miércoles 3 junio, 2020
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Diario de un tachirense en 5 claves

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Omaira Labrador M

  1. María Pérez se levanta a las 5 a.m. Le avisaron, la noche antes, que habría una jornada de venta de gas doméstico. Tiene 7 meses con los cilindros vacíos. Debe ir al Coliseo de Táriba. Su pequeño hijo la acompaña y la trata de ayudar con el peso de la estructura. Se van sin tomar café; no hay gas y tampoco electricidad en su zona. Al llegar le dicen que espere la jornada que por su zona hará el consejo comunal, y le advierten que el hidrocarburo lo traen al Táchira desde el oriente del país, de muy lejos. Y rematan diciéndole que busque pesos, ya que día a día aumenta y es mejor pagar en moneda colombiana.  Así que decidió comprar leña y cocinar, pese a los problemas de salud que el humo genera a ella y a sus vecinos.

Rubienses afectados por constantes apagones

  1. Juan Martínez, que tampoco tiene gas, decidió decirle a su hijo que le envíe dinero extra –de la remesa que actualmente manda de Ecuador- para comprar en Cúcuta una cocina eléctrica: gas no tiene desde hace 3 meses. Con dinero en mano, la compra en 80 mil pesos y se dijo a sí mismo: “problema resuelto, ahora podré cocinar sin problemas”. Al día siguiente se levanta a las 6 a.m., a preparar el café, y se encuentra con que no hay electricidad.  Llegó a las 9 a.m. y luego intentó, a las 11, hacer el almuerzo, pero hubo un apagón y a las 3 comenzó en su zona el racionamiento, que llaman “administración de carga”, el cual duraría hasta las 9 o más de la noche.

    Imagen de referencia. (El Universal)
  1. Hemeregildo Guerrero, quien tiene meses sin gas, además de estar azotado por los cortes de electricidad, se contentaba al decir que por lo menos el agua no le falta. Pero este domingo se enteró por los medios de comunicación social que debe cuidar el preciado líquido, porque habrá racionamiento por verano. Ya sabe que debe comprar recipientes para almacenar.

  1. Juan García. Trabaja por internet. Cada vez que hay un corte de electricidad, debe esperar hasta 2 horas para que regrese la “red de redes”. Intenta llamar por las operadoras telefónicas cuando se va la luz y tampoco lo logra. Sencillamente, durante las 3, 6 o 9 horas de “apagones” queda incomunicado. A esto se le suman las veces que dura hasta dos días sin el servicio “por el robo de material estratégico”, según dicen las notas de prensa de las empresas involucradas.

(Foto/Cortesía)

  1. Juan Chacón: se levanta a las 4 de la mañana. Intenta surtir gasolina. Se lleva su termo con café y un trozo de pan. La cola, aunque pensaba era corta, porque madrugó, es de cuadras y cuadras.  Cerca de las 7 a.m., efectivos militares y personas de civil lo marcan –rayan el vidrio delantero de su Corsa 2008-.  Con nostalgia, ve que le corresponde el No. 666.  Sale a las 4 de la tarde. Y aunque muchos le dicen conformista, dice “tanque lleno, corazón contento”.  Esta vez tuvo suerte, pues si bien las filas han disminuido, a veces lo ha intentado y ha perdido la madrugada; antes lo hacía de noche, pero ahora teme que le remolquen su carrito. Además, sabe que debe cumplir todas las normas impuestas o sufrirá los rigores del bloqueo del TAG. (OLM)

 

 

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