Regional
Con Dios en el corazón
lunes 12 enero, 2026
Treinta y cinco niños de la comunidad de Villa Bahareque recibieron el sacramento de la comunión
Norma Pérez
Ingrid Roso es catequista desde hace dieciséis años. Junto al Padre José Alirio Zambrano Colmenares, párroco del Santísimo Sacramento, hicieron posible que treinta y cinco niños de la comunidad de Villa Bahareque, en el municipio Junín, realizaran su primera comunión.
Fueron dos años de preparación, de enfrentar dificultades por ser una zona rural alejada del casco urbano, con población vulnerable. Prevaleció el entusiasmo centrado en el esfuerzo de muchos, en la fe de todos. Y llegó el gran día, cuando los padres y familiares vieron desfilar a sus hijos por el pasillo del templo para el sagrado encuentro con Dios.
Se notaba la emoción en los neo comulgantes. Se mantenían en silencio mientras de manera ordenada caminaban hacia sus asientos. Las niñas, con sus trajes blancos, con sus coronas de flores en la cabeza. Los varones, luciendo en su brazo el lazo con el símbolo de la cruz. En las manos, la vela, el librito de oraciones y un rosario.
Durante la homilía, el mensaje del presbítero Zambrano estuvo dedicado a resaltar la importancia de recibir con el corazón puro, el cuerpo y la sangre de Cristo. Se refirió a San Carlos Acutis, el santo milenial, aficionado a la informática, que utilizó este conocimiento para crear una página web, donde daba testimonio de su fe católica.
También, mencionó a San Domingo Savio, quien fue discípulo de Juan Bosco y falleció poco antes de cumplir los quince años de edad.
“Los niños se prepararon debidamente y el Señor habita ahora en ellos, en su persona, en su vida. Los invito a dar testimonio de fe como debemos hacerlo todos los católicos, porque debemos dejar que Jesús ilumine nuestra vida y también nosotros iluminar, guiar, acompañar y mostrar a Jesús a los demás. Tenerlo en nuestro corazón y procurar que la fe se note día a día, al ser portadores de la esperanza y el amor”.
De rodillas, con devoción, uno a uno recibió el sacramento de la comunión. Momento solemne que siempre recordarán a lo largo de sus vidas.
Al fondo del recinto, Ingrid Roso, que inculcó a los niños de su comunidad los conocimientos del catecismo, los condujo en este aprendizaje y estuvo atenta a todos los detalles de la ceremonia, observaba los resultados de su dedicación. No podía ocultar la felicidad que la embargaba, por la importante misión cumplida.
Después de la bendición que señala el final de misa, fuera de la iglesia, reinó la alegría. Hubo tiempo para las risas, las fotografías con el sacerdote y el grupo familiar, para conversar y reír.
Con desgana, comenzaron a dispersarse lentamente hacia sus hogares. Para el Padre Jesús Eligio Zambrano no hubo descanso. Dentro del templo, se disponía a celebrar el sacramento del bautismo.


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