InicioReportajes y EspecialesConfiar en papá, premiar sus buenas acciones, quedan para toda la vida.

Confiar en papá, premiar sus buenas acciones, quedan para toda la vida.

238 views

El mundo  en casi su totalidad, conmemora el tercer domingo del mes de junio de cada año como el Día del Padre, fecha que cuando el hombre se inicia como tal se pregunta: “¿Lo estaré haciendo bien? Porque habida cuenta, no existe alguna “Escuela para Padres” por lo que inevitablemente se tendrá que aplicar en el seno de la familia lo que aprendimos de nuestros progenitores cuando nos formaron desde niños.

La fecha, que esta vez cae en  el  calendario el domingo 19 de junio,  celebra a todos aquellos hombres que se han convertido en los padres del hogar; se honra la paternidad y la influencia que tiene el hombre en casa, y más específicamente en la vida de sus hijos.

Es el día en que se eleva moralmente a aquellas personas que actúan como padres o que reflejan la figura paterna a los que se suman padrastros, tíos y abuelos que buscan en la crianza de los pequeños la unidad, el cariño y el acercamiento de la familia.

Confiar en papá, premiar sus buenas acciones, quedan para toda la vida.

Un ejemplo de esto lo ha dado hasta el cine con la hermosa película de factura italiana ganadora del Oscar de la Academia de Hollywood, rodada en 1977 bajo el título de “La vida bella” dirigida por Roberto Benigin que recrea un episodio durante el holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, víctima de los nazis, o recordado en América Latina por la canción del argentino Piero: “Viejo, mi querido viejo”.

No cabe duda el principio de que un buen padre no es el que le compra juguetes para su hijo: Un buen padre es el que juega con él.

Pero, como no existe una Escuela para Padres, él mismo se educa en el proceso desde que busca pareja, se enamora, se casa, procrea y forma una familia, y solo cuenta por principio lo aprendido al lado de su padre cuando niño para repetirlo lo mejor que pueda.

¿Pero cuál ha sido el origen de la celebración de tan significativa efemérides?

Corría el año 1909 cuando una mujer llamada Sonora Smart Dodd, de Washington, propuso la idea de celebrar “el día del padre” pues quería homenajear a su padre, un veterano de la guerra civil llamado Henry Jackson Smart, que enviudó cuando su esposa murió en el parto de su sexto hijo y, a partir de ahí,  se hizo cargo de la crianza de los niños suplantando el amor y la dedicación de la madre y a la vez, cumpliendo su rol de padre.

El primer Día del Padre se celebró en Spokane Washington hace 112 años, precisamente un 19 de junio de 1910 contándose con la unión de varias ciudades en las celebraciones, pero fue oficialmente en los Estados Unidos que empezó a festejarse desde 1924, hasta que en 1966 el presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación que declaraba el tercer domingo del mes de junio para este festejo.

Cada hogar tiene un padre especial. Sin importar el carácter o la personalidad que tenga, todos adoran al papá que se tiene y al cual demuestran sentir orgullo y amor.

Y aún cuando no existe alguna escuela para su formación, el papá ideal debe contar entre sus cualidades más resaltantes, el de saber escuchar y conversar con sus hijos, preocupándose por el bienestar, desarrollo y educación de los mismos.

El papá informal aspira a ser el confidente de sus hijos por siempre. Busca la autoridad para hacerse respetar; olvida con facilidad y le encanta compartir con la familia detalles sencillos como comer una arepa pepiada, una pizza o una hamburguesa.

Pero debe superar sus partes negativas como la del padre sobreprotector que es extremadamente ciudadano y que no permite que sus hijos puedan desenvolverse y resolver los problemas o tomar decisiones por sí mismos. Manipula los sentimientos de los integrantes de la familia con tal de demostrar que es indispensable.

Peor aún si se muestra inestable, con temor a perder el respeto y la templanza de su carácter. Por su machismo, le cuesta demostrar amor e interés por sus hijos, y aunque demuestra demasiada rudeza, puede llegar a ser conquistado por la suavidad del amor en familia.

Son los pro y los contra a lo que tiene que enfrentarse el padre de hoy, quien está responsabilizado de poner oído al tambor si quiere levantar una familia justa y honrada, pues de él depende el futuro de las generaciones de una ciudad, un país o de una cultura en el mundo.

El poder mal interpretado del hombre sobre la mujer.

El patriarcado frente al machismo

El patriarcado es más que bíblico. Cuenta una historia de más de diez mil años. Es un postulado teórico de la sociología que consiste en un sistema social en donde los hombres tienen el poder primario y predominan en todos los roles de liderazgo, en lo político, en lo religioso, en lo económico y social, con autoridad y ejercicio del privilegio  y control de la propiedad.

En el machismo se impone el autoritarismo paternalista en donde el varón goza de una condición de supremacía sobre la mujer que se encuentra en una situación de opresión pública o privada.

El machismo identifica a la violencia doméstica, el acoso sexual, hasta la depravada violación que a veces cuentan con apologías de justificación que vienen de etapas primitivas a las que se enfrentaron los movimientos feministas desde la mitad del siglo pasado.

Estos males, no tienen nada que ver con la misoginia que es el odio o el prejuicio enfermizo contra la mujer, engullido por la desconfianza y la ausencia de obediencia del sexo opuesto a la que se le exige la sumisión y que degenera hasta en la esclavitud.

Este enfrentamiento no solo se ha visto en la vida cotidiana social sino hasta en el  medio religioso, pues la mujer de hoy, a pesar que ha ido escalando posiciones en la vida social, es una extraña en cuanto a libertad y autoridad para la religión musulmana y en el credo católico no puede ejercer el sacerdocio o el obispado, aunque se le han abierto puertas en el campo político llegando a ser soberanas o jefes de Estado con admirable desempeño.

De todas formas y a pesar de las diferentes culturas al respecto, no se ha podido equilibrar esta verdadera batalla de los sexos que según la historia, viene desde la época de Adán y Eva.

Siempre se ha enfatizado en la necesidad de la unión familiar, del amor entre un hombre y una mujer, no solo para garantizar la  vigencia de la especie, sino simplemente para cumplir con los cánones que nos ha encargado el Ser Supremo.

Víctor Matos

- Advertisment -
Encartado Publicitario