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Los criptoactivos y la legalidad (I)
martes 19 mayo, 2026
Ildemaro Pacheco
En el mundo se han desarrollado, crecido, desaparecido y vuelto a aparecer diferentes sistemas de gobierno, que monarquías, que ahora monarquías constitucionales, que democracias, que sistemas autoritarios, sin embargo, no han tenido mayor oportunidad los movimientos anarquistas, porque las sociedades requieren orden y liderazgo, normas claras que regulen las relaciones entre las personas e instituciones. El derecho es un producto social nos enseñan en las aulas, porque nace producto de la realidad, el derecho es reflejo de lo que sucede. Es por ello que por mucho que se sueñe, es prácticamente imposible salir del control del Estado. Y eso está sucediendo con los criptoactivos, a partir de esta entrega haremos una revisión de como la sociedad formal reconoce la existencia de esta realidad, que llegó para quedarse y pasa ahora a ejercer su poder de imperio.
Contrario a lo que se cree, el nacimiento de los criptoactivos no estuvo motivado a huir de la visibilidad para delinquir. Aunque su carácter pseudoanónimo ha sido aprovechado por actores delictivos, la tecnología nació de una profunda motivación ideológica y técnica orientada a la soberanía financiera, la desintermediación y la protección de la privacidad individual frente al control de los Estados y las corporaciones. Las raíces ideológicas de las criptomonedas se remontan a finales de los años 80 y principios de los 90 con el movimiento Cypherpunk en California. Este grupo informal de tecnólogos y defensores de los derechos civiles argumentaba que, en una sociedad cada vez más digitalizada, los gobiernos y las corporaciones tendrían una capacidad sin precedentes para vigilar, censurar y controlar las comunicaciones y finanzas de los ciudadanos. Como le pasó a Sandra Bullock en “The net”.
Para evitar este escenario, los cypherpunks propusieron el uso proactivo de la criptografía fuerte como herramienta de autodefensa social. El Manifiesto de un Cypherpunk (1993), definió que “la privacidad es necesaria para una sociedad abierta en la era digital” y que esta requería de sistemas de transacciones donde las partes revelaran solo lo estrictamente necesario. Los activistas comprendieron rápidamente que no podría existir una verdadera libertad digital sin un dinero nativo de internet, que fuera inmune a la manipulación, el control y la censura de los gobiernos. La motivación inmediata para el lanzamiento de Bitcoin fue el colapso sistémico del sector bancario global durante la crisis financiera de 2007-2008. Cuando Satoshi Nakamoto minó el primer bloque de la red (conocido como el Bloque Génesis o Bloque 0) el 3 de enero de 2009, con una profunda crítica a los gobiernos al señalar cómo las autoridades monetarias diluyen de forma arbitraria el valor de las monedas fiduciarias mediante la impresión masiva de dinero para rescatar a instituciones financieras privadas a costa del patrimonio de la población.
La gran innovación de los criptoactivos no es únicamente tecnológica, sino que representa una transformación radical en la arquitectura de la confianza financiera. En el sistema bancario tradicional, la confianza está centralizada en instituciones públicas y leyes que imponen el curso legal de las divisas nacionales. Frente a esto, los creadores de las criptomonedas propusieron un modelo donde la confianza ya no depende de intermediarios u organismos propensos a la corrupción y a decisiones políticas discrecionales, sino de la matemática, la criptografía y el código informático auditable y de código abierto.
¿Evasión de leyes de bancos centrales? Sí, en el sentido filosófico de buscar la “soberanía financiera” y la resistencia a la opresión monetaria de los Estados. El proyecto original se enmarca en una filosofía liberal o tecno-anarquista que busca separar el dinero del control del Estado, permitiendo a los individuos comerciar libremente sin la interferencia de gobiernos maliciosos o bancos corporativos.
¿Evasión de impuestos o facilitación del lavado de activos? No fue el motor de diseño. Los cypherpunks y los primeros desarrolladores concebían la privacidad financiera como un derecho humano fundamental equivalente a la libertad de expresión, y no como un medio para encubrir actividades criminales. No obstante, el diseño de redes descentralizadas que operan fuera de los rieles bancarios tradicionales facilitó el “doble uso” de la tecnología: por un lado, sirve como una herramienta de supervivencia diaria para millones de personas en economías con colapsos monetarios o hiperinflación; por el otro, ha generado riesgos reales de lavado de dinero, arbitraje cambiario ilegal y evasión fiscal que los reguladores e instituciones internacionales intentan mitigar de manera activa en la actualidad. ¿sabes cuántos países tienen normas al respecto? ¡Next!
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