viernes 7 octubre, 2022
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Ligero aumento en costo de los útiles escolares

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Por Freddy Omar Durán

Aunque las listas escolares siguen siendo un referente, y la crisis económica obliga a las instituciones educativas a una mayor flexibilidad al respecto, los padres saben que del buen rendimiento educativo depende que sus hijos cuenten con las herramientas necesarias y en una condición decente y pulcra.

Con la internet de otro lado se ha prescindido de los libros, no obstante, este ofrece la desventaja de no sistematizar el conocimiento y en muchos casos ofrecer información confusa y no oficial. De otro lado, no todas las familias cuentan con un servicio de internet o al menos con uno eficiente, por lo que tener el texto escolar a la mano es la mejor solución.

Esto para nada ha hecho depreciar los textos escolares, por el contrario, algunos papeleros reportaron aumentos considerables.

–Nosotros a las editoriales de textos escolares, tratamos de ofrecerles el servicio de consignación, pues llegaron con precios altos y no podemos sacarle mucho margen de ganancia. De una muy reconocida editorial, (de las dos que distribuyen en el país), un volumen de su colección educativa, se ofrece en 80 mil pesos, nuevo. Por eso algunos optan por los libros de segunda mano, y otros sencillamente no los adquieren—afirmó la administradora de una papelería.

Padre e hijo emprenden largo viaje en pos del mejor precio para el regreso a viaje.

Otra vendedora del ramo agregó que “un 15 por ciento, en moneda extranjera, han fluctuado los precios por culpa de la más reciente subida del dólar, nosotros prácticamente esperábamos conservar los precios del año pasado”.

Un aumento que en útiles escolares puede ser de 100 pesos a mil pesos, dependiendo del artículo.

Por ejemplo un lápiz ronda los 1.200 pesos, y por ese valor mínimo se mantienen los lapiceros, borradores, sacapuntas, aunque estos vienen en variadas presentaciones, por supuesto más costosas.

Los paquetes más pequeños de plastilina y silicón fluctúan el dólar, mientras que en un dólar se consigue una tijera aceptable, valor equivalente para reglas, escuadras y compases; así como 100 hojas blancas se ofrecen en dólar y medio.

Con los colores y los cuadernos la cantidad, marca, estilo y la calidad amplían el margen de precios. Una caja con aproximadamente 12 colores estaría en 5 mil pesos, y de ahí para arriba lo que al bolsillo le alcance.

El cuaderno más popular de 50 hojas hasta en 1.300 pesos se consigue, pero uno multimaterias bien fashion, pasta dura, puede perfectamente llegar a los 25 mil pesos, o más, o sea, un poco más de 6 dólares.

Variedad de morrales

Por supuesto todo eso necesita ser transportado en un bolso, y aquí sí las diferencias son considerables, pues el precio puede partir de 5 dólares, el más sencillito de fabricación regional, o superar los 25 dólares. Si se le añade una cartuchera, la más económico posible estaría en un dólar.

Ya Wendy Cárdenas, para su hija que comienza la primaria, cubrió ese gasto, y bastante paseo junto a ella en busca del rendimiento de la plata, y como conclusión afirmó que solo el que obtiene ingreso en moneda extranjera puede solventarlo, en tanto un salario mínimo, -un poco por debajo de los 70 mil pesos- para satisfacer los requerimientos de un solo estudiante, a duras penas alcanza una lista de puros útiles.

–Ya le compré sus cuadernos de caligrafía, cuadriculado, una línea, un libro de lectura sencillo, las hojas blancas, y lo demás: todo me salió en 50 mil pesos más o menos. Los que trabajamos informal y podemos ganar un poquito más, del mínimo y en moneda extranjera no nos parece tan pesado; pero con relación al sueldo mínimo es demasiado costoso ese gasto—afirmó.

El que puede compra el mejor zapato escolar

El tema de los zapatos escolares para muchos padres representa todo un dilema en cuanto se trata de una balanza en el que la calidad y el precio deben equilibrarse.

En el pasado, la recurrencia de los compradores favorecía a dos marcas nacionales muy reconocidas; pero hoy para más de un bolsillo inaccesible.

Freddy Salas no dejó todo para última hora y con sacrificio le compró el mejor par de zapatos para su hijo. (Foto/Tulia Buriticá)

La opción está en la producción local, y para muchos vendedores, ha llegado la hora de sacarse el chip de que está puede ser mala: todo es cuestión de analizar muy bien la calidad del producto, y que el niño o niña se sienta realmente cómodos con el zapato.

–Los venezolanos están acostumbrados a las marcas y eso es bueno pero aspirar a una de esas marcas que tanto gustaban antes los padres, porque les garantizaban hasta un par de años de uso, no es tan asequible. Zapatos por esas marcas están entre los 30 y 35 dólares; pero si uno les muestra uno de buen cuero, hecho aquí entonces no les gusta—subrayó el dueño de una zapatería del centro de San Cristóbal.

El precio base de un par de zapatos escolar o deportivo se ubica en 50 mil pesos, es decir, un padre al adquirir ambos modelos se desprendería de 100 mil pesos; no obstante, los padres consideran que un producto confiable parte de los 70 mil pesos.

Freddy Salas no esperó para última hora, y se siente aliviado de que su ingreso le permita garantizarle a sus hijos buenos calzados; una compra que concretó este fin de semana.
El sabe que el ingreso familiar marca la diferencia entre adquirir o no calzado y también que lo barato sale caro, pues la idea es que el mismo acompañe a la agitada jornada del estudiante así sea el año y no que a los tres meses o menos salgan de circulación.

–Siempre he procurado que mis hijos tengan sus uniformes y sus zapatos. Eso depende del trabajo que tenga cada padre. Los que trabajamos y ganamos bien podemos comprarlos. Algunos les alcanza y a otros no—aseveró Salas.

Sin la ayuda económica de su esposo del exterior, Mayra Guerra no sabría ni cómo hubiese comprado el calzado a sus dos niños. Sin embargo, para este año optó solo por las botas deportivas, y estas también tendrán que hacer las veces de zapato escolar.

–Tengo tres hijos, pero una ya es mayor de edad, y los otros van para sexto grado y para cuarto grado. Solamente he comprado los uniformes porque útiles no he mirado todavía. Si mi esposo estuviera trabajando aquí sería imposible. Se adquirieron botas para que las usen diario; se les complació para que compraran las “Jordan” que querían porque salieron bien en la escuela, y estos meses se han portado bien—aseveró Guerra. (FOD)

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