Regional
Escalinatas del Centro valen una mayor atención y decoro
lunes 23 marzo, 2026


Freddy Omar Durán
Un elemento atractivo de la arquitectura sancristobalense, con ese aire tan italiano, y útil para los transeúntes que se desplazan hacia el centro de San Cristóbal, merecen respeto, limpieza y decoro.
Por la carrera 10 del centro de San Cristóbal, partiendo del Palacio de Los Leones, el paso de los años no ha transcurrido en vano en muchas edificaciones, que con una oferta inmobiliaria pegada en su fachada o signos de total abandono, espera quien le vuelva a dar cariño.
Sin embargo, tanto la llamada Escalinata de Los Estudiantes como la Escalinata de Manrique, son patrimonio cultural del estado, y si depende de la actuación tanto de las autoridades gubernamentales como del entorno vecinal en que están insertas.
El señor Arturo, que ejerce por más de 30 años como vigilante de vehículos, y se ha establecido en la esquina con la calle 6 le da tristeza no solo la decadencia en que ha caído la Casa Cárdenas sino el resto de la carrera 10 que alguna vez participó de la pujanza del centro de San Cristóbal.
Lamentó que la gente se aproveche de la desolación de algunos puntos, para arrojar sus basuras y eso especialmente en la pendiente que sirve de continuidad a la Escalinata Manrique.
La Escalinata Manrique debe su nombre a su constructor Jesús Manrique quien no fue un político de turno, ni un funcionario público ni un contratista sino un humilde y honesto obrero alarife, cuya gran parte de las edificaciones que ayudó a levantar se consagraron a la fe religiosa del pueblo, y está en especial ha servido de tránsito a los feligreses entre las iglesias San José y el Colegio católico María Auxiliadora. Recordemos que el señor Manrique también fue responsable de la escalinata al lado de la Plaza de La Libertad.
Cuenta con 69 escalones y 6 descansos, además de una decoración de jardineras y lámparas decorativas, detalles últimos que se suponen contribuyen al realce estético de la estructura. Sin embargo, la vida y primor que debería se pierde por una vegetación ya escasa y la curtimbre en los escalones producto del viento y las lluvias que a cada rato escurren por ahí. No se puede negar el paso de la escoba pero al caer la Escalinata Manrique sobre la carrera 10, pulula la basura e incluso escombros procedentes de trabajos de construcción cercanos. El verde de la naturaleza que se levanta poco oculta el descuido general de ese descanso final.
No menos preocupante resulta el estado de la Escalinata de los Estudiantes, que ha gozado de continuos reavivamientos gracias a los coloridos toques de pintura que ha recibido, acompañada de murales alusivos a su nombre. Esta obra, iniciativa del concejo municipal, casi 20 años después de la Escalinata Manrique, comunica con la sede de conocida una institución educativa.
Quienes proyectaron la obra tuvieron un mayor criterio ambientalista y quisieron que las barandillas se llenaran de verdor. Desafortunadamente esa buena disposición actualmente no se cumple, y ha sido remplazado por el color tierra, y aspecto de aridez y abandono. Sus escalones sometidos a los elementos naturales vuelven a pedir una vez otra mano de pintura.
Además del uso peatonal, que es su naturaleza, el descanso que conecta a la Escalinata de los Estudiantes con la carrera 10 ha sido aprovecho como estacionamiento, especialmente motocicletas. Más allá del hecho de tratarse de una zona de mayor movilidad de personas con vehículo propio, en cercanías de un centro educativo, y por lo tanto requiere de zonas de estacionamiento, lo que no debería implicar un abuso en nombre de esa necesidad y menos al llegar a tal punto que sea obstáculo para los transeúntes de a pie, para quienes inicialmente se planificó la escalinata.









