sábado 29 enero, 2022
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Precios de verduras y carnes sorprenden a todos los compradores

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Algunos precios, el fin de semana, en los mercados populares: pimentón a 6 mil pesos el kilo; cebolla junca a 3 mil bolívares el kilo; la carne de cochino en 20 mil pesos, un kilo. No hay duda, galopa la inflación en los alimentos, en diciembre. 


Por Freddy Omar Durán

Los mercados populares, como termómetros del costo de vida y adonde se supone se acude en busca de ofertas, no dan esperanzas de que este diciembre se apiade del bolsillo del tachirense.

A pesar de que por unos meses el costo de las verduras, y digamos que en cierta manera las frutas, se había estabilizado, ya en los últimos días los precios se han descongelado para agarrar calor y quemarle el poder adquisitivo a más de uno. Ya del todo a mil pesos, de meses atrás, estamos pasando al todo a 2 mil.

La esperanza de que la dolarización fuera a pegarle un frenazo a la inflación se ha roto, y tener ingresos en pesos ya no resulta, para muchos, tan alentador, si los mismos no son suficientes para cubrir la canasta básica.

La tradicional preparación de las hallacas propia de las celebraciones decembrinas está amenazada en muchas familias, aunque siempre se hace un esfuerzo para cocinar unas cuantas y no perder la costumbre.

El “efecto hallaquero” ya se está comenzando a sentir en el pimentón, que por kilo se encaramó en el nivel de los 6 mil pesos, y también en la cebolla junca, a 3 mil pesos el kilo, por no hablar del cochino, encarecido en 20 mil pesos el kilo, apenas al empezar el mes navideño.

Por supuesto, la carestía se reflejó este sábado en los mercados populares de Dimo, Los Pequeños Comerciantes y Villa de los Buhoneros, tanto en el número de compradores como de expendedores, en un ambiente más bien despejado y hasta no tan preocupante en materia de bioseguridad, por la falta de aglomeración de personas.

—La cosa este fin de semana estuvo más o menos; pero aquí estamos para sobrevivir. La papa no se quiere bajar, el bulto, de 120 mil pesos, y por ahí va el plátano, a 110 mil pesos la carga; pero nosotros tratamos de mantener buenos precios a los clientes — fue lo más que quiso decir María Sierra, vendedora de verduras, quien veía pasar más clientes ante sus ojos a paso ligero, que con ganas de comprar.

Por supuesto, las sorpresas y el regateo no faltan en los mercados populares y por ello, con inflación o sin ella, siguen siendo los favoritos para muchos compradores.

Marco Sánchez, un educador activo que trabaja en otras cosas para ganar más pesos, dijo estar sorprendido con el costo de las carnes. “El panorama es desalentador: el kilo de la carne de res de segunda ya apunta a los 17 mil pesos, mientras que el pollo no se baja de los 12 mil, aunque hay otros cortes vacunos, como el hígado, por ejemplo, que se pueden adquirir a 7 mil pesos el kilo”, dijo.

Y aunque ya para muchos economistas el referente ya está desusado –a menos que se sea jubilado sin más ingresos -y casi que su patrón monetario–, léase el bolívar-, va por las mismas, pues para comprar un kilo de carne de res se necesitan alrededor de 3 salarios mínimos.

De otro lado, tenemos que la papa, dependiendo de la calidad y el tamaño, se ubica en los 3 mil pesos por kilo, mientras la zanahoria le puede salir al consumidor en dos mil pesos el kilo, igual que la cebolla cabezona pequeña o el tomate.

Algunos rubros, como el apio y la yuca, se mantienen en mil pesos el kilo; incluso, la naranja al mismo precio y peso llegó a ser ofertada este fin de semana. La coliflor y el brócoli, de buen tamaño, se ofrecían a 3 mil pesos. El plátano, verde y maduro, rompió el muro de contención, aunque siguen existiendo las ofertas por cantidad.

—Hay que saber comprar, hay que saber caminar, y a veces, si llegas a determinadas horas consigues buenos precios, pero lo cierto es que ya uno no puede comprar en el primer toldo que se encuentre en el camino— afirmó Omaira Duque, una fiel a las ventas callejeras de verduras y frutas.

Aunque en el pasado el venezolano común sentía la inflación más asociada al comportamiento de la divisa americana en el propio país, en la calle se escuchan voces que dicen que al depender ahora del peso, nos ajustamos a lo que pase en Colombia, donde la moneda oficial ha sufrido cierta devaluación, tocando el dólar los 4 mil pesos. Otros dicen que al mayoreo, el que lleva la batuta es el dólar y eso sigue incidiendo en el costo final al público.

—Mucho de estos productos los traen de Colombia, o al menos, eso es lo que andan diciendo los verduleros, y entonces te dicen que ellos no van a vender a pérdida. Aquí antes te ponían ofertas en verduras, sobre todo de todo a mil, pero ahora como que vamos al todo a dólar, como en Caracas— contó Luis Gandica, un poco desconsolado, mientras trataba de llevar lo suficiente a su hogar.

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