Con bendición a perros y gatos celebran el Día de los Animales

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Ayer presentaron a las mascotas, sobre todo perros y gatos, de diversas razas, pertenecientes a clubes, la mayoría mestizos. (Foto/Tulia Buriticá)

El atrio de la iglesia Coromoto, en Barrio Obrero, fue este domingo el centro de reunión de familias de las diferentes parroquias de San Cristóbal y sus animales consentidos, un día especial para llevarlos al templo donde cada año, con motivo del Día de los Animales y el de su protector, san Francisco de Asís, el padre Manuel Da Roche, vicario de la parroquia Coromoto, en Barrio obrero, se los bendice.
Desde temprano, los dueños de las mascotas se acercaron al templo, con bolsa en mano y mucho cuidado para no dejar algún desecho biológico en la iglesia y sus alrededores, pues dijeron algunos organizadores que la gente ya está tomando conciencia y como en los países desarrollados, cuidan cada día de que sus mascotas no ayuden a ensuciar la ciudad.
Lo más bello
De allí que como niños consentidos, con sus cadenas y demás artilugios, como lazos en las cabezas, algunos con vestidos, alzados o de la mano, llevaron a sus mascotas a la iglesia en honor a la fecha señalada, que se celebró el 4 de octubre.
No importaron las razas, no todos los perros y gatos de ayer eran de raza pura, algunos considerados “cacri” o mestizos, pero sí se veían muy cuidados en su aseo personal y en la alimentación; a algunos los llevaban alzados, cuan bebés humanos, para protegerlos de los canes más grandes; otros, como los dueños de gatos, los tenían en el bolso donde apenas se veían, para evitar que fueran víctimas de los perros juguetones; eso sí, todos los dueños, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, se veían felices, orgullosos de sus queridos animales.
Otros como Joaquín Sánchez, casi se les quebraba la voz al hablar de lo más bello que tenían en sus hogares. Dijo que su familia tiene seis años con Sacha: “Tan consentida la muérgana, tiene los ojos de dos colores ligada con ‘cricri callejero’, pero salió lindísima, la escogimos de entre ocho que tuvo la perra. Ella es un amor, no me explico cómo sabe cuándo me levanto y si le abren un poquitico la puerta, pasa directo a mi cuarto y me lleva las pantuflas; ella come de todo lo que les demos, hasta yuca, que los perros no comen yuca”.
Defendamos la vida animal
El padre Da Roche en su mensaje de la misa, llamó a “que defendamos mucho la vida animal, que procuremos siempre que estén bien atendidos, no hacerlos sufrir, Dios nos ha dado los animales como alguien que nos acompaña y nos hace más grata la vida, y nos hace pensar en que hay seres que son inferiores a los humanos pero tienen un valor ante Dios”.
—Los animales nos acompañan, están a nuestro lado, algunos nos sirven de comida, otros nos limpian y contribuyen con el ambiente, como los zamuros, es un servicio que están prestando a la comunidad, y nosotros nos valemos de ellos, nos comemos la carne de algunos, todo eso es lo que reconocemos al bendecirlo— expresó.

Marina Sandoval Villamizar

 

La historia de San Francisco

En la actividad estuvieron presentes Edith Varela, presidenta de Asoproani, y Eulymar Borrero, defensoras de los animales, quienes informaron que celebran el día de san Francisco de Asís, el santo de los animales. Refirieron que según la historia, la bendición de las mascotas se debe a dicho santo, quien vivió en Italia en el Siglo XII, y a pesar de haber crecido en una familia acaudalada, siendo joven renunció a sus riquezas y bienes terrenales para vivir en la simpleza y la humildad.
Dicen que cuando Francisco hablaba todos escuchaban, incluyendo a los animales, a los que decía que Jesús también los había amado. Mostró tanto amor por los animales que incluso una vez, había un lobo que entraba en la ciudad de Gubbio todas las noches, para asustar o alimentarse de alguno de sus habitantes, y el santo habló con el “hermano lobo” y descubrió que lo que tenía era hambre.
El caso es que le dijo al animal que estar hambriento no era razón suficiente para comer personas o a sus mascotas, o para aterrorizarlas, y el lobo finalmente se volvió tan dócil que la gente lo alimentaba y los niños corrían por la ciudad en su lomo.