Regional
La tercera edad: El sector más vulnerable
lunes 6 abril, 2026


Para comenzar el diagnóstico, está la deficiencia de los servicios públicos, ante los cuales ni siquiera hay un programa de racionamiento fiable, como para tomar las previsiones en caso de suspensiones de los mismos
Freddy Omar Durán
Declarados el sector de la población más golpeado por la crisis socioeconómica del país, las personas de la tercera edad, en Venezuela, sin apoyo financiero propio ni de cercanos o familiares, están condenadas a la desasistencia total.
Como alguien que, a sus 81 años, tiene que vivir el lado más amargo de la senectud en Venezuela, el señor Gonzalo Díaz presentó una radiografía de la situación, desde la experiencia de quien tuvo que vender su medio de subsistencia, un taxi, en pro de gastos médicos. Porque la primera tragedia de un anciano es saberse desconocido por un aparato productivo y social, que peor aún se niega a reconocerle lo que ellos aportaron en sus “años mozos”.
Se muestra desconectado que a pesar del reporte de alza de ingresos producto de la renta petrolera, eso no incida en pensiones que en la actualidad rondan la cuarta parte de un dólar.
Los servicios públicos
Para comenzar el diagnóstico, está la deficiencia de los servicios públicos, ante los cuales ni siquiera hay un programa de racionamiento fiable, como para tomar las previsiones en caso de suspensiones de los mismos.
Con una movilidad reducida, las personas de la tercera edad quedan encerradas a convivir con las tinieblas cuando “se va la luz”; y si es el agua lo que escasea, pocas son las fuerzas para cargar tobos, ya sea dentro del hogar o, más dificultoso aún, si la tienen que traer de algún punto de aprovisionamiento.
Como vecino de la Urbanización Propatria, en La Concordia, residente en un apartamento, la situación le ha sido terrible en tanto pasa varios días sin recibir el chorro del agua, que tiene que venir con la suficiente fuerza para escalar la edificación; en cuanto a la energía eléctrica, le gustaría que su sector fuese reconectado a una red menos proclive de cortes, en tanto de la misma se abastece el Hospital Central.
“Si van a quitar el agua, pues cumplan con los cronogramas que salen en las redes sociales y la prensa, no lo engañen a uno. Yo vivo una situación gravísima, al habitar un segundo piso, pues aunque el agua llega, no sube. El problema del agua es un infierno para nosotros en la Urbanización Propatria, y la luz ni se diga, que se va como dos veces al día, y sin saber con seguridad cuándo eso va a ocurrir”.
Y el gas, que se surtía a gusto del usuario, ahora es parte de una espera infinita, en una situación que el señor Díaz no entiende por qué no se ha corregido, cuando ha sido públicamente y notorio que se surte a Colombia y se ha levantado el bloqueo para vender petróleo.
Normas preferenciales incumplidas
Sin embargo, aclaró que eso es la punta del iceberg de una situación más compleja que cargan sobre sus hombros los jubilados, en total desprotección:
“Nosotros tenemos una pensión de 130 bolívares mensuales. Yo había oído de aumentos. Este mes de marzo fui, porque ya tenía desde diciembre que no cobraba nada. Cuando llego, tengo 270 bolívares. En dos meses me habían depositado 260 bolívares, más un remanente de dinero. ¿Cómo los adultos mayores podemos tener paz y tranquilidad? Ningún adulto mayor puede tener paz y tranquilidad si sabe que no puede tener carne, pues con esa pensión no se paga ni cien gramos”.
Ni reglamentos, ni normas, ni leyes expedidas por el Gobierno nacional o las municipalidades que refieren trato preferencial para las personas de la tercera edad se cumplen en realidad, y eso siente Díaz que lo trasgrede especialmente el sector transporte en el estado Táchira:
“El precio que está establecido en Gaceta Oficial, en la alcaldía del municipio de San Cristóbal, habla de 100 bolívares. Eso se está cumpliendo a nivel nacional. Que los transportistas tengan problemas con los cauchos, con los repuestos, eso no es problema de nosotros los adultos mayores. Entonces los autobuseros, que prestan un servicio público, ya no quieren recibir bolívares. Los autobuseros tratan de no estacionarse donde ya saben que esperamos en la parada personas que pagamos con bolívares. ¿Qué tiene que hacer el gobernador del estado?”
Pero las preferencias también cuentan a la hora de ofrecer atención al adulto mayor en despachos públicos, por ley, que termina desconocida por el funcionario de turno.
“Yo hago un llamado para que alguien que conozca al Gobernador lo invite a resolver el problema de los adultos mayores. Los adultos mayores merecen respeto, y nosotros trabajamos por este país”.
Triste es para el adulto mayor que pasó toda una vida cotizando al Seguro Social, y ese “ahorro” se disolvió en la nada absoluta:
“Yo coticé durante muchos años y no estoy recibiendo ni el 10 % de lo que yo cotizaba mensualmente. Es total y absolutamente injusto. Cuando yo tuve mi empresa, hace muchos años, yo pagaba 120 dólares mensuales a mis empleados. Ahora los empleados ganan lo mismo, pero puros bonos. O sea, el sueldo mínimo integral en Venezuela es una miseria. Y nosotros, los adultos mayores, ya deberíamos tener mínimo en pensión los 150 dólares mensuales para la subsistencia. Yo no estoy pidiendo ni 400 ni 500 dólares, pero por lo menos algo que nosotros podamos vivir con dignidad. ¿Cómo se va a hablar de dignidad? Si usted no puede comer bien, no puede tener dignidad”.
No contar con dinero es un problema incluso cuando se intenta acceder al servicio de salud pública en el Táchira, cuyo adjetivo se difumina a la hora de terminar el paciente pagando exámenes, insumos e incluso material de papelería, como el señor Díaz aseguró le ha tocado cuando él, su esposa u otro familiar de la tercera edad se han visto obligados a acudir a la asistencia hospitalaria en casos de suma urgencia:
“Yo me fui al hospital el otro día con mi esposa, y para ingresarla me exigieron suero e inyectadora. Tuve que hacerle unos exámenes en uno de los laboratorios cercanos. Señor, eso es injusto. Ese día no cargaba sino 100 mil pesos en el bolsillo, no me alcanzaron. Entonces, si alguien de mi edad llega allá con un problema y no tiene la solución, lamentablemente sale cadáver”.
Esta es parte de la realidad país…
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