuras y filtraciones, que ya han causado un deterioro que se teme aumente en los próximos meses, con la llegada del invierno

No lo dice, pero se percibe la angustia y preocupación del padre Nepomuceno Hernández, por el progresivo estado de deterioro de la iglesia San Juan Bautista, de La Ermita. También se percibe que no hay resignación y prosigue su titánica lucha para motivar a organizaciones, tanto públicas como privadas, para que presten la ayuda que este templo católico necesita, uno de los más antiguos de San Cristóbal, cuya estructura está en riesgo por las fisuras, filtraciones, humedad y otros problemas que ponen en peligro la estructura y ameritan de urgente solución.

El padre Nepo es un cura combativo, de lucha, no se rinde fácilmente, y ya ha enfrentado situación parecida, según dicen sus feligreses, pues hace años debió trabajar duramente para la recuperación de la iglesia de San Juan de Colón, donde era párroco, que estuvo en peligro a causa del deterioro.

Sin respuesta

—Gracias a Dios, estamos en verano – dice el sacerdote a las puertas de la emblemática iglesia-, en cuyo interior se pueden observar y palpar los daños en las paredes, manchadas, con moho que llega hasta los finos y artísticos vitrales, hechos en Colombia. A simple vista se nota el daño que existe. Las cosas están apiladas, las divinas imágenes de adoración permanecen “presas”, en un espacio protegido por rejas.

El fuerte invierno pasado dejó daños de importancia. Filtraciones y fisuras permitieron que el agua se colara por todos lados, creando lagunas en el interior de la  iglesia y causando daños en las tres naves. Las cúpulas están en peligro. El padre nos recuerda que este sagrado lugar fue inaugurado el 14 de septiembre de 1854 y tiene tres naves con bóvedas de crucería. La cúpula del frontis es una réplica de la cúpula de la iglesia de los Inválidos en París, mientras que la que está sobre el altar mayor es réplica, en menor tamaño, de la de San Pedro, en Roma. De estilo gótico renacentista. Una joya que se debe cuidar y preservar.

Existen informes completos, detallados, sobre los daños, y estos han sido elevados a organismos tanto nacionales como internacionales, pero lastimosamente, hasta el momento, no se ha logrado una respuesta concreta, ni llega la ayuda para iniciar los trabajos de recuperación.

Entre estos problemas también se toca el tema de los nueve vitrales que ilustran aspectos  importantes sobre la vida de Juan el Bautista. Cada uno de ellos fue donado por una familia de San Cristóbal y fueron colocados para iluminar los espacios internos de la iglesia. Si algo les ocurriera, sería imposible reemplazarlos.

Situacion especial

El prelado describe la situación como especial y advierte que es un poco complicado eso de la recuperación, porque se trata de un monumento nacional que requiere de permisos y la intervención de expertos, para que todo se haga conforme a la ley.  Este templo fue declarado como Monumento Histórico Nacional en Gaceta Oficial N° 26.320, de fecha 2 de agosto de 1960. Declaratoria N° 003-2005, del 20 de febrero de 2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234, de fecha 22 de Julio de 2005. A partir de ese momento, la iglesia ubicada en la carrera 4 de San Cristóbal, entres calles 13 y 14, frente al parque Páez de La Ermita, queda sujeta a un régimen especial que impide reparaciones mayores o modificaciones.

No obstante, el tiempo apremia y pasa, sin que se observe alguna solución. Mientras esto ocurre, el progresivo deterioro continúa afectando este monumento nacional, colocándolo en real peligro, y las cosas serán aún más difíciles y preocupantes en pocos meses, cuando llegue de nuevo el invierno.

—El invierno está a la vuelta de la esquina y se debe actuar ya, aprovechando lo que nos queda de verano—, comenta uno de los feligreses, compartiendo la preocupación del padre Nepomuceno.

“Debemos conseguir los recursos para iniciar los trámites y comenzar cuanto antes las reparaciones”, comenta el párroco de la iglesia de La Ermita.

Vielma Mora

nos puede ayudar

Es indudable que por la condición de Monumento Histórico Nacional, deben intervenir los organismos del Estado, para que se mantengan las líneas y condiciones originales.  Además, es el Gobierno nacional quien cuenta con los recursos y el personal de expertos para la reparación y preservación, dice el sacerdote, con fe contagiosa, que hace pensar que todo se solucionará muy pronto, y la ayuda tan ansiada llegará en breve.

Habla de organismos internacionales que desde el Viejo Continente han ofrecido colaboración para atender y solucionar este problema, pero a pesar de ello, y la prioridad que se debe dar, nada se ha concretado y esto aumenta la angustia y la incertidumbre.

Entonces, el padre “Nepo” Hernández hace otra consideración: “El exgobernador José Gregorio Vielma Mora nos puede ayudar. Es el actual vicepresidente para Asuntos Eclesiásticos, nacido en San Cristóbal y exgobernador del estado Táchira, sin duda conoce nuestra situación, esa que está afectando a un gran conglomerado de fieles, que temen que su iglesia continúe un proceso de deterioro que puede convertirse en irreversible”. Esta es la segunda iglesia más antigua de la región y más grande, donde millares de creyentes acuden a oír misa, a confesarse o buscar paz y ayuda espiritual.  Es un icono en la ciudad y de la Iglesia católica; está ubicada uno de los lugares más céntricos y pintorescos de San Cristóbal, y es considerada como un sitio muy especial, que requiere de ayuda, antes que sea demasiado tarde.

El padre “Nepo” Hernández sigue en la espera de ayuda, trabajando, tocando puertas. Continúa la lucha para recuperar su iglesia y pese a que las cosas no han salido como se esperaba, sigue junto a sus millares de feligreses en busca de cooperación. Muchos de estos vecinos se han reunido para ofrecer su ayuda y organizar vendimias y otros eventos. “Haremos comida, tortas, pondremos la bebida y el baile, concursos y diversión, para que la gente asista y colabore”, dicen con emoción y esperanza, pero el padre aún no lo ha autorizado. “Los costos que tiene la reparación son tan altos que con este tipo de evento no lograremos conseguir el dinero”, explica otra persona.  “Esperamos la ayuda del Gobierno, de personas e instituciones, tanto nacionales como internacionales, y oramos para que eso se convierta en una realidad”, acotó finalmente el padre, mientras se queda frente a la fachada de su iglesia San Juan Bautista de La Ermita, donde conversó con el periodista.

Dice para concluir que logró que la empresa que reconstruyó el techo de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la Chinita de Maracaibo, trasladara personal a San Cristóbal para un estudio y diagnóstico del problema en la iglesia San Juan Bautista. “Fueron muy amables, hicieron un estudio completo y al final nos manifestaron que estaban en condiciones de realizar ese trabajo, respetando las condiciones arquitectónicas originales. Nos ofrecieron una garantía de muchos años, porque será utilizada tecnología de punta y materiales de alta calidad, que así lo permiten. Lamentablemente, no tenemos el dinero para cubrir ese costo”, acoto más adelante.

El padre está agradecido de sus feligreses, es su pueblo, y del respaldo que le han brindado. Sonríe cuando habla de ellos, y cuenta las cosas que se le ocurren a la gente en su deseo por ayudar. Por un momento voltea y mira el frontis  de la iglesia. Entonces se nota que sigue angustiado y preocupado, pero sin perder la fe y la esperanza.

Armando Hernández

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