Regional

Información adecuada y oportuna puede paliar las exasperantes colas de gasolina

19 de octubre de 2019

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Estaciones abiertas y cerradas, con colas kilométricas, en el estado Táchira.

La experiencia vivida  el jueves por este periodista muestra en forma patética la realidad que viven miles de tachirenses para surtir de combustible su vehículo. Después de tener mi auto inactivo por casi quince días, debido a la sequía de su tanque, logré adquirir una pimpina de 40 litros en, ni más ni menos, 240 mil bolívares.

La crisis de la gasolina adquiere cada vez características más  exasperantes, que ya no solo dependen de la existencia o no de combustible, cada vez más escasa y racionada por cierto, sino también de la actitud de las autoridades que controlan la distribución del mismo, aspecto quizá más importante para atenuar la tensión que genera la situación.

La experiencia vivida  el jueves por este periodista muestra en forma patética la realidad que viven miles de tachirenses para surtir de combustible su vehículo. Después de tener mi auto inactivo por casi quince días, debido a la sequía de su tanque, logré adquirir una pimpina de 40 litros en, ni más ni menos, 240 mil bolívares.

Realmente, se compró en 40 mil pesos, pues ahora no se admiten bolívares en esos “negocios”, por lo que se tuvo que comprar poco a poco los pesitos, a un valor aproximado de 6 bolívares por moneda colombiana. Con dolor, dice uno, tuve que comprar la pimpina, porque el carro me es extremadamente necesario.

Según las cuentas, la pimpina de 20 litros que con extremado esfuerzo de ahorro en el uso del carro puede durar diez días, se consumió lo que se va a recibir de pensión en los próximos días: 150 mil del pago correspondiente a noviembre, y 110 mil del retroactivo de octubre, por el aumento del salario. Eso es 260 mil bolívares. Con los 20 que quedan no se compra sino medio kilo de arroz.

Pero esperanzado en lograr gasolina, este jueves decidí meterme en una cola, para esperar hasta el viernes, día que me corresponde. Porque ahora ya en cada E/S hay que buscar la cola del día que nos toca, ya que hay carros en espera para la cola del día, la de mañana y la del tercer día.

Por informaciones obtenidas de conductores que esperaban en la bomba del Don Bosco, subí por Pirineos, buscando el final de la “cola del viernes”. La fila de autos, cuyos conductores estaban dispuestos a esperar hasta este día, se hizo cada vez más larga, hasta llegar casi al final, más abajo de la entrada a Colinas de Pirineos. Allí preguntamos cuál era el último, hasta que me dieron la información.

Ya los usuarios, organizados, habían registrado 350 placas de los autos en cola. Y, supuestamente, alguien había informado que solo atenderían el viernes 250 carros, porque a la bomba, para despachar el viernes, apenas llegarían 14 mil litros. O sea, casi 200 conductores estaban dispuestos a permanecer todo el día –eran las 12:30 de mediodía del jueves-, y toda la noche, para ver si la suerte les sonreía el viernes, y coronaban. O sea, cuestión de riesgo. De suerte, o de reto al destino.    

De modo que seguí en ruta, y pasando por Asogata, preguntamos y nos mostraron la cola del viernes. Para la bomba de Los Agustinos. Bajaba por detrás de esas instalaciones. Pareció de buen nivel de riesgo incorporarse. Luego algunos usuarios, ya acostumbrados a hacer la cola para esa E/S, explicaron que había oportunidad de coronar, si llegaban 38 mil litros. De lo contrario, ¡tiempo perdido!

Así que nos quedamos. A riesgo. Poco a poco la cola se fue acortando. Íbamos avanzando, sin explicarnos por qué, hasta que alguien dio la razón: A las cinco de la tarde dijeron que el viernes no llegaría gandola a la bomba. Muchos se iban retirando. Por eso la cola avanzaba. Otros dijimos que eso no era información oficial, y confiamos un poco más. Pero, a las nueve de la noche, cuando ya estábamos frente al Complejo Ferial, la información, aunque no oficial, era contundente. Nos fuimos a casa, con las alas caídas.

No podíamos esperar, porque si de verdad no llegaba el viernes, el sábado nos espantarían las autoridades; el domingo la bomba no trabaja, y el lunes no corresponde a mi terminal de placa. No había más que hacer. Sin embargo, algunos se quedaron. Pueden esperar hasta el martes, o mejor, deben esperar, porque seguramente no tienen combustible para retirarse. Así nos está tocando.

La actitud de las autoridades

La actitud de las autoridades en la aplicación de medidas para atender el problema del combustible, va desde la estrategia de distribución o de asignación de E/S, hasta la misma atención y comportamiento con los ciudadanos en las respectivas colas.

Las autoridades van desde las personas encargadas de ordenar la cantidad de gasolina que se despacha en cada gandola, desde El Vigía, así como las que asignan las bombas o estaciones de servicio (E/S), a las cuales van destinadas.

Pero uno de los aspectos más importantes, quizá el más importante, es el de informar a la comunidad de usuarios. Información adecuada, oportuna y veraz, paliaría un poco este penoso viacrucis que sufrimos los conductores, y que ahora se está prolongando en el tiempo, para cada vez que necesitemos llenar el tanque.

Como esas autoridades no generan información formal, responsable, masiva, que podría ayudar a los conductores a planificar sus esperas en las respectivas E/S,  y por consiguiente, a disminuir las inmensas filas en cada una de ellas, filas que ya están consumiendo hasta dos y tres días como mínimo, según lo ordene el número final de la placa del auto.

Formalmente la comunidad no sabe quién (persona) o qué organismo es el responsable de la temática de la gasolina. En los chats supuestamente dedicados a informar sobre el tema, se publican algunos textos informativos, supuestamente emitidos por las autoridades, que no se identifican, y no han sido oficialmente reconocidos por esa autoridad, por lo cual no representan la voz oficial.

Así, unos dicen que es la Zodi; otros que la Redi, y recientemente se habló del “Protectorado”. Pero lo cierto es que si la autoridad competente emitiera un boletín oficial diariamente, advirtiendo las condiciones para el día siguiente, sobre las E/S que estarán abiertas, cantidad de litros a recibir, y de  carros que oficialmente serán atendidos, incluyendo los supuestos “apoyos”, los usuarios tomaríamos medidas racionales, planificadas, y no se perdería tanto tiempo.

Ese boletín debe ser suministrado a las emisoras y a este diario, que siempre ha ofrecido sus páginas para este tipo de información, que es de vital interés. Y aparte, dada la situación actual de abastecimiento, de demanda, colapso y de estrés, sería apenas lógico que eliminaran el suministro por terminal de placa. Sería entonces una sola cola, y cada quien podrá conocer de antemano si tiene oportunidad de surtirse, o mejor se busca otra bomba.

Esa es una oportunidad de contribuir con este pueblo que ya vive pendiente de las colas de gasolina, con las correspondientes frustraciones.

Humberto Contreras

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