Tumbas del Cementerio Municipal en la calle

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Literalmente, las tumbas del Campo Santo de la  calle 16 están en la calle, a la vista de todos. Una pared se derrumbó hace más de dos meses y a pesar de que los vecinos alertaron la situación, las autoridades municipales no han  hecho nada por tapar el hueco desde donde se ve el “esqueleto” de la estructura, que sirve de resguardo y descanso eterno de muchos sancristobalenses.

Los vecinos, aseguran que la alcaldía anunció reparación e inversión millonaria se habla de que el contratista pedía más de un millardo de bolívares y allí quedó todo, por eso, pasa el tiempo y la panorámica que se observa –dijeron- no es nada agradable, pues sólo  se evidencia una desidia que abre las puertas –además- a la inseguridad.

La preocupación de los pobladores de La Ermita es grande porque dicen que con la temporada lluviosa que azota la región por allí drena muchos desechos que pueden generar una peligrosa contaminación y si se tiene en cuenta que no hay medicina o con sus elevados costos, la problemática pudiera  generar consecuencias inimaginables pues ya no sólo será el afeo que le hace al ornato sino  que personas pueden contraer alguna epidemia.

El llamado es a las autoridades regionales y sobre todo a las municipales porque el Campo Santo de la 16 no merece estar en las deplorables condiciones que actualmente se encuentra mostrando desde la carrera 2  a la vista de todos las tumbas que  ya están prácticamente en la calle.

Arreglo vecinal

En el sitio, por la carrera 2, un vecino en vista de que  la tumba de su familia era la primera que estaba cediendo y podía caer a la calzada, decidió colocar  dos bases de concretos para sostenerla, esperando que desde la alcaldía  inicien rápidamente, antes que el daño sea mayor cartas en el asunto, además porque ahora dicen que es por allí donde los delincuentes entran libremente y se llevan lápidas con adornos de aluminio y cobre para fundirlas, “allí fuman marihuana y hasta hacen actos inmorales”, comentó una ancianita muy conocida en el lugar con más de 80 años.

Aseguró que ella  como no le tiene miedo a los muertos entra de noche para rezar y se da cuenta  como corren “las ratas” de un lugar a otro, fumando y diciéndole groserías porque no los deja hacer lo que quieren libremente. Aseguró que en la oscuridad como no hay vigilancia policial hay muchos “visitantes”.

Augusto Medina