jueves 11 agosto, 2022
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En La Chicharronada esperan soluciones definitivas

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Los trabajos sobre la vía en el sector La Chicharronada, entre Mata de Guadua y Campo C, municipio Capacho Nuevo, han despertado las esperanzas de los residentes de la zona, de que por fin la quebrada La Lajera siga un curso natural, y no el destructivo, que en estas dos semanas ha causado daños materiales y morales, así como un obstáculo para la movilidad sobre una carretera clave en las comunicaciones con la zona fronteriza.

Pero dependiendo de la calidad de las labores allí asumidas por la alcaldía y la Gobernación, esas esperanzas pueden ser satisfechas o frustradas, en tanto si solo se trata de una simple rehabilitación del paso, sin incluir la debida canalización a la altura de la fuerza y magnitud del caudal, la tragedia seguirá en estado de latencia.

Hace 18 días una quebrada alimentada por las intensas lluvias de estos días, ya no encontró salida por el estrecho paso acondicionada para ella, y tomó carretera así como arremetió contra negocios y viviendas de sus alrededores.

Un tramo importante de la vía adquirió visos de cascada y por sobre ella tenía que pasar un tráfico a riesgo, con el consecuente trancón vehicular. Y más arriba una enorme laguna se había formado, sobre la cual los organismos de infraestructura no esperaron más a actuar, y tuvieron que drenarla para lo cual se debió perforar el asfalto, dejando una grieta por sobre la cual, a través de un planchón metálico, pasan los transeúntes.

Las vías alternas

Desde la estación de servicio de Zorca Providencia se ha cerrado el paso a los vehículos que suben a los Capachos y la opción por ahora es tomar por Zorca San Isidro y desde ahí dirigirse a Zorca Campo C.

El personal de Corpointa e Hidrosuroeste laboraban este viernes en el lugar, contando con el apoyo de maquinaria pesada que fue la encargada de abrirle el paso obstruido a la quebrada, para lo cual necesario fue perforar la vía. A un lado, se podía ver la larga tubería la cual se incorporaría a la canalización del caudal; pero al momento de la cobertura, ningún técnico se encontraba presente para dar detalles de los arreglos.

Pero no es solo ese punto el crítico para la vialidad; un poco más arriba, más cerca del sector Mata de Guadua, el mal estado resulta imposible para todo vehículo que transita a muy baja velocidad por un territorio lunar.

Comenzar de cero

La interrupción del paso ya de por si complican a una carretera muy importante en lo que respecta a la circulación de personas y mercancías entre San Cristóbal y la zona fronteriza, pero el peso y las consecuencias de la misma la padecen aún más los residentes de La Chicharronera, pues su vida comercial, animada por sus carnicerías, venta de muebles y restaurantes, se ha apagado.

Víctor Arcadio Gonzales da gracias a Dios la vida, para recuperar su negocio y vivienda, que llevaron la parte más fuerte del desbordamiento de La Lajera. Como se pudo ver en un video publicado en las redes sociales, el y su hijo, estuvieron a punto de ser arrastrados por las aguas, hace aproximadamente 18 días. Afortunadamente lo más grave ocurrió a eso de las 8 de la noche y él y su familia pudieron tomar las previsiones para ponerse a salvo.

Cochinos, pollos, carne, mercancía, una motocicleta de la yerna entre muchas cosas más no perdonó el caudal furioso; además que bajó el barro enterró casi cinco metros de la planta baja de su propiedad. No obstante el valor de eso no se compara con el de su vida y la de los suyos, y con botas pantaneras y el pesar aún en su mirada, solo piensa en recuperarse.

–Gracias a Dios no estamos de luto. Se dañaron congeladores, cocinas, y neveras de mi carnicería pero aquí estamos luchando al 100 por ciento. En la noche del jueves también fue bastante fuerte, pero ya habían abierto la canal y evacuado la laguna, y si eso no lo hubiesen hecho quién sabe las consecuencias—afirmó González.

Recordó que hace 10 años a La Lajera le colocaron dos tubos como de un metro, ancho insuficiente para tal caudal. Los daños que esto estaba ocasionando eran visibles a cualquiera que por allí pasaba, e incluso Diario La Nación recientemente denunció los mismos. Por una tronera enorme, a duras penas señalada con un palo y un trapo amarrado, se divisaba la gravedad de lo que iba a ocurrir…y ocurrió.

–Creo que ahora sí van a colocar el cajón puente que estamos pidiendo hace bastante para que evitar que otra cosa así suceda no solo para beneficio de nosotros sino de todo el mundo, pues se trata de una vía binacional. Tampoco consideró que nos vayan a pedir el desalojo pues la estructura de la propiedad es muy firme. No es algo que se haga de la noche a la mañana; pero con el favor de Dios, ya se está comenzando para que se haga un buen trabajo—agregó González.

Lleva 45 años viviendo en la famosa Curva de la Chicarronada, y ahí levanto su hogar y negocio con sus propios esfuerzos, y desde hace más de una década que no veía tan embate del caudal. Dijo que el y sus vecinos seguirán con el compromiso del saneamiento ambiental de la quebrada para impedir nuevos colapsos del embaulamiento; sin embargo, un buen ancho del mismo y en materiales de gran resistencia, pueden hacer frente al caudal cuando baja impetuoso.

Oficios van y vienen

–De esto no se da la idea nadie, solo de la olla sale el cucharón—confesó Delsa González, todavía con las señales en sus gestos de una angustia que ya lleva semanas.

Ella ha contribuido desde hace doce años a la redacción de oficios dirigidos a los entes regionales y municipales, para ver si alguno prestaba atención, y esta solo vino cuando la desgracia se puso sobre el tapete.

Ever Molina aún sigue echando pala para quitar el barro de su vivienda, tras de la cual un brazo de la quebrada la circunda, y por la inundación un motor de la sierra de su carnicería se echó a perder

–Pedimos soluciones y que nos saquen de esta incertidumbre es lo que pedimos—subrayó Molina.

Freddy Omar Durán

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