Regional
El dividendo de la resiliencia y el compromiso (y II)
martes 14 julio, 2026
Ildemaro Pacheco
Dentro de la emergencia que vivimos en Venezuela, ahora complicada por el efecto de las lluvias en otras regiones del país, vamos revisar rápidamente como la empresa privada si incorporó a la recuperación de México en el año 2017. Veremos con estos ejemplos, que volver a la rutina de producción, aquellos lugares y personas y entidades que lo puedan hacer por supuesto, es la mejor manera de tener recursos tanto humanos como económicos a disposición de la reconstrucción, porque no debemos olvidar.
Durante septiembre de 2017, la zona central y sur de México fue sacudida por dos eventos sísmicos: el 7 de magnitud 8.2 y el 19 de 7.1 en la escala de Richter. La devastación resultante abarcó 9 entidades federativas, dejando afectaciones en más de 150,000 viviendas, 55,000 pérdida total, daños severos en 537 escuelas públicas e infraestructura de salud crítica. La Fundación Carlos Slim estructuró un esquema de captación y apalancamiento de recursos privados denominado Programa México Unido. El núcleo de la estrategia financiera fue la implementación de un multiplicador de capital de 6x, mediante el cual la fundación aportó cinco pesos de su propio patrimonio por cada peso donado. Esta fórmula movilizó flujos de recursos de gran escala reportados al 31-10-2020: Fondo total ejercido: 3.031 millones de pesos. El consorcio de ingeniería de Grupo Carso, aportó sin cargo alguno su personal especializado, técnicos y maquinaria pesada.
Los resultados físicos reportados abarcaron la reconstrucción y remodelación total de 104 hospitales e institutos de salud, 246 escuelas públicas, 2,285 viviendas, 4 mercados de abasto municipal dañados y la protección estructural de 48 inmuebles de alto valor cultural e histórico registrados como Patrimonio de la Nación, coordinados técnicamente con la Secretaría de Cultura. Los balances financieros y el avance físico de las obras fueron auditados mensualmente por firmas externas para garantizar la transparencia pública de los donativos.
El 20 de septiembre de 2017, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), conformó a través de Nacional Financiera (Nafin) el Fideicomiso Fuerza México. Concebido como un instrumento privado de administración y gobernanza, el fideicomiso se estructuró con el propósito exclusivo de recibir, centralizar y auditar de manera rigurosa las aportaciones financieras destinadas a las fases de emergencia y reconstrucción por parte de gobiernos extranjeros, corporativos internacionales, empresas aliadas y sociedad civil. El fideicomiso recaudó más de 264 millones de pesos en su primera etapa de tres meses, dirigiendo de forma prioritaria sus recursos hacia las comunidades indígenas y marginadas de Oaxaca y Morelos. Entre sus primeras acciones, el fideicomiso invirtió 200,000 USD en la construcción de 200 viviendas de transición con vida útil de entre cinco y siete años, diez centros comunitarios de acceso a agua potable, dos centros temporales de soporte psicoemocional para menores de edad y el desarrollo de talleres de preparación comunitaria ante desastres en Morelos.
La sistematización del rol del sector privado y los gremios empresariales en los procesos de reconstrucción post-desastre en América Latina permite delinear recomendaciones y directrices clave para la reactivación productiva corporativa: 1. La liberación de la fuerza laboral mediante hitos educativos: Desde una perspectiva estrictamente macroeconómica, las escuelas y guarderías infantiles representan una infraestructura de soporte indispensable para liberar la mano de obra adulta de las familias damnificadas; 2. Sostenibilidad empresarial vs. beneficencia: El poder de las microfinanzas estructuradas: la combinación de microcréditos blandos acoplados a programas de capacitación técnica y, de manera crucial, la vinculación comercial directa como proveedores de grandes corporaciones nacionales genera una dinámica de autosuficiencia y estabilidad económica; 3. Saneamiento legal preliminar de los títulos de dominio: Para evitar el estancamiento de la ayuda, los gremios y fideicomisos privados de reconstrucción deben integrar desde las fases de planificación temprana a bufetes y especialistas legales dedicados a agilizar los saneamientos de títulos de propiedad; 4. Transparencia proactiva y control de calidad operativa de los fideicomisos privados: el sector empresarial debe estructurar esquemas financieros independientes, con auditorías a cargo de firmas externas especializadas e incorporación de plataformas de transparencia digital para reportar el avance físico en tiempo real.
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