Vía la Petrolea: camino tortuoso para los conductores y peatones

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Cárcavas y desniveles en la vía ya impiden el normal desplazamiento de los vehículos en la vía que conduce a Rubio, 7. ( Fotos/ Pablo Eduardo Rodríguez)

Los escasos 15 kilómetros de vía de la antigua carretera la Petrolea y que comunica con la localidad de Rubio y San Vicente de La Revancha, municipio Junín, son verdaderamente una tortura para cualquier conductor, pues ésta se encuentra completamente destruida y de los treinta minutos que habitualmente se deben emplear para recorrerla, los usuarios deben de armarse de paciencia y aguantar hasta casi dos horas de recorrido, ya que los huecos y fallas de borde, impiden que la movilidad sea fluida.

Los conductores que utilizan esta carretera, deben estar dispuestos al daño de sus vehículos, ya que cada cinco metros se encuentran con grandes huecos, cárcavas, derrumbes de enormes rocas y hasta inundaciones, pues las nacientes de agua y que abundan en este trayecto, pululan a lo largo de la vía.

Considerada como una vía estratégica por su conexión con la frontera con Colombia, para el tráfico de vehículos pesados, actualmente es más una trocha que una arteria vial, toda vez que los daños que posee con de enormes proporciones y los cuales se han incrementado con la temporada invernal.

El simple tránsito por la vía la Petrolea, es sumamente accidentado, sobre todo para quienes poseen vehículos pequeños, ya que es muy probable que sufran cualquier inconveniente y de orden mecánico, ello por los mismos daños de la carretera.

El abandono es de tal proporción, que en algunos tramos ya ni los camiones o vehículos 4×4, pueden transitar, no obstante es utilizada, ello por los daños en la carretera alterna El Mirador- Rubio, la cual colapsó desde hace más de un mes a causa de las lluvias.

Zona del Tambo: peligro  por derrumbes de rocas

Si bien es cierto que toda la vía de la Petrolea es un caos y desastre total para la movilidad automotor, en predios de El Tambo, en jurisdicción del municipio Córdoba, el peligro más inminente lo representan enormes rocas que se desprenden de los cerros y que en su momento pueden ocasionar un tragedia, ya que éstas al paso de los vehículos les pueden embestir.

En este sector, también son notorias las fallas de borde que no han sido tratadas, lo cual le ha ¨robado¨ algunos tramos a la carretera que no son detectables a los conductores, sobre todo en los horarios nocturnos, con lo cual se incrementan los riesgos de accidentes.

En predios del parque La Petrolea, al menos unos cinco tramos ya tienen desniveles de hasta un metro de profundidad  con la vía natural, por lo que en este sector son habituales los daños en las unidades automotoras, sobre todo de aquellas que son de transporte de carga.

De proseguir el deterioro a pasos avanzados de la carretera, muy posiblemente y en corto tiempo, ésta ya no esté operativa y con ello, prácticamente quede incomunicada la localidad de Rubio y Quinimarí, ya que la carretera es la única por la zona sur que permite el acceso a estas localidades.

Pablo Eduardo Rodríguez