Sancristobalenses amanecen en largas colas para comprar gas

1610
Las colas para la compra de gas doméstico son kilométricas cada día en la planta de llenado de la avenida Libertador. (Foto/Jorge Castellanos)

Las fallas en la distribución del gas doméstico es una verdadera odisea para los sancristobalenses, quienes se ven obligados a amanecer frente a las plantas de llenado para lograr adquirir una bombona, situación que ha causado que muchos de ellos pierdan gran parte de su tiempo en la difícil tarea de llevar el combustible para elaborar sus alimentos.

A diario y frente a las instalaciones de la planta de llenado de la avenida Libertador, se aglomeran cientos de personas que acuden allí para comprar una bombona, labor que aseguran muchos de ellos, es muy dispendiosa, pues casi por regularidad sólo venden hasta las horas del mediodía, lo que deja a muchos usuarios sin la oportunidad de lograr el objetivo.

Carlos Dueñas, residente en Pueblo Nuevo, declara que en los últimos  meses se ha visto en la necesidad de acudir a esa planta de llenado, ya que afirma, los camiones distribuidores no llevan las bombonas a los hogares.

–Ya tengo unos cinco meses madrugando para poder comprar gas, en ocasiones vengo a las dos de la mañana para lograr tener un puesto privilegiado; pero cuando llego, tengo al menos unas 15 personas delante de mí; corremos graves riesgos, ya que en esta zona no hay vigilancia policial, por lo tanto nos vemos expuestos a posibles atracos.

Reseñó igualmente la fuente que una vez que las personas acuden a la planta de llenado: “Llega uno de los trabajadores y recoge un número determinado de cédulas, después de ese proceso no atienden a más nadie, argumentan que sólo pueden llenar no más de 500 bombonas; pero se puede observar que entran a cada momento camionetas en las que cargan bombonas, no se sabe si eso es un negocio, pues jamás dan explicaciones”.

Está peor el servicio

Mónica Gutiérrez declaró que con la llegada de la temporada navideña, el suministro de gas doméstico ha empeorado, pues la demanda se ha incrementado, aunado a que no se efectúan los llamados recorridos casa a casa, que impedían que no faltara el combustible.

–A diario acuden centenares de personas para lograr comprar una bombona. Los menos afortunados son aquellos que tienen los recipientes de 10 kilos, pues les toca acudir al Coliseo de Táriba, allí les venden solo de 6 a 8 de cada mañana. En la planta de llenado de la avenida Libertador se deben hacer operativos pero con horarios extendidos, ya que son muchos los que requieren gas para hacer los alimentos y no alcanzan a comprarlo.

Mujeres embarazadas y ancianos son mayormente quienes se ven en las extensas colas, bajo el sol y en ocasiones con lluvia, sin que sean tratados preferencialmente.(PER)