Regional
Puntos de acumulación de basura desafían plan de limpieza de la alcaldía
sábado 3 enero, 2026

Si bien uno de los grandes anuncios del alcalde de San Cristóbal, Silfredo Zambrano, en el que ha insistido comenzando 2026 ha sido convertir a San Cristóbal en ciudad ecológica, libre de acumulación de basuras, hay puntos de San Cristóbal que resultan críticos para el cumplimiento de ese propósito.
Los primeros días del año en San Cristóbal han sido un dolor de cabeza en cuanto la coincidencia de una alta producción de desechos sólidos, en gran parte producto de las celebraciones decembrinas, y una disminución del servicio del aseo por el periodo de asueto.
Este año el servicio del aseo no bajó la guardia, y eso se puede constatar en espacios públicos como plazas y parques, así como zonas comerciales y residenciales. Sin embargo, siguen existiendo “machas negras”, que como el experimento social de “los vidrios rotos”, licencian tácitamente la suciedad y el abandono.
Lugares que por su “estratégico” alejamiento de las miradas acusadoras sirve para depósito de cuanta cosa se pueda arrojar, y aunque vecinos de esos lugares han reportado que se emprenden operativos de saneamiento, con colaboración de funcionarios municipales, poco o nada dura la limpieza allí.
Caso emblemático es la esquina detrás del Estadio Táchira, donde la montaña de desechos no para de formarse. Allí hay un contenedor que ya no da abasto, y que más que símbolo del orden y la pulcritud, clama a gritos porque le lancen basura. La desfachatez llega al punto de que allí hayan lanzado un colchón viejo, y muchas cajas y bolsas cuya procedencia fácil de intuir de locales comerciales que las usan para envolver su mercancía o en las cuales les fueron despachados sus pedidos por parte de sus proveedores.
Es todo un caldo de cultivo para animales e insectos que terminan pululando en casas, restaurantes y ventas de alimentos vecinos.
Cerca del edificio de PDVAL en La Concordia, un montarral también se dispuso como vertedero de basura, convirtiéndolo no solo en una tortura visual, sino olfativa. Cuando se forman colas en la estación de servicio cercana, los conductores deben aguantar los malos olores. En un principio la acumulación casi que a hurtadillas la propician personas de poco civismo, pero ya después de un tiempo se da por sobreentendido que ese lugar es propicio para dejar la basura, y que al fin y al cabo a “alguien” se le transferirá el problema. (FOD)









