La avenida Venezuela, en San Antonio del Táchira, punto de tránsito obligado para los miles de venezolanos que a diario cruzan el puente internacional Simón Bolívar, luce atestada de basura, al igual que otras partes del casco central de la población.
En las islas que dividen tan importante tramo vial rebosan los desechos sólidos. Bolsa sobre bolsa se van acumulando y algunas ya están rotas por los perros y zamuros que merodean la zona, provocando que muchos de esos desechos se expandan a lo largo y ancho de la arteria.
El hedor que generan y la proliferación de moscas, son otros elementos que encienden las alarmas en propios y extraños. Las denuncias y las quejas no surten gran efecto, pues la basura permanece exhibida durante días, e incluso sobrepasa la semana.
Otro trayecto donde la montaña de desechos crece sin que haya una respuesta oportuna, es el que comunica con el Terminal de Pasajeros de San Antonio. Allí, a escasos metros del cementerio, los desperdicios ya están tomando parte de la carretera.
«No hacen nada», dijo Jairo Martínez, mientras señalaba la basura que “adorna” una de las esquinas del centro de la ciudad. En esa área, aunque reina la desolación, la gente no para de arrojar sus bolsas. «Debe haber mayor voluntad por parte de las autoridades y los ciudadanos deben poner también su granito», reconoció.
En varias oportunidades, el alcalde de la jurisdicción, Willian Gómez, ha manifestado las dificultades que persisten para llevar a cabo la recolección de desechos. «Solo contamos con dos de ocho vehículos que deberían estar funcionando para cubrir la demanda», puntualizó recientemente.
También recordó que la alcaldía ha creado alianzas con el sector de los camioneros. A ellos, indicó, se les facilita el combustible para que, a cambio, donen un viaje al vertedero. Igual, la estrategia se queda corta frente a tanta basura.