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El calvario de los niños con cáncer 

Nancy Porras


Sandra Chacón, presidenta de la Asociación de Niños con Cáncer (Anican), expresó que por la asociación se tienen registrados niños y adolescentes de 0 a 17 años: hay 36 hembras en diferentes etapas de diagnóstico; en varones, la data es de alrededor de 69-70.

El Dato:

Entre 100 y 150 dólares cuestan las tomografías de un estudio diagnóstico para el cáncer.  


El resultado de la biopsia es positivo. No hay médicos, tampoco  dinero. Las medicinas para los tratamientos son muy costosas. Las pruebas de laboratorio es imposible pagarlas. Las lágrimas y angustia se reflejan en los rostros de muchos padres. 

Este es el escenario que viven los niños con cáncer y sus parientes en Venezuela. Cada año se detectan unos 1.500 casos, de los cuales el 80 % pudiera curarse con terapias, según reporta la Fundación de Ayuda al Niño con Cáncer (Fundanica). Pero los hospitales colapsaron.

Según los especialistas, las condiciones para tratar a los pacientes son las que determinan el desenlace; sin embargo, en Venezuela se lucha contra el cáncer en los niños en medio de una escasez de medicamentos y tratamientos, precarias condiciones de salubridad y de atención en los recintos hospitalarios, además del déficit de personal asistencial. 

Se desvanecen

las esperanzas 

Poco a poco, las esperanzas de vida se acortan. En el año 2017, el cáncer infantil pasó a ser una de las primeras causas de mortalidad en este país.

La afirmación se basó en cálculos de la comunidad médica del Hospital de Niños Jorge Lizarraga, de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, en Valencia, pues el Instituto Nacional de Estadística no publica cifras desde 2013.  

El cáncer infantil es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolada de las células. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, y se trata de una alerta roja que cambia la vida de la familia. 

No es solo un tipo

de cáncer 

La leucemia, cáncer de las células de la médula ósea, es el tipo más común en los infantes, pero también hay un importante registro de linfomas y cáncer de encéfalo (parte del sistema nervioso central de los vertebrados incluida en el cráneo).

Un diagnóstico de cáncer es perturbador, sobre todo si el paciente es un niño. Lleva al mundo de la incertidumbre y las preguntas: ¿quién dará tratamiento a mi niño? ¿Se curará mi hijo?, interrogantes que permanecen en la mente de los padres todo el tiempo.

Nervios en Oncología Pediátrica del HC

En medio de la pandemia, las alarmas de cáncer infantil volvieron a sonar, luego que se conoció que la oncóloga infantil del Hospital Central de San Cristóbal, doctora María José Naranjo, renunció.

Con esa decisión, la Unidad de Oncología entró en emergencia y surgió la pregunta: ¿Quién se encargará de los niños con cáncer?

¿Quién indicará los tratamientos?  

En el Hospital Central de San Cristóbal, los niños tienen la fortuna de contar con un hematólogo. Es un especialista clave, entendiendo que la mayoría de los casos se tratan de leucemia.

Luego de unas horas de angustia, el doctor ‘Tito’ Zambrano, director del Hospital Central, informó que la hematóloga, Zoraida Terán, continuará en esta área, profesional que tiene más de 30 años de servicio en el Hospital Central.

Tiempos pasados 

Una de las fundadoras del servicio de Oncología Pediátrica fue la doctora Angélica Páez, quien llegó al primer centro de salud del estado en el año 2001 y renunció en el 2015. 

Muchos la recuerdan por su calidad humana. No era fácil enfrentar este tipo de casos, pero con mucha gallardía asumió este compromiso. Lloró en muchas oportunidades. Sobre todo cuando estaba convencida de que los niños habían salido y de repente recaían y morían.  

En algunas oportunidades dejaba el trabajo por unos segundos, salía a pasillo a tomar aire.  Una vez lo hizo al tiempo que la madre de un niño de meses entretenía a su hijo, mientras le aplicaban la quimioterapia. Tenía cáncer de estómago. 

Al paso de los años, en este servicio han aumentado los casos de infantes con cáncer, los cuales siguen viviendo el mismo calvario, solo que ahora es más complicado por la grave situación económica y la pandemia.

Trabajo de admirar 

Sandra Chacón, presidenta de la Asociación de Niños con Cáncer (Anican), expresó que no hay oncólogos pediatras en el estado, pero sí se cuenta con hematólogos.

“Por la asociación se tienen registrados niños y adolescentes de 0 a 17 años; hay 36 hembras en diferentes etapas de diagnóstico. El más común es la leucemia. En varones, el número de casos es bastante alto. Se tiene la data de alrededor de 69-70, de 0 a 17 años, también con diferentes diagnósticos”, dijo.

Diez meses tiene el niño más pequeño que hoy padece cáncer. Una de las estadísticas no ha variado mucho y es que la mayoría de los infantes viven fuera de San Cristóbal, es una población vulnerable, de bajos recursos económicos.

Más especialistas 

“En estos momentos, en el Hospital Central no se cuenta con un oncólogo pediatra que pueda ver los tumores sólidos; estaba la doctora María José Naranjo, que atendía las leucemias, es decir, la parte hematológica como tal”, comentó la presidenta de Anican.

Ante esta situación, los niños que llegan con retinoblastomas (cánceres de ojo), tumores sólidos, se tienen que trasladar a otros centros de salud, donde trabajen oncólogo pediatras, pero los más cercanos están en Mérida o Cúcuta.

“En el servicio de Oncología Pediátrica no se sabe cómo va a quedar esto, pues las decisiones son competencia de las autoridades del Hospital Central; habrá que esperar”, señaló.

Este lunes había tres infantes hospitalizados, dos niños y una niña, cuyas edades están entre cinco y siete años, subrayó. 

Al referirse a la mortalidad, cree que en el último mes no ha fallecido ninguno.

Tratamiento muy costoso 

“Es complicado el tema de los medicamentos. A veces no se encuentran. Los exámenes de laboratorio para aplicar las quimioterapias de control, que tienen que hacerse, cada vez son más caros”, dijo Sandra Chacón. 

“El precio de un estudio de diagnóstico, tomografías que se tienen que hacer los niños, está alrededor de los 100 y 150 dólares, unos 350 mil pesos o 525 mil, pero sus padres son de escasos recursos económicos; imagínense lo que tienen que vivir”, expuso.

Atención de corazón 

Este martes, en la Unidad de Radioterapia del Hospital Central, la médica radióloga, Laura Colmenares, jefa del servicio donde labora la oncóloga de adultos, Clara Porras, atendió a una niña de tres o cuatro años.

“Conocimos que la oncóloga pediatra había renunciado y ayudamos a una bebé”.

En medio de la emergencia, se entiende que el tratamiento debe cumplirse. “Por un  compromiso moral  se atendió. ¿Cómo se deja a esa criatura? El estado más cercano para aplicar el tratamiento es Mérida, y la mamá de la niña se preguntaba: ¿Cómo me voy, si tengo tres niñas más? Este jueves recibió otro ciclo de su tratamiento.

Estudios especializados en Caracas 

El doctor Simón Peraza, patólogo, explicó que casi no estudia biopsia de niños, porque la mayoría de los casos son leucemias o linfomas y envían las muestras a otras partes, casi siempre a Caracas. 

“Normalmente no se procesan en el Táchira porque hay que hacer estudios inmunohistoquímicos, para definirles leucemias y linfomas”.

Destacó que hay otro tipo de tumores de partes blandas, que son los sarcomas; en los niños casi no se ven adenocarcinomas, sí en los adultos, ubicados en el estómago, colon, páncreas.

El linfoma es en los ganglios linfáticos, salen en las axilas, ingle; la leucemia se presenta en la sangre y médula ósea, y el sarcoma en las partes blandas, músculo y tejido adiposo, concluyó.

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