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“Chucho” Sanabria y ¡Ahí La Tiene¡, hasta la eternidad

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 La eterna juventud de este ícono de la radio tachirense se apagó este jueves. El pasado 12 de febrero cumplió 86 años de haber venido al mundo, aún activo con su pasión de toda su vida: la radio

Homero Duarte Corona


 

Jesús Melesio Sanabria Vivas sus nombres y apellidos de pila: “Chucho” Sanabria para todo el mundo. El micrófono fue su talismán, se fue con él hasta la eternidad. Un noviazgo de toda la vida, jamás se disolvió, un amor a primera vista que hechizó por siempre a este ícono de la radiodifusión tachirense y nacional.

Las “30 de la Fama” y ¡Ahí la Tiene” lo catapultaron en la radio. El primero cumplió su ciclo y cerró el micrófono, luego de un largo transitar de más de tres décadas  y  el segundo se fue con él, ni el uno ni el otro jamás se separaron.

Hace un año, con motivo del 62 aniversario del emblemático programa, su razón de ser, “Chucho” Sanabria se reunió con su familia y amigos más allegados para celebrar tan importante acontecimiento en el devenir de su vida: habló, bailó, departió, como cualquier joven, pese a sus 85 años para el momento…el pasado 12 de febrero arribó a 86 primaveras, fecha que coincide con el Día de la Juventud, de allí la “eterna juventud” que lo acompañó durante toda su existencia.

La comunicación social lo marcó desde muy joven: el periodismo y la radio sus pasiones. Viajó a Caracas a estudiar para convertirse en periodista,  el cometido no se hizo realidad y regresó a su lar nativo; retomó el micrófono, en Radio Junín, emisora en la que empezó a oírse su voz a principios de la década del 60 y más nunca se desprendió de él.

Un hombre polifacético: locutor, abogado, egresado de la Universidad Católica del Táchira y consumado deportista: bolichero, fue selección del estado y Venezuela en muchos torneos nacionales e internacionales y softbolista, disciplina que aún practicaba, chocaba la pelota y corría las bases.

Javier Alexis Roa, locutor tachirense, residenciado hace varios años en el oriente del país, un hombre apasionado de las letras, hizo una semblanza de “Chucho” Sanabria por motivo de los 60 años como locutor. Allí cuenta el transitar por más seis décadas del emblemático y sempiterno comunicador social de esta entidad federal donde comienza y termina la patria.

Contar en una reseña el andar de don Jesús Sanabria Vivas de toda una vida, sería interminable, de nunca concluir; pero quienes conocieron a “Chucho” Sanabria siempre vieron en el locutor, el amigo, un ser humano sencillo, sin posturas, jamás haciendo alarde de sus títulos: el pana de siempre, con la sonrisa a flor de labios y el saludo cordial.

 

Candidato a engrosar las filas de los centenarios

 

Por su  apariencia y modo de ser, apuntaba a los cien años de existencia, no aparentaba los 86 que tenía, cumplidos hace cinco meses; sin embargo, las secuelas del covid 19, la pandemia que ha terminado con la existencia de millones de seres en el mundo entero, también le hizo una mala pasada a don Jesús Sanabria Vivas.

Ya no se oirá más ¡Ahí la Tiene…¡, el legendario programa de radio de “Chucho” Sanabria, no obstante queda en el corazón y en la mente de quienes le acompañaron como oyentes en cada una de las emisoras por donde radió su programa, esa voz inconfundible que se mantuvo fresca como desde el primer día que salió al aire. Jamás perdió el timbre de voz, que son pocos los que tienen ese don en el mundo, una especie de hechizo en este tachirense comunicador social de ayer, hoy siempre.

La palabra de aliento y el abrazo solidario para sus hijos, nietos, bisnietos y esposas que estuvieron unidas sentimentalmente con ese gran maestro de la radio tachirense y nacional.

Pierde la radio del Táchira y Venezuela a uno de sus grandes exponentes, un ejemplo a seguir, una generación como pocas, que con correr de los años se ha ido extinguiendo, pero queda en ellos un legado, una escuela digna de seguir su huella. Paz a su alma amigo y colega de siempre. Allá en el Cielo te unirás en el coro de los tantos locutores que se nos adelantaron y que hoy gozan del sueño eterno…