Regional
“En momentos de tragedia nacional se afecta la salud mental de todos”
miércoles 1 julio, 2026
Freddy Omar Durán
Momentos tan críticos como los que pasa Venezuela a raíz del peor desastre natural ocurrido en Venezuela, inciden negativamente en la salud mental de todos los venezolanos, y más allá de aceptar o no el tan duro destino que hemos tenido que pasar, en colectivo y de manera individual deben tomarse medidas de precaución para aminorar los efectos del impacto psicológico.
No cabe duda que quienes han estado al borde de la muerte, o han sufrido pérdidas irreparables, o los familiares angustiados por las consecuencias del desastre natural en sus seres queridos, merecen estar en la primera línea de atención psicológica y psiquiátrica.
Pero aquellos que viven la desgracia desde un celular, un televisor o cualquier fuente informativa, conectándose al mismo durante horas consecutivas, deben ser precavidos y no desconocer los efectos nocivos.
Para la psicóloga Esperanza Ramírez, ahora más que nunca la dosificación de la exposición a las tecnologías informativas se tiene que hacer de manera más consciente. Si cuando damos uso las mismas para entretenernos o educarnos, debemos administrar los tiempos frente a un medio de comunicación.
“Una sugerencia que haría, es entrar y salir a las redes sociales. Como la persona que debe asumir el cuidado de un enfermo, debe darse un espacio para recoger un poco de energía. La gente debe retomar su rutina diaria, no alterarla al estar sobreexpuesto de información”.
Los padres de familia también deben estar alerta a las reacciones de sus hijos ante la tragedia, y especialmente si desde los aparatos electrónicos viven la misma, especialmente si hay manifestaciones de angustia u otro tipo de alteraciones en la conducta.
Se debe prestar atención a estos síntomas en nosotros mismos, o alguien que pertenezca a nuestro entorno familiar:
Hipervigilance y estrés crónico: Estar expuesto continuamente a imágenes de destrucción y sufrimiento mantiene el sistema nervioso en modo de alerta constante, agotando al cerebro.
Ansiedad e insomnio: La incertidumbre sobre el futuro y el temor a nuevos eventos generan dificultad para conciliar el sueño y pánico ante las réplicas.
Trastorno por estrés postraumático (TEPT): La visualización repetitiva de la tragedia puede consolidar traumas severos tanto en víctimas directas como en testigos.
Así como se habla ampliamente de los efectos psicológicos en quienes de manera directa o indirecta como víctimas o allegados a las mismas, poco se refiere a la culpa de quienes se consideran solo testigos pasivos, Para ellos también cabe una serie de consejos.
1. Transformar la culpa en acción constructiva. En lugar de castigarse por estar a salvo, utilizar esa energía y sensibilidad para ayudar. Participar activamente aportando el tiempo, organizando donaciones, preparando suministros o apoyando a los damnificados disminuye la sensación de impotencia.
2. Validar las emociones sin culpa. Reconocer que sentirte mal por estar bien es una respuesta normal de compasión y empatía. Sin embargo, no exigirse sentir dolor como una obligación moral para demostrar que importa. Estar a salvo no es un error, por lo tanto no hay nada por lo que se deba castigarse, o permitir los pensamientos intrusivos con imagen de muerte o violencia.
3. Alimentarte bien, descansar y permitirte disfrutar de momentos de tranquilidad, consciente de que no son un acto de egoísmo. Al contrario, mantener el equilibrio físico y mental nos mantendrá disponibles y con energía para ayudar a los demás a largo plazo.
4. Buscar ayuda profesional si el malestar persiste. Si los sentimientos de culpa se vuelven abrumadores y causan tristeza profunda, insomnio o ansiedad, no dudar en buscar apoyo psicológico. En situaciones de trauma y desastres, acudir a terapia es un recurso indispensable para procesar lo ocurrido.
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