Regional
¿Y si traemos de China? II
martes 23 junio, 2026
Ildemaro Pacheco
En estos días hemos visto como los asesores de importaciones desde China han arreciado su trabajo de lobby, contactando gremios y empresarios con la finalidad de mantener la hegemonía de ese mercado frente al avance del mercado norteamericano. Este análisis no entrará en aspectos filosóficos de lo bueno y lo malo, nos centraremos en la información macro que debemos hacer seguimiento para tomar decisiones en lo micro. Porque como gerentes somos responsables de tomar decisiones oportunas y garantizar la rentabilidad y el empleo.
El andamiaje de sanciones financieras de la OFAC ha operado tradicionalmente como una barrera restrictiva para el comercio internacional con China. Las regulaciones de la OFAC afectan al comercio no petrolero de importación desde China a través de mecanismos de sobrecumplimiento bancario (overcompliance) y de la latente amenaza de sanciones secundarias como los aranceles. El impacto más severo de este esquema financiero radica en la destrucción del sistema de compensación bilateral en la venta de crudo venezolano, PetroChina y otras refinerías estatales chinas han cesado formalmente cualquier adquisición de petróleo venezolano para evitar sanciones directas.
La desaparición de este flujo de divisas estatales ha obligado al sector importador privado a buscar alternativas financieras al margen de la banca corresponsal internacional regulada por la OFAC. En respuesta se ha consolidado un mercado de criptomonedas. Venezuela se posiciona como la cuarta economía en recepción de criptoactivos en América Latina, captando flujos estimados por Ecoanalítica en aproximadamente 47.500 millones de dólares. Este canal permite a las empresas venezolanas saldar de forma directa y expedita sus compromisos comerciales con los fabricantes en Shenzhen o Shanghái, neutralizando la necesidad de nexos bancarios tradicionales y permitiendo la supervivencia del mercado importador privado no petrolero.
Analicemos rápidamente una licencia de reciente data, Licencia general No. 52A de fecha 10 de junio de 2026. ¿a quién aplica? A entidades organizadas bajo las leyes de USA; ¿qué les permite la licencia? Tener contratos con PDVSA. ¿Prohibiciones?: entre otras, numerales 5 y 6, se prohíbe cualquier transacción con personas y organizaciones creadas bajo las leyes de la República popular de China; también con entidades controladas directa o indirectamente por una persona o empresa con personas ubicadas en China. También les prohíbe cualquier transacción con entidades creadas bajo las leyes venezolanas pero cuyos propietarios o personas naturales o jurídicas que ejerzan control de manera directa o indirecta estén localizadas o creadas bajo las leyes chinas. Lea de nuevo este párrafo para que no se enrede.
Por tanto, podemos aquí sacar las primeras conclusiones, si una empresa venezolana no se ve limitadas por las licencias OFAC, puede evaluar importar desde China, pero si está interesada en continuar o en acceder al mercado petrolero, entonces esa decisión amerita una investigación profunda. Esta observación aplica a un holding que tenga intereses en el sector de hidrocarburos y en otros sectores de la economía. En estos tiempos de ajustes, reajustes y turbulencias, caminar con pie de plomo se hace indispensable. Y si nunca he importado de China, ¿es buen momento para abrir esta ruta de negocio? El tema no termina aquí, ahora se pone sobre el tapete el debate sobre la inserción internacional de la economía venezolana, el cual ha cobrado un dinamismo inusitado tras la propuesta presentada en junio de 2026 por las cúpulas empresariales al Encargado de Negocios de los Estados Unidos en el país, John Barrett. Esta propuesta busca sentar las bases para la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral. El objetivo del sector privado venezolano es diversificar sus exportaciones no petroleras mediante la desgravación de aranceles para productos tradicionales como camarones, cacao, algas y café, además de asegurar la integración de los comerciantes nacionales en el sistema financiero de USA para facilitar pagos y abrir cuentas bancarias transfronterizas. Y del impacto de esta propuesta hablaremos en la próxima entrega
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