Diez claves para que familias y empresas tachirenses surfeen la hiperinflación en 2018

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Algunos billetes del nuevo cono monetario. (Foto: Archivo)

La realidad económica del Táchira abrió campo a un nuevo cargo en algunos comercios: remarcador de precios. En otras tiendas incluso dejaron de usar los habladores debido a la frecuencia, cada día más vertiginosa, con la que aumenta el costo de los productos.

El 2018 se plantea como “el año económicamente más difícil de la historia nacional, porque Venezuela nunca había entrado en hiperinflación”, proyecta Aldo Contreras, economista, especialista en relaciones económicas internacionales, magíster en finanzas y profesor de pregrado y posgrado en la Universidad Católica del Táchira. “Los precios pueden llegar a cambiar por minuto”, afirma.

85%

Habría sido la inflación de diciembre de 2017 en el Táchira, según cálculos propios del economista Aldo Contreras. La de noviembre ya había alcanzado 73,8% en un estado donde, también con base en cálculos propios, el nivel de escasez rondaría extraoficialmente el 85%.

Los expertos coinciden: en octubre de 2017 Venezuela habría entrado formalmente en hiperinflación. Esto es, el aumento mensual superior al 50% en el índice de precios al consumidor o cuando menos de 600% en un año. Casos de otros países como Argentina, Zimbabue y Alemania, con realidades distintas, han demostrado que este fenómeno ha durado un año, si se toman las políticas correctivas macroeconómicas y monetarias adecuadas.

El Táchira vive su propia dinámica en este contexto: “El tachirense está muy pendiente de la paridad cambiaria y eso hace que los precios cambien mucho más rápido, mientras que el centro o el oriente se entera de ese cambio de precios. Además, el Estado venezolano ha decidido abastecer el centro y el oriente del país y dejar rezagadas las entidades fronterizas”.

¿Cómo enfrentar este escenario? Al cierre de la primera semana del año, Contreras ofrece recomendaciones a las personas naturales y jurídicas:

Prepararse en familia

El economista Aldo Contreras recomienda planificar en familia ingresos y gastos. (Foto: Omar Hernández)

Surfear la hiperinflación no es fácil, advierte el economista tachirense, “pero mientras más preparados estemos mejor va a ser el ambiente”. Antes de ofrecer la primera sugerencia de tipo económico, Contreras recuerda -a modo de prólogo- la importancia de lo psicológico y lo emocional: “Prepararse psicológica y emocionalmente es lo primero. Las familias tienen que estar lo más preparadas que sea posible”.

1. Hacer presupuestos

Las familias deben hacer presupuestos, aprecia Contreras. Esto es, sentarse con un lapicero, una calculadora y un papel, o frente a una tabla de Excel, a ver cuántos ingresos ordinarios (el quince y el último) y extraordinarios (algo que, por ejemplo, se pueda vender) están percibiendo, para saber luego, en el presupuesto de gastos, qué se puede hacer con ese dinero.

2. Se vale endeudarse

“Con una tasa de interés del 24% y una inflación proyectada para el 2018 de 7.000%, todo dinero que se reciba del banco es netamente regalado”, compara Contreras. ¿Y si esa tasa queda muy alta frente al salario? “En el primer mes va a ser muy alta; en el tercero, va a parecer suave, y en el quinto, va a dar risa”, responde, al recordar que “en las hiperinflaciones los aumentos salariales vienen indexados a la inflación”. O, dicho de otro modo, se prevé un escenario de más aumentos salariales en 2018 que permitirán hacer frente al endeudamiento.

3. Y, ¿en qué invertir?

Ahora, ¿qué hacer con el dinero recibido mediante un crédito? Contreras observa dos opciones: 1) Invertirlo, pero esa inversión debe ser redistributiva, como una idea de negocio o materias primas; algo que genere renta, flujo de caja o utilidad. Por ejemplo, si alguien cose en casa, invertir en telas; si se tiene un terreno, invertir en semillas. 2) Puede que el crédito sea por un monto bajo. “Entonces, es recomendable tomar ese dinero e invertirlo automáticamente en alimentos, porque esos productos también van a subir de precio”. Así, habrá inventario en casa.

4. Trabajar con inteligencia

Contreras suele diferenciar que no hay que trabajar fuertemente, sino inteligentemente. “En tiempos de crisis no se venden automóviles, ni casas, ni terrenos. Pero en tiempos de crisis la gente sigue yendo a restaurantes, cafés, bodegones, sitios nocturnos, porque la gente necesita vías de escape”. Son ideas que da el especialista sobre posibles modelos de negocios.

5. Ingresos en otra moneda

“Venezuela es el país más barato del mundo para vivir con una renta en dólares”, asegura Contreras. Por eso, varias personas naturales optan por lograr ingresos en divisas. “Ahora hay ingenieros en sistemas haciendo sitios web para el extranjero, periodistas escribiendo artículos para revistas internacionales, profesores de idiomas dando clases por Skype, asesores financieros y hasta consejeros de lactancia materna”, ejemplifica. Por otra parte, la posición geográfica del Táchira hace que personas del eje fronterizo trabajen en Colombia y residan en Venezuela, porque es más económica la vida aquí.

6. Cuidar el carro

Los vehículos “están totalmente dolarizados”, desde sus precios de venta hasta cada una de sus partes y componentes, repasa el economista. En otros países la gente trabaja a pocas cuadras de donde vive, pero acá es complicado. En todo caso, “se deben tratar de utilizar medios alternativos para movilizarse y emplear el carro en lo estrictamente necesario”, porque se prevé que los costos de reposición de los repuestos sean cada día más costosos.

7. Optimizar el efectivo

En economías hiperinflacionarias el efectivo suele desaparecer. Igual la gente necesita billetes para pagar transporte, combustible o estacionamiento y, ni toda la población está bancarizada, ni toda mantiene un teléfono inteligente para pagar con aplicaciones. Por eso la recomendación es seguir optimizando el efectivo. Algunos, para esto, optan por buscar lo más barato, tomando en consideración que los abastos y comercios que no están en el ojo de la fiscalización suelen tener precios más altos.

Un dato de contexto para comprender mejor esta situación: “Del 100% del dinero que hay en la calle, el 75%, en millones de piezas, son billetes de 50 y de 100 bolívares. Tan solo el 6% corresponde al nuevo cono monetario”, detalla el también profesor universitario. “Venezuela emitía recién el billete de 100 mil bolívares, cuando en realidad necesitaba el de 1 millón”, opina.

Muchos tachirenses hacen cola en el cajero para movilizarse en el transporte público. (Archivo: Jorge Castellanos)

Empresas a revisarse

Para las personas jurídicas, el economista Aldo Contreras sugiere que deben hacer flujo de caja todas las semanas, y ya no de forma semestral o anual. Recomienda también minimizar los gastos.

Las empresas deben hallar fórmulas para retener a sus empleados. (Archivo: Jorge Castellanos)

8.  Motivar al personal

“Los patronos tienen que idear la forma en que sus trabajadores se queden en las empresas, porque el ausentismo laboral, las renuncias, se convierten en algo normal por estos días”, observa Contreras. Por eso, invita a crear paquetes salariales atractivos para los trabajadores, aunado a cursos, conferencias, charlas de motivación, incluso compras de combos de alimentos, bonos de productividad e incentivo. Es importante -subraya- ser solidarios modificando los horarios de trabajo en función de que, a pesar de la crisis de transporte público, se siga garantizando el regreso a los hogares.

9. A exportar

Las empresas deben materializar la exportación de alguno de sus rubros, alecciona el economista. “Solo será la exportación la que permitirá ingresos en divisas”, expresa, a la luz de que Venezuela, para el 2018, no tiene forma de otorgar divisas oficiales, porque ya en septiembre entró en default. La exportación posibilita el ingreso en divisas: el convenio cambiario 38 permite administrar el 80% y con esto se pueden hacer importaciones de materias primas o maquinaria y ayudar así a que la empresa pueda sobrellevar la crisis hiperinflacionaria, dice.

10. Revisión constante

Contreras indica que las empresas deben mirar las estructuras de costos dos o tres veces al día, los inventarios deben rotar lo más que se pueda y solamente se debe producir lo que ya se tenga vendido; no es recomendable producir para almacenar o para tener inventario, por limitaciones legales.

“San Cristóbal, entre las dos o tres ciudades más caras de Venezuela”

Entre entre 500 mil y 700 mil personas se calcula la población económicamente activa en el Táchira. (Archivo: Jorge Castellanos)

El economista Aldo Contreras responde las tres preguntas claves para comprender en su contexto la economía regional:

¿Cómo está configurada la economía en el Táchira?

En el Táchira conviven los tres sectores de la economía: el primario (se producen frutas, verduras, hortalizas y legumbres), el secundario (se manufactura plástico, industria metalmecánica y carrocería) y el terciario (el sector de los servicios, como el turismo). Además, se mantiene una actividad de intercambio comercial fronterizo de importación y exportación, con trámites aduanales diurnos y paso de gandolas nocturno.

¿Cuál es la composición de la población económicamente activa en el Táchira?

La población económicamente activa en el Táchira se calcula entre 500 mil y 700 mil personas. Se puede decir que alrededor de 20% de ese total corresponde a la administración pública (una administración pública que, en su mayoría, carece de presupuesto para cancelar anteriores aumentos salariales), otro 30% aproximado corresponde a la administración privada (que gana entre uno y hasta cinco salarios mínimos) y el restante 50% corresponde al sector informal o trabajo independiente.

¿Por qué en el Táchira la vida es tan cara, comparado con otros estados del país?

Hace años, cuando el BCV publicaba el índice de precios al consumidor, San Cristóbal solía ser la sexta o séptima capital más inflacionaria de Venezuela. Ahora, estudios propios de Contreras refieren que en San Cristóbal, además de que los precios cambiaban dos veces al día a finales de 2017, la vida se ha vuelto más cara. “Antes no lo era porque el bolívar estaba preciado sobre el peso y, los rubros que eran costosos en el Táchira, en Colombia eran mucho más baratos. Ahora la depreciación del tipo de cambio paralelo hace que en el Táchira, por estar pegado a la frontera, los precios cambien más agresivamente. Eso hace que San Cristóbal esté entre las dos o tres ciudades más caras de Venezuela”.

(Daniel Pabón)