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Benedicto XVI, el Papa que dejó su cargo en vida
lunes 2 marzo, 2026
Víctor Matos
Luego de casi 600 años de distancia, el mundo católico se vio estremecido por la súbita renuncia del representante de Cristo en la tierra, el papa Benedicto XVI, quien rubricó su salida del cargo que lo había convertido en Sumo Pontífice desde abril del 2005, hasta la fecha de su retiro, 28 de febrero de 2013. Tenía 95 años.
Precisamente tan longeva edad fue el motivo de su decisión, pues consideraba que ese 28 de febrero, su falta de fuerza mental y física por su avanzada edad no le permitía tomar las decisiones respectivas, sobre todo cuando la Iglesia católica atravesaba por una seria crisis ante las denuncias de curas pedófilos, desastres económicos en el banco del Vaticano, y que puso en duras críticas a los creyentes de esta fe universal.
Joseph Alois Ratzinger, elegido papa por el Colegio Cardenalicio, había nacido el 16 de abril de 1927 en la ciudad de Baviera, Alemania, y se coronó como el 265° papa en abril de 2005, considerado como un teólogo de extraordinario prestigio y que participó en eventos de la categoría del Concilio Vaticano II, luego de haber sido nombrado arzobispo de Münich y Frisinga, y elevado a cardenal en el año de 1977 por el papa Juan Pablo II. Siempre fue considerado como un teólogo liberal, que hablaba diez idiomas y tenía ocho doctorados honoris causa de diferentes universidades.
Fue el sexto líder de la Iglesia de origen alemán y en un tiempo se le consideró entre las cien personalidades más influyentes del mundo, cargando sobre sus hombros una de las circunstancias más difíciles para el papado en toda su historia,
Y aunque ya se conocía, hace seis siglos atrás, la salida voluntaria del cargo como la de Clemente I, Ponciano, Silverio, Benedicto IX, Gustavo VI, Celestino V y Gregorio XII, quienes se ausentaron voluntariamente por razones de exilio territorial, presiones políticas, incluso por incapacidad o desórdenes internos, no dejó de estremecer la noticia del ilustre prelado, quien falleció en su residencia como “papa emérito” en Castel Gandolfo, la residencia papal en Ciudad del Vaticano.
Su decisión fue tomada por la prensa internacional como un acto de valentía, de realismo, y de sentimiento por no poder enderezar a los sacerdotes y hasta obispos que estaban a lo largo del planeta, enlodando la misión de la Iglesia de Cristo sobre la tierra.
Sin embargo, dejó Benedicto XVI un ejemplo de estoicismo, de amor por la Humanidad y de entrega ante cualquier sacrificio al que irremediablemente exige el ejercicio del Sumo Pontífice que rige los espíritus de centenares de millones de almas.
El sucesor, papa Francisco, revolucionó la Iglesia Católica

Jorge Mario Bergolio, arzobispo de Buenos Aires, asumió el mando del Vaticano como papa Francisco, convirtiéndose así en el primer y único prelado latinoamericano que asumía la conducción de la Iglesia Católica, apostólica y romana, y el primer Sumo Pontífice de la Compañía de Jesús, en donde se formó en su tierra natal, Argentina.
Durante su pontificado, se distinguió por apoyar una mayor inserción de la mujer en su administración y defender a capa y espada una justicia social, teniendo por bandera que el sacerdote debe bajar a los estratos de mayor pobreza como lo hacía Jesús.
Manejó con maestría la crisis de los curas abusadores de menores, entendió el rol de la población homosexual y defendió a los inmigrantes en el mundo, revolucionando así el manejo de la doctrina cristiana, mediante una severa política de austeridad, hasta el día de su muerte, dejando honda huella tras ser el único pontífice no europeo en conducir los destinos del cristianismo.
Víctor Matos










