“La veneca”: la gasolina que nunca falta en los barrios de Cúcuta

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Muchos ya no muestran las pimpinas, sino las personas que gritan que tienen gasolina venezolana. (Foto: J. Maldonado)

Las principales avenidas de los barrios de Cúcuta aún comercializan la gasolina venezolana. Son muchos los hogares que ofrecen este tipo de combustible, pese a la escasez que persiste en las estaciones de servicio del Táchira y en otros estados de Venezuela. El Escobal, barrio colombiano cercano al puente internacional Francisco de Paula Santander, es una de las principales vitrinas.

El barrio Siglo XXI y la vía que conecta con Los Patios y el municipio de Villa del Rosario, también son rutas frecuentadas por el colombiano para adquirir esta gasolina. La dinámica ha cambiado un poco, ya no muestran las pimpinas en las aceras – aunque aún se observan algunos casos–, solo se dejan ver personas que, a través de señales o frases, dan a entender qué tipo de producto ofrecen.

Aunque aún se consigue, la cantidad ha mermado un poco. Este escenario ha provocado que el precio de un galón, equivalente a cuatro litros, se ubique en 9.000 pesos, que representan cerca de 52.000 bolívares. El valor del combustible venezolano, en comparación con el neogranadino (7.400 pesos), registra un incremento, cuya diferencia es de casi 2.000 pesos.

“El octanaje de la gasolina venezolana es muy bueno, le da mayor rendimiento al carro, ya que es de 91 o  95. Aquí el octanaje es de 86 y 87; entonces, casi no rinde”, explicó Víctor Díaz, taxista, al tiempo que aclaró: “por eso preferimos la venezolana”.

Es común ver en los barrios de Cúcuta a taxistas y colectivos, estos últimos llamados también “carros piratas”, arribando a las viviendas donde es factible hallar la gasolina deseada. “Uno ya está acostumbrado a este combustible; se paga más, pero al final, rinde más”, reiteró Díaz mientras estacionaba su vehículo para dejar a un cliente en el centro comercial Ventura.

Otro de los sitios “reyes” del combustible “veneco”, como le suelen decir,  es La Parada.  Allí, años atrás, era habitual ver a los pimpineros en la autopista. Ahora esta vía está atestada de taxis y autobuses.  La gasolina se consigue, pero en los estacionamientos de varios hogares de la concurrida localidad.(JM)