Regional
Disfrazar a un niño cuesta desde 20 dólares
lunes 16 febrero, 2026

La tendencia de las Guerreras K-Pop para las niñas, los súper héroes para los varones y los trajes folclóricos marcaron el gasto de los padres en esta temporada carnavalesca. Las ventas fuertes cerraron antes del inicio del asueto con la celebración en las escuelas
El Carnaval 2026 llegó al estado Táchira con un desafío para los padres: Ajustar la ilusión de los más pequeños al presupuesto familiar.
En un recorrido por el centro de San Cristóbal, se encontró que la inversión mínima para disfrazar a los pequeños de la casa y cumplir con la tradición escolar parte de 60 mil pesos colombianos en el caso de animales elaborados con telas de peluches, y de 80 mil para los de personajes de cuentos y superhéroes. Un aproximado de 20 dólares.
Esta cifra, en divisas, cubre las opciones promocionales que ofrecen los vendedores, pero el precio escala rápidamente según la complejidad del personaje y los detalles del traje.
Un grupo de comerciantes del centro de la ciudad señalaron que este año la competencia fue feroz, debido a la proliferación de ofertas que obligaron a ajustar los márgenes de ganancia. Otro grupo afirmó que las ventas se mantuvieron constantemente durante la semana previa a este receso, aunque menos que la temporada anterior.
El boom se adelanta
Para el comercio tachirense, el Carnaval no empezó el sábado, 14 de febrero, sino que terminó el jueves 12. “Ya para nosotros el boom pasó. Las ventas fuertes fueron hasta el jueves 12 de febrero por el tema de las fiestas en las escuelas”, explicó una de las comerciantes consultadas.
De acuerdo con lo dicho por los propietarios y vendedores en establecimientos de disfraces, este comportamiento indica que el consumo estuvo estrictamente ligado a la exigencia académica. Indicaron que muchos padres optaron por comprar a última hora, buscando resolver la vestimenta para los actos escolares de cierre de semana, que culminó el pasado viernes.
Lo más pedido: K-Pop y Superhéroes
El mercado de este año reveló un cambio en los gustos infantiles, especialmente en las niñas. Mientras los varones se mantienen fieles a los clásicos como Spider-Man, Superman y Batman, las más pequeñas de la casa dieron un giro hacia la cultura asiática.
Según explican los comerciantes, las “Guerreras K-Pop” fueron el disfraz estrella de la temporada; es decir, la tendencia.
Destacaron los consultados que los trajes folclóricos y artesanales ganaron terreno, impulsados por colegios y escuelas que recomendaron evitar los disfraces costosos o extranjeros para resaltar lo nacional con vestimenta tradicional de Venezuela y de esta región andina. Incluso muchas instituciones participaron en un desfile donde los trajes típicos fueron los protagonistas.
Economía de guerra
La situación actual ha llevado a los representantes a ser más selectivos y acorde al bolsillo. “La gente compra lo que está a su alcance”, comentan en el sector. Esta realidad se traduce en una búsqueda constante de accesorios sueltos o piezas que permitan “armar” el disfraz sobre una base de ropa cotidiana para reducir costos.
Hoy lunes, con las escuelas ya en receso y los actos académicos terminados, el panorama cambia. Quienes todavía recorren las tiendas buscan un disfraz por puro placer, lejos de las exigencias escolares.
El balance comercial es claro tras el paso de las comparsas educativas, ahora el protagonista es el esfuerzo personal de los padres. En este 2026, la creatividad para estirar el dinero y cumplir el sueño a los niños ha sido el disfraz más utilizado en esta entidad andina, donde el Carnaval muestra su cara más alegre, recordándonos que, a pesar de las dificultades, el tachirense siempre encuentra la manera de mantener viva la tradición. (BM)











