Regional
Sin ascensos ni bonos: el colapso de la enfermería en Venezuela
jueves 28 mayo, 2026
Un censo aplicado a 18.951 profesionales de esta profesión en todo el país revela que, aunque la mayoría tiene licenciatura o posgrado, el Estado no reconoce sus estudios. Más de 70 % nunca ha sido reclasificado y ocho de cada diez no reciben el bono de responsabilidad profesional.
La Federación de Colegios de Profesionales de Enfermería publicó un censo que prende alarmas. No es un sondeo menor: 18.951 enfermeros y enfermeras fueron encuestados en los 24 estados del país. Esta población representa más de 34 % activa del sector, se encuentra inmersa en una situación insostenible.
Aunque el descontento es generalizado, la crisis se agrava en tres regiones claves: Zulia (2.515 profesionales censados, 13,27 %), Carabobo (2.322, 12,25 %) y Lara (2.071, 10,93 %). Estas cifras no son casualidad; se trata de los territorios demográficamente más habitados, donde los apagones y el abandono de la infraestructura sanitaria son más evidentes.
Lo realmente grave aparece al revisar los títulos. El censo muestra que la enfermería venezolana dejó de ser un oficio técnico hace muchos años. El 69,42 % de los encuestados tiene formación de grado o posgrado. De ellos el 57 % son licenciados en enfermería, el 6,35 % especialistas, el 5,36 % magísteres, y el 0,61 % doctores.
Sin embargo, el Estado ignora esta realidad y no cumple con la reclasificación, desmejorando la vida de muchos profesionales.
Según el Manual de Cargos 6.055, los enfermeros deberían ascender por escalafones: m técnico, profesional I, II y III. Pero el censo revela que el 30,51 % sigue anclado como «Técnico (TI)», y el 34,88 % apenas llega a «Profesional I (PI)». Solo 9 % logró alcanzar el nivel más alto. El resto ni siquiera aparece catalogado.
La razón a esta falta de respuesta deriva en un sistema nacional de categorización completamente inactivo. El 73,88 % de los encuestados declaró que jamás ha sido reclasificado según sus estudios. Miles de licenciados y especialistas están atrapados en papeles como si fueran técnicos básicos. El gremio lo dice sin filtro: es una estafa intelectual nacional.
Adicional a esta situación, muchos salieron afectados luego de la bonificación llamada Responsabilidad Profesional. Lo que anunciaron como un salvavidas para la salud y la educación resultó ser un espejismo, el 84,6 % de los enfermeros censados dice no haberlo cobrado; solo un 15,4 % lo recibió.
El pago se hace por el Sistema Patria, sin reportes claros ni mecanismos para corregir errores. Además, aún no se cuenta con ninguna respuesta por parte del Ejecutivo, explicando cuál es el algoritmo utilizado y por qué varían los montos entre cada especialista.
Mientras tanto, el personal de enfermería se agota en una rutina de multiempleo. Aunque el 89,73 % tiene un solo destino laboral público, el 10,27 % se parte entre dos o más empleos para llegar a fin de mes. El ingreso integral remunerado apenas alcanza los 240 dólares al mes, una cifra que solo cubre el 37 % de una canasta básica familiar de 730 dólares.
El censo cierra con una advertencia generacional preocupante, el 21,30 % del personal tiene entre 26 y 30 años de servicio lo que significa que 4.037 empleados están a nada de jubilarse con prestaciones devaluadas. Por otro lado, el 24,86 % entró en los últimos cinco años, rotan constantemente debido a las malas condiciones laborales y la falta de relevo.
La conclusión de la Federación es una denuncia directa, la administración venezolana mantiene congelada la carrera profesional de enfermería como una estrategia para ahorrar costos fiscales. Una política de austeridad que viola contrataciones colectivas, leyes, derechos laborales y humanos, e incluso la lógica más básica del reconocimiento profesional, mientras el sistema de salud pública termina de desmoronarse. (Oriana Vergara/ pasante ULA Mérida)
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