viernes 3 febrero, 2023
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San Cristóbal se hunde: expertos explican los motivos

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Sostienen que las estructuras subterráneas como tuberías, embaulados, colectores, son muy antiguas, ya dieron su vida útil. Piensan que el problema no es atacado en su origen y además el material utilizado y su aplicación carece de control de calidad


Bleima Márquez


Cráteres de todas las formas y tamaños, calles y avenidas desgastadas y aparentemente mal pavimentadas; aguas blancas y servidas que circulan libremente, parecen formar parte de la cotidianidad de los sancristobalenses. Las imperfecciones en la vialidad de la ciudad son motivo de accidentes, daños en los vehículos y complicaciones del tránsito.

Mucho se habla de este problema. Los transeúntes y peatones denuncian y se quejan, porque esta situación afecta a toda la ciudadanía.
El equipo reporteril de Diario La Nación conversó con profesionales especializados

Hay zonas inestables porque el terreno es arcilloso (Foto / Bleima
Márquez

en la materia que integran el departamento de Ingeniería civil de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), quienes explicaron las causas y las posibles soluciones.

Doris Fuentes, docente de proyecto vial y pavimento, con un amplio currículo en laboratorio vial, evaluación de pavimento y estudios de suelo, incluso de puentes; Simón Ballesteros, especializado en el área de transporte, ingeniería de tránsito y patología de obras civiles; Aleiro Soto, jefe del departamento de Ingeniería civil, profesor de proyectos viales y mecánica de fluidos, son los tres expertos que nos explicaron el ABC del por qué San Cristóbal se hunde.

¿Por qué hay tantos huecos en la ciudad?

Para Ballesteros, la ciudad necesita un sistema nuevo de drenajes, aguas negras y potable, porque el que existe ya dio su vida útil.

Los colectores tienen mucho más de 50 años.

Las tuberías están cediendo, se rompen, se parten y vienen las fugas y se llevan el material fino adyacente. Así se crean los huecos.

El agua busca por dónde salir, se crean cavidades y cuando uno ve se hunde completo el pavimento, son huecos de por lo menos dos metros hacia abajo. En cada agujero hay una filtración de la tubería que pasa, ya sea de cloaca o de agua de lluvia.

–¿Consideran la falta de mantenimiento un motivo?

— “Esta pregunta me hace recordar el caso de La Concordia y la quebrada que viene del Hospital Central, específicamente de la calle 6 con carrera 8 bis, entre el liceo Pedro María Morantes y la plaza Miranda; por debajo baja un embaulado, es el tramo que también pasa por detrás del matadero. Allí colapsó, está tapado. Las aguas negras que salen por detrás del liceo van por ese embaulamiento. No han hecho el trabajo como debe ser. Es de envergadura y lo dejaron así”.

Soto: “Este caso es solo uno de varios que hay en la ciudad. La gran mayoría de embaulamientos están colapsados. Se va acumulando el sedimento y llega un momento que es tan crítico que explota, revienta y puede llevarse incluso casas y generar pérdidas materiales graves”.

–¿Entonces son varias las causas que ocasionan las imperfecciones en las vías?

— “Hay varias causas. Una es porque no atacan a fondo el problema que origina el bache, no se van al fondo, entonces no sanean lo que es del terreno natural hacia arriba. Hay que sustituir la base, ver qué tipo de pavimento realmente debe ir, si hay que hacerle drenaje porque hay acumulación de agua o por una naciente que atraviesa, como
lo que sucede en la avenida Guayana con el Hospital del Seguro Social.

Además, hay una naciente y no han drenado, lo que hacen es colocar el material, un granzón de muy mala calidad -porque no todos los granzones sirven para eso- y entonces le echan el asfalto. Cuando llegan las lluvias, el caudal crece y comienzan los problemas”.

–¿Qué otros casos hay?

–“Otro caso es que, por ejemplo, hay un bache; bueno, vamos a repararlo; entonces, ¿qué hacen? Medio limpian, no le echan un sello adherente para que el asfalto viejo con el nuevo se pegue y compacte bien. Muchas veces dejan enfriar el asfalto y creen que con eso pegó, pero al mes ya no sir ve para nada. Entonces hay mala praxis, falta de control de calidad. Muchas veces los organismos no tienen el apartado para el estudio de suelo, pero por lo menos una caracterización se debe hacer para ver qué tipo de suelo hay y no trabajar empíricamente.

Soto: “San Cristóbal, especialmente el casco central, tiene un alto contenido de aguas subterráneas. Cuando se hizo el edificio nuevo de la Gobernación tuvieron que hacer un túnel para poder drenarlas y descárgalas en la quebrada La Bermeja. Hay viviendas que
no se sabe para dónde agarran las aguas de lluvia”.

Ballesteros: “El principal problema con los pavimentos es el agua; si hay agua es fatal”.

–¿Cómo hacer mantenimiento si esas aguas están subterráneas?

Soto: “Hay técnicas, pero son costosas. Hay que hacer movimientos, sondeos, estudios de suelo, pero no son económicos y no hay manera de acceder a esos recursos”.

–¿Entonces la falta de presupuesto es la raíz del problema?

Soto: “Así como está el país, se encuentran las gobernaciones y las alcaldías. Los recursos económicos son escasos. Ellos no tienen la disponibilidad de recursos para poder hacer mantenimiento como debe ser. No hay que culpar a la alcaldía, ni a la gobernación,
pues de acuerdo a los recursos que les llegan, hacen la repartición. Hay una parte destinada a mantenimiento, pero cada día es más pequeña”.

–Si colapsa dentro de una vivienda un embaulado o un sistema de cloacas subterráneo como sucedió en La Concordia o en el barrio San Carlos, ¿quién debe solucionarlo?

Ballesteros: “Eso es irregular. No debió haberse permitido. Todo lo que son embauladas y quebradas tienen restricción para construcción. Se llama zona de retiro, porque se puede tapar y provocar que circule el agua por arriba. Eso no se cumple, construyen inadecuadamente sin permiso. La alcaldía no ha llevado supervisión para decirle a la gente que es inseguro e inestable por estar metido dentro de un sistema colector y en
cualquier momento el agua puede salir.

–¿La topografía de San Cristóbal ayuda a minimizar el riesgo?

Ballesteros: “La ventaja que tiene San Cristóbal es que las pendientes que tenemos hacen que el agua no se estanque y baje hacia el río Torbes”.

–¿Los principales problemas dónde están?

Ballesteros: “Obviamente en el casco central todo el sistema es antiguo, ya dio su vida útil y necesita cambio. La zona de Santa Teresa, es inestable; en el caso de Las Lomas, el terreno se ha ido por ese motivo.
Todo lo que es el lado de Barrancas hasta abajo, en el río Torbes, eso es arcilla. El problema de la autopista entre Táriba y Tucapé, que siempre ha existido, es lo mismo de las arcillas. Esas arcillas cuando están secas son una roca, pero cuando reciben agua por las lluvias o las filtraciones, se vuelve barro y fluye. Eso sucede en Santa Elena, barrio El Río, por El Mirador, entre otros sitios”.

–¿Qué medida tomar para evitar el deterioro de las calles y otras estructuras que forman parte de la vialidad?

Ballesteros: “Simplemente es previsión, apenas arrancando la fallita, un huequito, pero dejan que pase y pase el tiempo y cuando ven, ha afectado bastante la estructura”.

Soto: “En la zona de Barrio Obrero y San Carlos, hay varios casos donde el hundimiento del sistema de drenaje y cloacas está ocasionando varios problemas. Por la carrera 16 y 17 donde han tenido que hacer algunas reparaciones de tramos, pero el resto de las tuberías continúan con el mismo problema porque, como decía Simón, sobrepasó la vida
útil. Entonces, como no se hace un mantenimiento efectivo ni han hecho una evaluación de los sistemas de drenaje, la información que tienen es precaria. No hay estudios del estado actual”.

–¿Quién hace ese inventario?

Soto: “La alcaldía tiene un inventario, pero superficial. Con esto quiero decir que solamente se evalúa la parte de las rejillas, donde están las bocas de visita, pero no se evalúa a fondo cuál es el problema que tenemos en la estructura. Eso es grave y es la razón de que muchos tramos del casco central y de los alrededores como Barrio Obrero, Santa Teresa, Puente Real, 23 de Enero y otras zonas, presentan hundimiento”.

–¿La UNET ha hecho algún trabajo sobre este problema?

Soto: “Hemos asesorado ese tipo de trabajo y tenemos un inventario de casi todo lo que es la red vieja, pero incluimos solamente la parte de drenaje superficial, es decir, dónde está una boca de visita o una rejilla y en qué condiciones se encuentra; pero no podemos llegar al fondo porque requiere de técnicas, elementos e instrumentos con los que no contamos, como el sondeo con robot que se colocan en el sistema de drenaje para observar, a través de cámaras, en qué condiciones está la tubería. Esa tecnología no se ha popularizado en Venezuela. Se deben traer para ese tipo de labor, pero son muy costosos”.

–En conclusión: ¿Qué está pasando con San Cristóbal, por qué hay huecos por todos lados?

Doris Fuentes: “Lo que está pasando con San Cristóbal es macro y todo viene desde abajo, el pavimento es lo último que aflora, es el chismoso, entonces a todo lo que ven le echan asfalto, para tapar el chisme. Sí hay fallas que requieren de puro asfalto y de base granular que va abajo. Es importante tomar en cuenta el terreno de fundación, porque si hay humedad, si está mojado hay que cambiarlo”.

–¿Qué pasa con el asfalto que usan?

Fuentes: “Hay algo muy importante: las mezclas no son de la calidad que deberían, porque no hay plantas de mezclas asfálticas en este momento, la única que está procesando está en La Fría, municipio García de Hevia. Imagínese lo que le cuesta a la Alcaldía de San Cristóbal traer asfalto de esa localidad. La planta más cercana era la de Cainta y no funciona, hay otra más cercana que está paralizada, y una tercera que están activando, ubicada detrás del aeropuerto de Santo Domingo. A la alcaldía le sale muy costoso, pero lo está haciendo; sin embargo, no hay control en la calidad porque el asfalto requiere de una temperatura adecuada para que llegue a la ciudad y que lo extiendan como debe ser, porque si lo dejan enfriar
pierde la capacidad elástica y no compacta bien, por eso cuando llueve un poquito de más, se lleva el material”.

–¿Qué tienen que hacer los organismos del Estado?

Fuentes: “El Estado tiene que, primeramente, reactivar la planta de Cainta, que es propiedad de la Gobernación del Táchira, de donde sale un producto de buena calidad. El segundo paso es motivar a los empresarios a que reactiven sus plantas de asfalto y así pueden solucionar en parte el problema de huecos que se pueden tapar, la disgregación del asfalto que le pueden aplicar una carpeta corrida, pero en el aspecto macro deben hacer una evaluación general para determinar dónde están las obstrucciones”.

Soto: “Hay que crear una cultura para que la gente no tire desechos a las quebradas a través de programas que impulsen las alcaldías con las mismas comunidades o las comunas, e incluso la gobernación puede hacer su aporte. Es increíble cuando uno va a entrar a un embaulamiento, nos encontramos con colchones, cocinas, neveras, entre otros objetos deteriorados y eso causa la obstrucción del caudal y por ende la falla de las paredes de contención, e incluso la misma tapa de ese sistema. Las
aguas están siendo mal conducidas o tratadas en las correntías, es decir, del caudal que fluye en los elementos hidráulicos”.

–¿Podemos construir cerca de las quebradas?

Hay que respetar las áreas de protección de las quebradas, deben tener un retiro mínimo y no se cumple. Aquí en la ciudad vemos que no existe. Las casas incluso están encima de esos embaulamientos y las lluvias están causando desastres y agudizan el problema. Por eso la alerta a las comunidades para que cuiden las afluencias de los ríos, las quebradas, de los caños que pasan por la ciudad.

Ballesteros: “Todo tiene que tener una planificación, la ciudad tiene un plan de ordenamiento, se hacen estudios, pero quedan engavetados y allí está lo que hay que hacer. Hay cosas que se han planteado desde hace 30 años y aún no se han hecho. Esos proyectos están a corto, mediano y largo plazo.

Otro aspecto es el plan de mantenimiento, eso es vital, y siempre lo dejan para lo último, entonces ya es correctivo. El que tenemos que tomar siempre es el preventivo, un huequito pequeño, un chorrito, hay que quitarlo, no dejarlo hasta que el daño sea mayor. La falta de mantenimiento preventivo y no seguir con los planes de la ciudad, es un error”.

 

Integrantes del departamento de Ingeniería Civil de la UNET explicaron las causas de la proliferación de huecos en San Cristóbal. (Foto / Bleima Márquez

–¿Qué organismos deben participar en esa planificación?

Ballesteros: “El trabajo debe ser mancomunado, de todos los organismos, muy coordinado, de un equipo multidisciplinario donde deben participar todas las instituciones. Importantísimo la incorporación de todos los entes a la hora de ejecutar una obra para luego no tener que dañar lo que se ha hecho o vayan a ejecutar”.

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