Regional
Confiar en el Señor para comenzar de nuevo
sábado 11 julio, 2026
En la iglesia Santísimo Sacramento se dedicó la Hora Santa para pedir por los afectados por los sismos
Norma Pérez
Muchas voces se unieron en oración en la iglesia Santísimo Sacramento, del sector Los Palones, en Rubio, para recordar a los afectados por los sismos acaecidos recientemente en Venezuela.
Al frente de la Hora Santa, el presbítero José Alirio Zambranocondujo a la feligresía por este momento solemne de fervor religioso, en el que todos participaron con una gran manifestación de fe. Las palabras del sacerdote se dejaron escuchar para pedir fortaleza y sanación.
“En estos días de luto nacional, por la muerte de tantos hermanos, por tantos heridos y lastimados, oramos por Venezuela para que el Señor nos siga fortaleciendo, sanando y restaurando. Porque eso es lo que necesitamos, levantarnos de la mano de Dios. Él está con nosotros, aun en medio de tanta pérdida y dificultad, Dios está a nuestro lado y quiere cosas grandes y maravillosas para cada uno de nosotros”.

Hizo un llamado para que a pesar de las circunstancias no haya espacio para dudar, y sí para confiar:
“No lo dudemos, pongamos nuestra confianza en el Señor y nuestra fortaleza. Aquí estaremos orando a los pies de Jesús Sacramentado para que Venezuela se levante y siga consolidándose la fe y esperanza en este pueblo. Que Dios nos siga cobijando con su amor para que continuemos fortalecidos y llenos de su gracia”.
“Tú nos levantas, nos sostienes. En ti pongo mi esperanza y mi país. A cada uno de estos hermanos víctima de los terremotos, los entrego para que nos les falte consuelo, alegría de vivir. Sana su corazón del miedo y la desesperanza. Que su hogar sea recompuesto y encuentren el sentido de la vida a tu lado. Que cada día comprendamos que de tu mano debemos caminar. Llénanos de tu bendición, gracia y consuelo. Nada nos falta si tenemos la fuerza y el amor de un Dios que es amigo, fortaleza y consuelo”.
Al concluir, recorrió el templo con la imagen del Santísimo Sacramento, para llevar la bendición a los asistentes, que de rodillas y con sus rosarios en la mano, hacían sus plegarias.

Un mensaje final y muy necesario en este momento para tantas personas que sufrieron la devastación: “Sana todo corazón que está triste, opacado por la angustia, la tristeza, el desánimo. Ayúdanos a recomponer nuestra patria, levántanos con tu misericordia, con tu gracia, con tu amo y bendición. Jesús en ti confío y pongo mi esperanza. En ti encuentro la fuerza para comenzar de nuevo”.











