Regional
Prontas soluciones a su vialidad esperan habitantes de El Paraíso
lunes 13 abril, 2026




Freddy Omar Durán
El tamaño de la mata de lechosa que se levanta desde el enorme cráter que ningún relleno ha logrado contener, anuncia el desastre vial que está por venir para tener acceso a sectores como: El Paraíso, La Playa, El Hoyo, Rómulo Gallegos, Barrio Los Mangos, Cuesta del Trapiche, en el suroeste de San Cristóbal.
Como cuentan los vecinos de las zonas afectadas, estudios, planes y promesas ha habido por parte de la alcaldía capitalina y de Hidrosuroeste, siendo las “aguas profundas” el factor considerado determinante en los daños tanto de infraestructura vial como de viviendas colapsadas, en sostén por la Gracia de Dios; pero lo que se necesita es soluciones en el más corto plazo posible.
El curioso jardín, a punto de tomarse toda la calzada, colinda con el CICPC, con una escuela, con un comando de Tránsito Terrestre, la oficina del Ministerio del Ambiente, y curioso resulta que ante tal vecindad de organismos públicos, el problema lleve más de cuatro años sin resolverse.
Hace 8 años pasó algo similar, ante lo cual los vecinos tomaron cartas en el asunto, con una solución que resultó provisional.
Más adelante queda el taller mecánico de Jorge Villamizar, quien ha luchado casi solo para contener un “agujero negro” y evitar la tragedia de caer en él algún desprevenido, aunque las señales de previsión a su alrededor no faltan, como un par de erizos metálicos, que imprimen al lugar un ambiente de batalla. De su bolsillo ha pagado dos camiones de relleno, aspirando llamar la atención para que una vez se resuelva ese desastre vuelva a reactivarse su negocio.
Pero si todavía hay automovilistas y motociclistas que se atreven por obligación a “surfear” por olas rígidas y agrietadas, las empresas de transporte dijeron “ya no va más”, por bien de sus unidades, y esto obliga a los vecinos del sector a emprender a pie por empinados senderos hasta las paradas de autobuses más cercanas. Igual los camiones del aseo no se arriesgan a circular por ese “truculento” paso, y eso ha propiciado que zonas abandonadas terminen convertidas en vertederos de basura.
Hasta en una camioneta diseñada para sobreponerse a los terrenos más duros, se siente el “sufrimiento del motor” para circular por El Paraíso. Y ni decir de los sustos de motorizados que no en pocas ocasiones han besado el asfalto.
Junto a su esposa, que ya da signos de un pronto parto, Yonder Becerra debe encaminarse a su trabajo en el Terminal de La Concordia, un esfuerzo que deben sortear personas de la tercera edad y con movilidad limitada.
Luego de reuniones entre las comunidades y la Alcaldía, se estableció el compromiso de comenzar los arreglos desde el mes de enero; pero los mismos dependen de las mejoras en el sistema de tuberías de aguas servidas, y aquí entra en juego la intervención de Hidrosuroeste, que ya también ha hecho el trabajo de campo correspondiente.
Pero tan grave es el asunto, que cada día de espera para el señor José Luis Albarracín se convierte en una eternidad, y ha estado muy pendiente de la evolución de las soluciones desde los organismos oficiales:
“Hay un señor que nos ha ayudado mucho a hacer gestiones con la Alcaldía, y así se ha hecho el compromiso de que se aporte las máquinas y las cuadrillas. Los ingenieros de Hidrosuroeste ya midieron, y serían 76 metros de tubería por cambiar. Falta que ese organismo o algún otro nos donen las tuberías, pues por este sector somos de escasos recursos y no podemos sostener ese gasto. El aseo es otro problema, pues nos toca que salir con nuestra basura, a un punto por donde pase el camión que la recoge”.
La inestabilidad de los terrenos, que no solo ha traído la destrucción de la vialidad sino una crisis habitacional, también pendiente de ser solventada, ha sido adjudicada a que los mismos han sido depositarios subterráneos del caudal de aguas servidas venida de más arriba, o por alguna naciente no canalizada debidamente.
Otros vecinos aseguran que desde que se dio el levantamiento de la avenida Marginal del Torbes y luego con sus respectivos trabajos de mantenimiento, el mal se acrecentó.
Para acabar de completar el perfil de daños, el haber permanecido un paso de la Marginal del Torbes clausurado para ser reparado por casi dos años, obligó a gandolas y otros vehículos de gran pesaje a tomar el sector como ruta alternativa y acabar de dañar estrechas y endebles sendas, que a duras penas aguantan motos y automóviles.
–Aquí toca abrir para buscar la tubería de aguas servidas que se filtran y debilitan el terreno. Todo eso se rompió cuando trancaron el paso por la Marginal del Torbes, y mandaron las gandolas, que hicieron presión sobre las tuberías. Eso les reclamábamos constantemente a los encargados de reparar la avenida– agregó el señor Albarracín.
Margarita Guerra, con más de cuarenta años residenciada en El Paraíso, tuvo que sacar de donde no tenía para arreglar su casa; y ese gasto resultó infructuoso porque las grietas regresaron.
Para colmo de males, el suministro de energía eléctrica viene con mucha potencia, en lo que considera un inconveniente a raíz del sistema trifásico, sufriendo daños en su nevera y teniendo que aflojar los bombillos cuando percibe que se están “hinchando de luz”. Y si no es por exceso los dolores, es por defecto, con apagones que se prolongan por horas.
–Nos dejan poquito tiempo de luz: La quitan en la mañana, en la tarde, en la noche y en la madrugada. No sufrimos por la seguridad porque estamos cerca de organismos de seguridad, y no tanto por el agua como otros sectores, pero esto de las casas cayéndose y no tener carretera, sí nos pega duro– agregó la señora Guerra.
Como siempre, los vecinos piden a Dios y no pierden la esperanza de que la ayuda llegará.










