“Rufo dice que no es justo estar ciego,  todo por pedir una bombona de gas»

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Adriana Parada, madre de Rufo Chacón Parada. (Foto/ Tulia Buriticá)

«Rufo está triste. A veces quiere salir corriendo, jugar fútbol. Cree que no volverá a ver. Se pregunta por qué  le pasó eso, que no es justo estar ciego, todo por una bombona de gas. Es en esos estados anímicos cuando no tengo las palabras para ayudar a mi hijo”, contó su madre, Adriana Parada, al referirse al estado emocional de su hijo, de 16 años de edad, luego de ser dado de alta del Hospital Central, tras ser tratado por la cantidad de perdigonazos recibidos en ambos ojos, que lo dejaron sin visión.

“Pronto tendremos a Rufo en casa. Desde hace días está donde su tío, que tiene un cuarto en buenas condiciones. Nosotros, todos dormimos en un solo cuarto. No puede estar allí. Tiene que tener su propia habitación  y con aire acondicionado, por las heridas que tiene. Mientras tanto, se prepara todo en su casa para instalar un aire  que envió una gente de   buen corazón, de Los Teques”, informó su progenitora, quien asegura que en el caso de su hijo se hará justicia, así tenga que dar su vida.

«La casa donde vivimos apenas tiene un solo cuarto, además de una sala y la cocina; sin embargo, el presidente de Corposalud, Luis Ramírez, les entregó un colchón y ahora están haciendo unos trámites para comprar una cama para él», refirió.

Contando un poco sobre lo que hace o dice hoy Rufo, precisó que le gusta dormir, porque “cada vez que lo hace ve la luz”.

Lo llena de mucha alegría la visita de sus amigos y compañeros de estudio, quienes lo visitan todo el tiempo.

«Cada vez que va para la casa de mi mamá, donde nosotros vivimos, manifiesta sentirse feliz, porque llegan todos sus compañeros de estudio, ríen mucho y creo que es algo bueno para mi hijo», expresó.

“Cuando está calmado escucha música, siempre le ha encantado, pero quiere seguir arreglando computadoras, teléfonos, todo lo que tiene que ver con informática le gusta. El es muy activo en este tipo de trabajo. Se anima y dice que va volver a ver, y yo le digo que sí recobrará su visión, aunque sean puras imágenes borrosas”, declaró.

Hoy Adriana Parada siente impotencia al ver que, luego de que Rufo perdió sus ojos, sí aparecieron los señores a llevar el gas a la comunidad. «Pido disculpas, pero me da rabia, porque ahora sí llegaron con el gas para todo el mundo”.

“Perdimos las dos bombonas”

Recordó que en el momento que le dispararon perdigones a Rufo, se perdieron las dos bombonas de su casa; sin embargo, ya llegaron dos bombonas nuevas, que igual se recibieron porque unos vecinos habían prestado sus cilindros y había que devolverlos.

Igual salió Adriana y les recordó que el país no necesita que cada día caiga una persona, abaleada, golpeada o que pierda los ojos, como en el caso de su hijo, por salir a manifestar pidiendo una bombona de gas, que el trabajo de ellos es suministrar este tipo de combustible a todas las personas que lo necesitan y así evitar cocinar a leña o prestar cilindros, porque ahora la situación que se presenta es que se va a cocinar en un aparato eléctrico, pero se va la luz.

La Asociación Tachirense de Ciegos ofrece rehabilitación para Rufo

Ayuda psicológica

Todavía  Rufo no recibe ayuda psicológica especializada, pero siguen curándole las heridas, proceso que debe cumplirse a diario. Lo curan dos veces al día. Ha sanado. Tiene buena cicatrización, aunque  tiene entendido que aún el cuerpo de su hijo  no ha rechazado los 52 perdigones; se espera que el cuerpo empiece a expulsarlos, para luego hacer otro procedimiento quirúrgico.

En la última consulta, dijo Adriana Parada, la especialista lo encontró bien -el jueves le retiraron los puntos internos-; mientras tanto, se pregunta por qué levantaron sus armas y dispararon contra el rostro de Rufo,  quien no hacía nada, tampoco tenía ni una piedra ni un palo en sus manos; mejor dicho, nadie cargaba nada, simplemente una bombona de gas; “no se entiende por qué todo el tiempo tienen que agredir a las personas”.

Tranquila y segura, subrayó que su hijo está de acuerdo con todo lo que hacen por su caso: “Todo se lo cuento y él me dice, ‘mami, salga, hable, no se quede callada; mire lo que me pasó, que lo sepa todo el mundo, que no quede en el olvido’. Mi  corazón de madre me dice que mi hijo va a volver a ver, tengo mucha fe. Rufo saldrá adelante con la ayuda de todos”.

Confesó que ya había visto a los dos policías que están detenidos, a quienes les dijo: “no les tengo rabia, solo pido justicia; el caso lo dejo en manos de Dios. Solo me miraron fijamente, no me contestaron nada, tampoco me pidieron perdón”, y no vio en sus miradas signos de arrepentimiento, los vio tranquilos, como si nada.

Nancy Porras