Niña atendida en UCI del Hospital necesita con urgencia antibiótico

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Con lágrimas en los ojos, angustiada, pero segura de que mientras viva luchará por la vida de su hija, pide antibióticos y recursos para poder cubrir los gastos de su bebé, Milagros Monzón, quien desde hace un mes ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Central.

Desesperada, pero segura de que la van a ayudar, contó que su hija está en el hospital por una infección respiratoria; tiene una válvula de presión de media, no tiene un ojo y por el otro no ve; tiene desviación de la columna y, además, sus pies están hacia adentro.

Angustia a Mayra Alejandra Gámez Zambrano que los médicos están pidiendo medicamentos: Lexofloxacina, de 500 mg, antibiótico; Lactovac, protector gástrico,   y cloruro de sodio al 20 %; Dipirona y Epamín (anticonvulsivo). “No tengo recursos para comprarlos”, dijo.

Ante el cuadro clínico y la escasez de recursos económicos, optó por visitar los medios de comunicación y pedir que ayuden a su niña. “No necesito que me den el dinero, pueden comprar la medicina y llevarla al hospital”.

También debe cubrir los exámenes de rutina, entre ellos el de orina, que se debe hacer día por medio y no tiene cómo pagar 100 mil  o 150 mil bolívares diarios en exámenes.

Vivía en Barinas, pero alquiló una casa en el barrio Ocho de Diciembre, ya que por los ecos, que pudo hacerse con la poca plata que tenía, se sabía que la niña venía con una hidrocefalia y apenas nació lograron colocarle la válvula, luego de una campaña por los medios.

“Diario La Nación fue uno de los que más me ayudaron para poder conseguir la válvula de presión de media, que para ese tiempo era casi imposible adquirirla; por eso acudo nuevamente a fin de conseguir los medicamentos que mi hija Milagros necesita”, recordó.

Trabajaba en unos platanales. Su esposo es arrimador de plátano, es decir, no tiene recursos y le preocupa porque Milagros decayó y debe ser atendida en el Hospital Central.

Optimista, precisó que ha presentado tres preinfartos, pero Milagros volvió a la vida. Estaba hinchada, solo le trabajaba el corazón.

“El doctor me dijo que había que ponerle la droga más fuerte para estimularle el corazón y mi bebé reaccionó a este medicamento”, contó.

Precisó que también necesita pañales, le piden tres diarios, toallitas, hojas blancas.

Llora al recordar que su niña pesa nueve kilos, y que el papá tiene a cargo su otra hija, de dos años.

“Yo me canso de llorar, pero de mi hija no me canso”, exclamó. No tiene nada, pero por su hija lo hará todo, incluso pedir.

—Necesita Milagros una almohadita, que una de las doctoras me pidió, y no tengo dinero; si alguien tiene la disponibilidad de conseguir la almohada, por favor, la pueden llevar a UCI -finalizó Mayra Alejandra Gámez-.