miércoles 12 agosto, 2020
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Sin el don preciado de la vista Rufo se prepara para volver a casa

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La familia de Rufo Chacón reside en Táriba y es humilde. El joven, de 16 años de edad, recibe apoyo médico del personal del Hospital Central para seguir adelante, ante la nueva realidad que la vida le impone

Desde tempranas horas de la mañana ya se sabía que Rufo debía bajar a piso dos, a Emergencia Oftalmológica del Hospital Central de San Cristóbal, donde fue recibido con mucha atención y seguridad.

Mientras era evaluado por la especialista, afuera estaba su madre, angustiada y preocupada por su hijo y sobre todo por los pasos a seguir en esta sorpresiva etapa de sus vidas, sin dejar de lado su reclamo de justicia para los responsables de esta tragedia, para que se castigue a los culpables de que Rufo perdiera su visión.

Adriana estaba pendiente de todo. Conversaba con los médicos y los agentes policiales que custodiaban a su hijo. En medio de este ambiente, aseguró que lo hecho a su muchacho tenían que pagarlo, mientras una señora se le acercó y, con lágrimas en los ojos, pidió su mano y le entregó algo.

Rufo Chacón, el joven de 16 años de edad, oriundo de Táriba, municipio Cárdenas,  fue atendido en el consultorio número cuatro y luego, en silla de ruedas, fue subido al piso seis, habitación 16, área de neurocirugía, donde está un aviso que reza “área restringida”.

Solo entraron a la habitación, además del paciente, la persona encargada de la silla de ruedas y su madre. Poco a poco fue haciéndose más difícil circular por el área, cuyo pasillo estaba prácticamente a oscuras.

Los periodistas, interesados en conocer muchos detalles para informar a las personas al segundo día de esta tragedia, de repente observaron que era imposible el acceso a la habitación. La razón: llegó el fiscal superior del estado Táchira, acompañado de otro funcionario, los cuales entraron a la habitación, estadía que se prolongó hasta las 11:45 de la mañana y de la cual no se conoció más nada. No obstante, a las 12:00, de nuevo estas autoridades se vieron por la escalera, camino de nuevo a la habitación del joven.

No tiene cama para dormir…

Un familiar del adolescente, preocupado por el retorno de este a su casa, aseguró que Rufo no tiene una cama donde dormir, pues desde hace tiempo lo hace en el piso, en un colchón.

Durante las tres horas en el piso seis, dos personas se acercaron a preguntar por la salud del estudiante  de quinto año de bachillerato del liceo Luis López Méndez: una de ellas preguntó por el joven y pidió hablar con la mamá. Aseguró que quería ayudar desde el punto de vista económico: “Siempre que vemos este tipo de situaciones ayudamos en algo; tenemos un taller, aquí, cerca del hospital, y no nos cuesta nada colaborar un poquito”.

Nancy Porras

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