jueves 11 agosto, 2022
InicioReportajes y EspecialesCon todos los accesos limitados temen en Tucapé el aislamiento

Con todos los accesos limitados temen en Tucapé el aislamiento

1.029 views

La colocación de vallas sobre la isla en el tramo de la autopista San Cristóbal La Fría que limita a los municipios Cárdenas y Guásimos pone en situación difícil a los habitantes de Tucapé, pues se clausura el acceso a peatones y vehículos que expondría a un peligro a quienes a pie cruzan por ahí, y a los automotores obligaría a tomar una ruta más larga con el consiguiente gasto de tiempo y combustible,  la demora del transporte público y de los camiones de recolección del aseo urbano.

La única manera que los pobladores de Tucapé Bellavista aceptarían el cierre del cruce por la isla, sería la total rehabilitación de su vía principal para llegar a Táriba; pero en ese sentido ya hace rato perdieron las esperanzas.

Freddy Omar Durán

Los vecinos de la comunidad de Tucapé Bellavista pueden considerar múltiples posibilidades para buscar soluciones a su problema de movilidad, pero la única por la que no van a optar, o mejor permitir aunque las circunstancias parecen obligarla, es la total incomunicación.

La vía principal, por punta y punta, se ha reducido a escombros, y para comunicarse con las localidades vecinas solo toca el peligroso dilema de lanzarse a la Troncal 1 del tramo de  la autopista San Cristóbal-La Fría a la altura limítrofe de los municipios Guásimos y Cárdenas. Para tal fin dos viejas zanjas se habían abierto en la isla, ora para los vehículos y peatones.

Sin previo aviso, los vecinos del mencionado sector se enteraron de que se estaban abriendo los huecos para instalar vallas  que de una vez por todas clausuraría los pasos. Los argumentos han sido que las autopistas no pueden tener ese tipo de riesgosos cruces, pues están hechas para la circulación rápida de vehículos, y un accidente grave cerca al Faro de la Marina hace unos meses lo demostró.

Pero ante una vía principal sin salidas ni entradas, para muchos vecinos perder ese empalme acarrearía la total incomunicación. Por supuesto, con esa carretera arreglada “otro gallo cantaría”; pero después de casi 7 años de insistencias las esperanzas se han perdido, se han diluido en la eterna cantaleta de “no hay presupuesto”.

Así lo han hecho saber en una carta que en la alcaldía de Cárdenas –según denunciaron un grupo de vecinos presentes en la cobertura periodística al lugar- no fue recibida, cosa que sí hicieron en el Instituto de Vialidad del Táchira, Corpointa, la Defensoría del Pueblo y la misma Gobernación.

–El punto es que están bloqueando ese paso y no tenemos otra alternativa. Tenían primero que buscar soluciones  y luego sí instalar el vallado. Nada consultaron, ni les importó nuestra opinión. Para un vehículo que viene desde San Cristóbal, por ejemplo, le tocaría recorrer cinco kilómetros de más entre la subida y la bajada nuevamente, pasando por un cruce, que hasta los momentos permanece, pero que también podrían quitar— afirmó Annie Vásquez, vecina del sector.

Conceder ese cruce, por supuesto, no resultaría suficiente, ya que en sus actuales condiciones, ciertamente se presta para accidentes, y el sacrificio de carros y motos, por lo que tendría que hacerse allí una gran reacondicionamiento vial

— Además de ampliar y pavimentar el cruce deberían colocar las señales para procurar un tránsito más precavido, con avisos bien grandes que digan que por allí menores de edad con sus padres deben cruzar, y también se necesita de los rayados en el suelo. Construir  caminerías a lado y lado de la autopista, y por la isla no estaría mal tampoco, así como la iluminación de este tramo de  la autopista que de noche parece una boca de lobo — propuso Yonaike Fernández.

La muerte de un hombre de la tercera edad hace como 6 años, y la pérdida de sus pies de un conductor en  cola para la gasolina, que salió del automotor para hablar con los otros choferes, demuestran que la autopista uno no puede venir con cuentos.

–Nos quieren obligar a dar un “vueltón”. Eso es como si vivieras en la avenida Carabobo y para llegar a una casa al otro lado de la avenida, la única manera fuera dar la vuelta al final de la avenida España. Si se quiere echar gasolina en Táriba ya gastamos parte del tanque en el retorno—puntualizó Vásquez

Peligro en la autopista

Diariamente los estudiantes de la escuela nacional José Efraín Moreno y del   Centre de Educación Inicial  Boca Caneyes, instituciones educativas ubicadas en un mismo terreno, residenciados en Tucapé Bellavista, desafían al destino. A falta de otras opciones, tendrían que ingeniárselas para saltar las vallas a menos que se cumpla el frustrado sueño de construir una pasarela.

–Esa pasarela tiene un proyecto que ha pasado gobiernos y gobiernos y no ha ocurrido nada. Hasta ahora con los estudiantes no ha sucedido una tragedia, pues los llevamos bien agarrados de las manos para luego pegar una tremenda carrera—se lamentó Vásquez

De una población de 150 alumnos en el escolar, y 45 en preescolar, la mitad más o menos pertenece a Tucapé Bellavista, y la otra a Caneyes. Con la normalización de las clases para el próximo periodo académico, se espera un aumento de matrícula en la escuela de 190 alumnos, y esto trae la urgencia de adaptar otros espacios en la institución educativa, que han sufrido la acción erosiva de las agua negras.

–El salón de primer grado lo inhabilitó un talud de tierra,  y se necesita una máquina y no ha habido un poder humano que convenza a los organismos públicos para traerla porque hay una piedra, que ni con nuestras manos, ni con  pico y pala, se puede remover. Todo sucedió producto de una filtración fuerte bajo el terreno del encloacado, subsanada pero aun así la tierra expansiva y arcillosa cedió.  Se dispone de materiales para los arreglos y  no queremos gastarlos innecesariamente en un lugar  sin las condiciones aptas — contó el representante de un alumno que prefirió no revelar su identidad.

Porque no hay otra

Recorrer la vía principal de Tucapé Bellavista hace comprensible la desesperación de sus habitantes, quienes de no ser atendidos, podrían pasar a medidas de presión más extremas como trancar la autopista. Eso lo han dejado bien en claro en las misivas dirigidas a los entes públicos.

Hace un poco más de 5 años el transporte público, a cargo de la línea San José, no se asoma. Para tomar la buseta se puede a un lado y otro de la autopista, a la que hay que aguardar más de media hora. Una de esas rutas pasa por debajo del túnel de Caneyes, hacia el cual 7 años atrás desde la vía principal de Tucapé se podía ingresar. Y era así hasta que colapsó una pasarela construida sobre un torrente de aguas negras, mismo que aseguran algunos vecinos, incidió en el daño del  salón en la escuela nacional José Efraín Moreno.

Ahora allí se eleva un cerro de grava y tierra de 200 metros con monte por todos lados, y los pedazos por aquí y por allá de lo que alguna vez fue un puente.

–Este desastre ya estaba anunciado. Presentamos proyectos para el embaulamiento y nada que los atendieron. Esas aguas bajaban con mucha fuerza, aún hoy en día se escucha el ruido que hace. Por mucho tiempo soportó el peso de los automóviles que hacían cola durante la crisis fuerte del combustible de 2015. Hemos perdido la esperanza de que esto lo arreglen, aunque con buena voluntad se puede construir un puente de guerra, así como se ha hecho en otras partes en emergencia vial; sin embargo con la condición de que ahora sí se haga una buena canalización—explicó Mariel Delgado.

Ya en lo que corresponde a Tucapé Parte Alta, en el otro extremo, el hundimiento de la vía no se detiene y solo se atreven a remontarlo los conductores más experimentados; no obstante, llegará el día que ni las maniobras más atrevidas puedan superar tan marcado ondulamiento.

Por si fuera poco otro de los puntos críticos se localiza en todo el centro de Tucapé Bellavista, cuya gravedad hace algunos días se manifestó en todo su esplendor, cuando las lluvias alimentaron a la cañada que desciende por ahí. Tal y como se vio en videos divulgados por las redes sociales un monstruoso caudal terminó depositado sobre una laguna de 200 metros, y afectando a la Urbanización Los Aleros.

–Se logró embaular la una quebrada, aunque y sin embargo el problema es que los tubos que reciben toda esa agua en medio de la calle son muy estrechos, deberían ser de 50 pulgadas. Meter un cajón es más costoso. Cuando llueve baja de todo desde la parte alta, hasta cauchos se han sacado del embaulamiento; una vez duró un año tapado y nos tuvimos que meter entre todos. Los malos olores son muy fuertes. Muchos alcaldes han venido a ver personalmente el problema—acotó Cristiano Herrera, un constructor quien se puso  a la orden con su experiencia  cuando los trabajos de envergadura que requiera el sector se realicen.

Las casas en mal estado

Esa cañada ya tiene su historial de destrucción siendo responsable prácticamente que el complejo habitacional La Moreña, dos décadas atrás, cuando ni siquiera las casas fueron ocupadas, pues gran parte de su estructura fue “tragada por la tierra”. En una de ellas un hombre insiste vivir pero tarde que temprano también tendrá que irse.

El problema de los daños en las viviendas no se circunscribe a esta locación, pues al menos 12 presentan graves fisuras, a cuyos habitantes les aterroriza la idea del desalojo, en tanto no hay otro sitio donde mudarse. Recientemente vientos huracanados afectaron la platabanda de muchas de ellas.

En la casa de la artista plástico Annie Vásquez, construida a principios de los años 80, el deterioro ha corrido a toda velocidad, desde hace 15 años. En las paredes perimetrales la luz entra a raudales por sus quiebres, y en el inmueble los mismos se trepan hasta el techo.

- Advertisment -
Encartado Publicitario