Regional
Rubio, en cada rincón, un gran corazón
lunes 6 julio, 2026

La solidaridad se multiplica ante la tragedia de miles de venezolanos
Norma Pérez
Dicen que el dolor compartido duele menos. Que la tristeza se aliviana con una mano amiga o un gesto amable. Que el sentido de humanidad enciende una luz en la noche más aciaga. Así lo asumió la gente de Rubio. Solidaria, hizo suya la tragedia que se llevó vidas, hogares, esperanzas, para dejar destrucción, ruina y desolación.
Al conocer la situación de sus hermanos sufrientes, surgieron, espontáneas, las intenciones de ayudar. Hubo iniciativas organizadas, otras, particulares. Todas con la mejor disposición. Cada quien aportó lo que podía, se hizo presente. Dijo aquí estoy.
En la Alcaldía de Junín se constituyó un gran centro de acopio, para recibir los donativos. A esta acción se sumaron comunidades, instituciones educativas, organizaciones políticas, deportivas, religiosas, Cuerpo de Bomberos, radioaficionados, centros médicos, comercio, clubes y asociaciones.
También la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, y grupos de estudiantes rubienses de la Universidad Nacional Experimental del Táchira y la Universidad de Los Andes.
En el Hospital Justo Pastor Arias se hizo la convocatoria para recibir donantes de sangre. Uniandes abrió un servicio de atención remota para apoyo emocional. Capillas funerarias ofrecieron sus servicios gratuitos para las víctimas de los terremotos.
Todos a ayudar
Loable, la cooperación individual. Una representación del gremio de mototaxis y la línea de mototaxistas Los Muchachos, que opera en el sector La Colina, recabaron alimentos, agua, medicamentos, ropa e insumos médicos, que después llevaron hasta el centro de acopio.
Mario Medina, conductor de un taxi, trasladó, sin cobrar, hasta la alcaldía, a todas las personas que querían hacen entrega de su colaboración. Los esperó y devolvió hasta sus casas. Fue su manera de ayudar.
Tulio Ernesto Ochoa aportó una cava con 600 bultos de agua, y brindó el espacio para quienes quisieran enviar sus donativos hacia Caracas, viaje que costeó con sus propios medios. Mención especial para los que se encargaron de clasificar y cargar los productos, así como los que donaron el combustible para que la caravana humanitaria pudiese llegar a su destino.
No faltaron las plegarias. Cadenas y jornadas de oración con fervor y devoción, para pedir al Creador que mitigue la aflicción que agobia a tantas personas.
Estos son solo algunos de los que participaron en esta gran cruzada solidaria, pues nadie quiso quedarse sin colaborar. Desde sus posibilidades, pero con mucha voluntad. Más que toneladas de insumos, se enviaron toneladas de empatía y consuelo.
El pueblo de Junín no desvió la mirada ni fue ajeno a la tragedia. Pensó en los que perdieron a sus familiares, quienes quedaron a la intemperie, solo con la ropa que tenían puesta. Compartieron penas y lágrimas. Dieron el respaldo necesario en el momento preciso.
Rubio, en cada rincón, un gran corazón.










