Venezuela, Nicaragua: ¿iguales?

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El el 2.017 Venezuela registró más de 157 muertos durante las protestas. Nicaragua lleva un saldo de 350 personas fallecidas

Según la periodista Maria Isabel Sánchez (AFP)  la crisis de Nicaragua en el 2.018 trae recuerdos de la misma situación política, económica y social que vivió Venezuela en el año 2.017.

Los problemas en Nicaragua estallaron luego del 18 de abril, cuando comienzan las protestas tras la entrada en vigor de las reformas al Reglamento de la Ley de Seguridad Social, que aumenta la cuota patronal y laboral, además de establecer la cotización perpetua.

El 18 de junio la población de Masaya, a 28 kilómetros de Managua, se declara “territorio libre del dictador” en referencia al presidente Ortega, que desde entonces está asediada por la fuerzas del orden oficialista.

En Venezuela, el 2.017 fue un año similar a lo que hoy en día está viviendo el pueblo nicaragüense, cuando se reportaron  157 muertos durante las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro y los saqueos principalmente por alimentos. Nicaragua lleva un saldo de 350 muertos durante la manifestación contra el mandatario de este país centro americano.

Las principales semejanzas y diferencias entre las 2.017 y 2.018 entre estas naciones son:

  1. Control político:

Ambas protestas, que estallaron en un mes de abril, han demandado la salida del poder de los izquierdistas Nicolás Maduro (Venezuela) y Daniel Ortega (Nicaragua), por renuncia o adelanto de elecciones. Y los gobiernos siguen la misma estrategia.

“Sacaron del juego a los líderes y partidos de oposición, pero no en competencia electoral, sino con sentencias del poder judicial y electoral, espurias e ilegales. Lo hizo Ortega en los comicios de 2016 y Maduro lo copió en los de 2018”, dijo a AFP el politólogo venezolano Luis Salamanca.

Juan Felipe Celia, del centro de análisis Atlantic Council (Washington), señala que ambos mandatarios además “han censurado a los medios y consolidado el poder eliminando los contrapesos”.

  1. Represión de las protestas:

Nicaragua tiene las llamadas “turbas sandinistas” y grupos civiles fuertemente armados; Venezuela, los conocidos popularmente como “colectivos”. “Han usado paramilitares afectos al gobierno para enfrentar a manifestantes”, anotó el internacionalista venezolano Mariano de Alba.

“Supuestamente actúan por su propia cuenta, pero a pesar de su carácter civil forman parte de los aparatos de seguridad del gobierno para agredir e intimidar opositores”, comentó a AFP el analista Diego Moya-Ocampos, del IHS Markit (Londres).

Pero “al gobierno nicaragüense se le ha pasado la mano, ha sido mucho más letal”, afirmó Salamanca. En Venezuela hubo en cuatro meses de protestas unos 125 muertos; en Nicaragua superan los 280 en tres meses.

  1. Retórica del conflicto:

Los opositores, en los dos países, señalan a Maduro y a Ortega de haber instaurado una dictadura, marcada por la corrupción y el control de los poderes del Estado, sobre todo el judicial y el electoral.

El gobierno nicaragüense acusa a los manifestantes de “terroristas” y “golpistas de derecha” financiados por Estados Unidos, como ocurrió en Venezuela, señaló De Alba.

“El guión perfecto, hoy se lo están aplicando a Nicaragua”, sostiene Maduro, quien denuncia una campaña para mostrar a ambos países “en caos” y al borde de “la guerra civil”.

  1. Negociación:

El sociólogo nicaragüense Oscar Vargas estima que, como hizo Maduro, Ortega busca oxígeno en la negociación, mientras apuesta al “desgaste y la división del movimiento opositor”, en una “venezolanización del conflicto”.

Ambos, coincide De Alba, han usado el “diálogo para ganar tiempo y bajar la presión interna”. “La solución depende en gran medida del quiebre de la coalición oficial y del apoyo militar”, agregó.

En esas conversaciones ha participado la Iglesia católica.

  1. Presión internacional

Ambos gobiernos también han vivido un creciente aislamiento internacional, con Estados Unidos aplicando sanciones.

– Diferencias –

  1. Economía

Venezuela vive una severa crisis, pero el gobierno controla la renta petrolera (96% de sus ingresos). “Ortega depende del sector empresarial y los nicaragüenses para que la economía esté a flote”, puntualizó De Alba.

“Nicaragua es una economía muy débil, frágil, y sería el punto de quiebre si no se resuelve esta crisis en el corto plazo”, opinó la analista nicaragüense Elvira Cuadra.

El Banco Central rebajó de 4,9% a 1% la proyección de crecimiento para este año y ya se perdieron más de 200.000 empleos.

  1. Peso político

Para Cuadra, otra diferencia es el peso regional de cada país. Venezuela, con la petrodiplomacia del fallecido Hugo Chávez (1999-2013), logró lealtades en países del continente, y algunas se mantienen.

“Al sistema interamericano le ha llevado más tiempo inclinar la balanza contra el gobierno de Venezuela que contra el de Nicaragua, que ha rebasado todos los límites”, añadió.

  1. Fuerza Armada

La Fuerza Armada de Nicaragua ha proclamado su no deliberancia y apoyo al diálogo. “Es más institucional, la de Venezuela está altamente politizada”, comento Moya-Ocampos.

La venezolana se declara leal, chavista y socialista. “Maduro sigue teniendo el apoyo de la fuerza militar. En Nicaragua las principales fuerzas represivas han sido grupos civiles armados pro-Ortega”, aseveró Celia.

  1. Movimiento opositor:

En Nicaragua las protestas son lideradas por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina a estudiantes, empresarios, campesinos y otros grupos de la sociedad civil.

La mayoría de manifestantes son jóvenes, como en Venezuela, según Celia. Pero el movimiento nicaragüense no ha tenido un liderazgo partidista.

  1. Bloque de apoyo:

El analista nicaragüense Mauricio Díaz ve “confusión” en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y señala que “los cuadros históricos no definen con claridad sus lealtades”.

“Los sandinistas no están totalmente cohesionados alrededor de Ortega y varios piensan que debe haber un cambio; el madurismo sufrió bajas importantes, pero la coalición oficialista se mantuvo unida durante la crisis”, comentó de Alba.

Freddy Delgado/Pasante ULA