El titular regional de Fedecámaras cifra hasta en 60% el ausentismo laboral y acusa que han venido negándole a la entidad cosas que le corresponden. “Queremos seguir produciendo”, insiste en el Foro de los Lunes de Diario La Nación


POR Daniel Pabón

Los próximos 2 y 3 de julio Caracas recibirá la 74° Asamblea Anual de Fedecámaras. Se titulará “Superando desafíos”. El presidente de la cúpula empresarial en el Táchira, Daniel Aguilar, adelanta que planteará a la plenaria la problemática estadal de inseguridad, violencia, desabastecimiento, escasez, falta de insumos, semillas y abonos. “El Gobierno no abre el compás para que sean los mismos productores y organismos ya creados los que se encarguen de importar lo que haga falta sin tantas alcabalas inescrupulosas donde todo lo ven como una vaquita para ordeñarla”, sostiene en este foro.

—¿Hasta qué punto la crisis ha impactado el aparato industrial del Táchira?

—Para el Táchira ha sido muy fuerte, porque es un estado completamente atípico debido a su condición fronteriza, además de que los funcionarios del poder central ha venido negándole al Táchira muchas cosas que por ley nos corresponde: al Táchira hay productos que no llegan porque no se suministran las guías suficientes, cuando nosotros, en este estado, no hemos sido egoístas ni mezquinos mandando semanalmente una gran cantidad de camiones (antes se enviaban 5.600, no sabemos ahora), que se traducen en millones de kilos de productos agrícolas para más de 220 ciudades y pueblos del país.

—Con estos problemas, ¿en cuánto está la productividad de la industria regional?

—Estimamos que en estos momentos apenas estamos produciendo un 27%, mientras que antes producíamos entre 70 y 80%. El Táchira es un estado de gestión propia y el tachirense es muy trabajador, pero cuando luchamos para conseguir insumos, alimentos concentrados, semillas, repuestos y equipos, vemos que no conseguimos. No estamos pidiendo que nos regalen dólares, lo que necesitamos es que se nos faciliten las transacciones comerciales para poder importar lo que necesitamos y, si podemos, exportar lo que podamos.

—De hecho, se anunció hace un par de años el paso nocturno de camiones por los puentes internacionales, ¿las empresas tachirenses siguen con esa dinámica?

—Es muy poco. En el gobierno del presidente Chávez, cuando pertenecíamos a la Comunidad Andina de Naciones, teníamos un comercio binacional de 7,5 millardos de dólares anuales; en este momento no podemos decir que estamos trabajando con 150 millones de dólares anuales. Hay el paso de algunas gandolas, y es más lo que se trae que lo que se lleva, porque, si no tenemos ni para abastecer el mercado interno, ¿qué vamos a exportar? Se están haciendo sacrificios y, en eso, tanto el antiguo gobernador como la actual gobernadora han estado empeñados.

—¿Qué porcentaje de los empleados tachirenses está faltando a las empresas y cómo está afectando ese ausentismo laboral en la producción?

—Hay empresas que están trabajando con un 40%, es decir, tienen un ausentismo de hasta 60%. Primero, porque no todo el mundo tiene un vehículo; segundo, si tienen vehículo, no consiguen gasolina, o los repuestos, o los cauchos; tercero, no se consigue transporte porque no todos viven cerca de la empresa donde trabajan. No es culpa del trabajador, pero tampoco es culpa del empresario; por ende, la productividad merma.

—¿Cómo se expresa esta merma?

—De empresas que tenían tres horarios de trabajo, no están trabajando sino con una sola jornada; algunos abren a las 9 de la mañana y a las 3 de la tarde están cerrando, y esto lo vemos en San Cristóbal y en todos los pueblos del Táchira: las santamarías cerradas y las empresas produciendo en un 27%.

—¿Qué futuro le espera a esas empresas que ahora prácticamente están a medio tiempo?

—El tema es que aquí hace falta un cambio de modelo económico…

—…y ese modelo lo traza el Gobierno. El Presidente anunció un gran diálogo nacional, ¿Fedecámaras fue convocada para argumentar por qué el país necesita ese cambio de modelo del que usted habla?

—Él convoca generalmente, pero yo creo que aquí hay unos gremios acreditados en el país que deben ser invitados oficialmente. Los diálogos se hacen transparentes, ojalá contasen con la observación del pueblo venezolano.

—¿En qué consistiría este cambio, cómo se destraba el panorama que usted describe?

—Primero, eliminar el control de cambio, que lamentablemente fue mal manejado y mal concebido desde que nació. Y segundo, las políticas: la Ley del Trabajo no beneficia a nadie, se habla de inamovilidad pero ata al empresario a tener una gran cantidad de personas a las cuales muchas veces no tiene ni para pagarles la nómina, al tiempo que ese empleado tampoco trabaja para producir lo que hay que cancelarle.

—¿Y cuáles argumentos podría esgrimir Fedecámaras ante el Gobierno para convencerlo de este cambio de modelo económico?

—El Presidente es la primera autoridad del Estado. Nosotros queremos seguir produciendo, y la solución a los problemas de inflación y estanflación que tenemos se solucionan produciendo y generando empleo que, desde la parte privada, es un empleo estable, que cumple con pago de impuestos y con generación de bienes y servicios.

—A pocos días del cuarto decreto de aumento salarial de este año, ¿cuál será su impacto en el Táchira?

—Para las empresas que están que cierran es una carga que no van a poder soportar. Bien decía nuestro presidente nacional que, de seguir la situación como está, para el mes de diciembre 1.000 empresas más pueden cerrar. Nosotros teníamos, cuando comenzó el gobierno del presidente Chávez, 12.800 empresas. Bajamos el año pasado a 4.000, de las cuales 800 son del Estado y no producen dividendos; nos vienen quedando humildemente unas 3.000 y, si cierran en diciembre 1.000 empresas, ¿cuántos empleos y cuánta producción más se pierden? El señor Presidente, como buen administrador, tiene que saber que la solución a los problemas es destrabando.

—Pero también es cierto que existe una “hiperinflación hiperinflada”, como recién la llamó el obispo. Existe especulación, se aprovechan de las distorsiones del sistema para cobrar mucho más. Su sector tiene una cuota de responsabilidad en esto…

—No negamos que pueda haber uno que otro industrial o comerciante inescrupuloso, pero le garantizo que, dentro de los gremios, personas así no existen. Todos esos especuladores que andan haciendo sus negocios son personas de bajos escrúpulos a quienes no podemos llamar ni industriales ni comerciantes, porque le están haciendo daño al mismo país.

—El gabinete tiene nuevo vicepresidente del área económica. ¿Si los convocan a reunión, van?

—Somos respetuosos de las decisiones nacionales, pero siempre he sido copartícipe de asistir, por ejemplo, con el gobierno regional anterior. Con ellos tuvimos muchas reuniones, pero muchas son para perder tiempo, para ellos sacar información y no se soluciona nada. Espero que El Aissami tenga mejor timón, mejor suerte. Si vienen al Táchira o nos invitan, estoy dispuesto a sentarme en nombre del sector productor del estado.

 


Lo dice así

“No negamos que hay contrabando en el Táchira pero, ¿quiénes son los culpables? , ¿serán los empresarios, ganaderos y agricultores? Ellos saben quiénes son los contrabandistas”


“El contrabando se lleva el plástico, la gasolina, los lubricantes, la comida; eso perjudica al comercio y a los productores de Colombia, y a nosotros, porque nos desabastece”


“Cómo es posible que un campesino que sale del Táchira a Caracas tenga que, en todos los puntos de control, sonreirle a los funcionarios para que no le pinten la vida de cuadritos”


“Estamos en equipo con la Averu y con la CEV fijando posiciones sobre lo que no estamos de acuerdo, reclamando que se cumpla todo lo que dice la Constitución de 1999”