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Un ángel que quiere ver a plenitud

Los padres de Ángela Marbel Camargo harán lo posible para que ella recupere su ojo izquierdo. (Foto/ Tulia Buriticá)

Unos 4 mil dólares necesita la niña Ángela Marbel Camargo Castro para recuperar la visión de su ojo izquierdo.

El dato…

“Vendimos dos bombonas de 18 para todos sus exámenes. Si vas a una consulta o un chequeo, cada uno no baja de 150 mil pesos”


Por Freddy Omar Durán

Por uno de sus ojos entran a raudales las maravillas de todo lo que le es dado contemplar, y por el otro lo que se irradia es pura esperanza. A simple vista, la diferencia entre los dos no se nota; pero lo cierto es que la visión de Ángela Marbel Camargo Castro, de cuatro años, es parcial.

Hoy sus padres, Marbella Cáceres y Ángel Luis Camargo, pese a ser personas de escasos recursos y con muchas prioridades pendientes, como la refacción de su vivienda, que como alrededor de 40 del barrio San Cristóbal no están en las mejores condiciones para la habitabilidad, se mantienen en cierto hacinamiento; no obstante, mantienen la dignidad y un hogar amoroso para la pequeña Ángela.

La dulzura y espontaneidad de la niña la hacen la anfitriona perfecta, tanto para los amiguitos y familiares de su edad que acuden a ella para sus juegos infantiles, como para los visitantes, a quienes no esconde la mejor de sus sonrisas.

—Usted la ve y es una niña normal. Ella juega, ella sale, los amiguitos vienen aquí a jugar, pero pocos saben que a nosotros nos observa con un solo ojo. Es una niña muy “pilas”, alegre, enérgica. Ella sabe, y si usted le pregunta, mami ¿cuál es la “vistica que tiene malita”, ella señala con el dedo— afirmó Marbella Cáceres, convencida de que, una vez solventado el mentado inconveniente, ella tendrá el mejor de los futuros.

Para la operación se necesitan alrededor de 3.800 dólares, y se trata de la intervención de una desviación de retina, que afortunadamente se puede intervenir en San Cristóbal de manera ambulatoria.

Al igual como les ocurre a muchas familias tachirenses cuando una emergencia médica apremia, solo le restó a la de la niña Ángela recurrir a la operación “pote”, que apenas ha alcanzado para cubrir lo relacionado a exámenes y observación facultativa.

Mientras Marbella se dedica a los asuntos del hogar, del que hacen parte dos hijos adolescentes y el cuidado de la pequeña, Ángel Luis trabaja en comisión de servicio para Corpoelec, cuya directiva y empleados han estado pendientes y colaborando en lo que se pueda.

El “pote”, poco a poco se ha llenado, y por supuesto se ha mermado igualmente; pero no se puede esperar para llegar algún día a la meta, ya que los doctores han conminado a la prontitud del acto quirúrgico.

—En el informe médico se dice que ella tiene que ser operada lo antes posible, porque de repente, años después, puede perder la vista completamente. Así reza explícitamente el informe— explicó el señor Camargo.

Todas las posibilidades agotadas

Un día, mientras padre e hija jugaban a ser doctores -uno de sus pasatiempos favoritos- y él hacía como si chequeaba su visión por cada ojo, hizo un curioso descubrimiento, que con el tiempo vino a ser angustiante realidad. El desprendimiento de retina no se adjudicó a una infección o una malformación, y lo más probable es que haya sido un traumatismo, cuyo origen su familia desconoce.

—Yo un día, jugando con ella, le tapé el ojo derecho y me dijo de inmediato que no veía nada, y de repente me quedé quieto y pensé que todo era parte del juego. Como a la semana, yo con esa inquietud, volví a hacer lo mismo, y confirmamos que no veía por el ojo izquierdo. Pegamos carreras al Hospital Central y fue cuando la doctora María Paz confirmó el problema— relató Camargo

Desde ahí comenzó un ir y venir, confiando hasta lo último que el sistema de salud pública pudiera darle solución al caso; pero, por razones incluso técnicas, eso no ha podido ser así.

—Nosotros comenzamos este camino en el Hospital Central, donde le mandaron a hacer varios estudios. La recibieron en Táriba, en la Clínica de la Vista, y la empezó a ver el doctor Rosales, del Centro Óptico Metropolitano, y ahora el que la va a operar es el doctor Pedro Pablo Bonelli. Nosotros agotamos los medios para que se costeara la operación por el sistema público; pero la única opción es las instituciones privadas. El problema es que los aparatos que son necesarios para operar únicamente están en el Centro Óptico Metropolitano— agregó la señora Cáceres.

Ni el sueldo ni el seguro se han hecho presentes en este largo proceso por mejorar la calidad de la pequeña Ángela, y menos para el momento crítico en el quirófano. Ya se han introducido petitorios en los despachos de la Gobernación del Estado, mismos en los que los padres abrigan esperanzas.

—El sueldo mínimo del trabajador en nuestro país es mentira que alcance para una emergencia de salud y el seguro, que se dice uno tiene, no funciona. Si llegas a una clínica con un seguro para que te ingresen, ya de entrada te dicen que no, pues ellos cobran en dólares, y los seguros pagan en bolívares. La operación de la niña, si la sacamos en bolívares, son 17 mil y un poco más, ¿y qué seguro va a pagar eso con la situación en que estamos? Dios quiera, me salga una ayuda por la Fundación del Niño o por alguna empresa privada— comentó Camargo con animada voz que no dejaba espacio al desánimo.

Así haya que ir a donde se tenga que ir, e incluso vender lo poco que se tenga, los padres de Ángela están dispuestos a recuperarle su ojo izquierdo.

Se han tenido que privar de cosas, que en nuestras circunstancias actuales sería impensable prescindir de ellas, como los cilindros para el gas.

—Uno no tiene que aferrarse a las cosas materiales, si es para darle lo mejor al ser querido; de eso, uno sale de momento y luego lo recupera. Vendimos dos bombonas de 18 para todos sus exámenes. Si vas a una consulta o unos chequeos, cada uno no baja de 150 mil pesos— sostuvo Camargo.

Escolaridad suspendida

Hasta los momentos, la niña no ha iniciado sus estudios de preescolar, pues bajo esa condición los temores son de todo tipo, especialmente si sufre alguna falta de satisfacción en el entorno social que le va a tocar frecuentar.

—Para nosotros, lo fundamental es procurar todo para que la niña pueda realizar sus sueños y que cuando entre al preescolar ella no tenga dificultades para desenvolverse. Nosotros la inscribimos, pero decidimos no llevarla porque no estamos seguros de cómo la irán a aceptar los otros niños. Con la operación no recupera al 100 % la vista; pero poco a poco, con tratamiento y el desarrollo de ella, se fortalecerá. Mientras tanto tendrá que usar lentecitos, para proteger la vista derecha, que no tenga que trabajar demás.

La casa que ella habita pertenece a su abuela, y ha sido la de crianza de su mamá, y en ella aún duerme con papá y mamá, ya que las otras se destinan a sus hermanos y abuela, respectivamente.

Si bien se mantuvo relativamente estable la estructura, en estos últimos años, como las de muchos de sus vecinos en el barrio San Cristóbal, ha ido en deterioro, con grietas por doquier.

Una solución posible sería intervenir de una vez por todas los flujos de agua de la vecindad que incentivan los deslizamientos de tierras, y otra solución sería la incorporación a la edificación de dos pilares, que a modo de columnas sostengan lo que está en pie; no obstante, eso puede anotarse como asunto pendiente, pues la visión de la pequeña Ángela se constituye en prioridad número uno.

Los que quieren colaborar con la pequeña Angela pueden comunicarse al 04147078094.

 

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