miércoles 7 diciembre, 2022
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¡Han matado al presidente Kennedy!

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En Dallas, Texas, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, fue asesinado, el 22 de noviembre de 1963, suceso que enmudeció al mundo y cuya tragedia, a 59 años de tan terrible crimen, aún no se ha llegado a esclarecer.

La designada Comisión Warren dictaminó que un oscuro personaje, Lee Harvey Oswald, había sido el único autor del vil asesinato, mientras aún se sostiene que el Jefe de Estado había sido víctima de una conspiración de por lo menos cincuenta participantes.

El entonces presidente había arribado al aeropuerto Love Field de Dallas, Texas, para recibir el saludo del gobernador John Connally y emprender al lado de su esposa Jacqueline una caravana de promoción a su reelección instalado en el coche Lincoln presidencial, que llegó hasta un nudo arterial que tiene como telón un edificio deshabitado y convertido en depósito de libros, en donde desde una de sus ventanas salieron disparos que acabaron con su vida.

Los relojes marcaban las doce y media del mediodía cuando se oyeron los disparos, uno de los cuales le destrozó el cerebro, muriendo instantáneamente en el lugar de los hechos, noticia que paralizó al mundo al conocerse el magnicidio y el estupor cubrió todos los medios informativos del planeta.

Hasta ahora, 59 años después, muchos se preguntan: “¿Fue un crimen de Estado?” Las balas percutidas el 22 de noviembre de 1963 disparadas por quién sabe quiénes, por quién y cuántas, al fin, se le atribuyeron a un exmarine, Lee Harvey Oswald, a quien arrestaron; y al día siguiente, cuando era conducido a la cárcel y con la presencia de un centenar de agentes, fue ultimado por otro delincuente, que fue apresado de inmediato.

A raíz del espantoso crimen se formó la llamada Comisión Warren, que entregó con el tiempo su “Historia Oficial” que consideraba un ataque en solitario del acusado y cuyos resultados hasta ahora se desconocen, pues fueron documentos considerados clasificados que hasta la fecha no han visto la luz del día. Lo que más extrañó es que no se hiciera una autopsia del cerebro del presidente afectado totalmente por el disparo.

John Fitzgerald Kennedy había nacido en la localidad de Brookline el año de 1917 y fue ungido como presidente el 20 de enero de 1961. Se convirtió en el cuarto presidente asesinado en su país, después de Abraham Lincoln, James Abram Garfield y William McKinley.

Luego de haberse paseado en casi tres décadas por una serie de pistas falsas, la teoría de la conspiración cobra cada vez más credibilidad, pues el extenso prontuario del Caso Kennedy ha acumulado en la Corte de Justicia un extenso prontuario que hasta hace veinte años sumaban casi siete millones de folios.

Lo cierto es que por más especulaciones que se han hecho luego de estas casi seis décadas de tan espantoso hecho, aún se desconocen los resultados de las investigaciones, y el caso que ha sido motivo de libros, entrevistas y hasta de una película, “JFK”, señalan que lo dicho hasta ahora para el consumo público ha servido cada día para colocar más lozas al asunto, pues no ha habido respuestas a interrogantes sobre el número de disparos que se hicieron, si fue una sola o varias las personas que efectuaron los tiros y que la llamada “bala mágica” que acabó con la vida del presidente salió del arma que supuestamente había manipulado Lee Harvey Oswald.

La desclasificación de los documentos encargados a la Comisión Warren se ha dicho que estarían por descubrirse, pero esto fue durante la administración de Donald Trump, pues ante este aniversario de tan nefasto magnicidio, poco o nada se ha dicho.

Lee Harvey Oswald: ¿Fue acaso un lobo solitario?

“En apenas minutos, el magnicidio halló su presunto autor: La policía halla culpable a un ciudadano de aspecto asustadizo, algo delirante, seguramente paranoide, llamado Lee Harvey Oswald. Pero el 24 de noviembre, ante una treintena de testigos y frente a cámaras de televisión, Oswald cae herido de muerte. Su asesino es un hampón, Jack Ruby”.

Así lo informaron todos los medios de comunicación de la época. Luego la Comisión Warren, integrada para su investigación, descartaría de inmediato la injerencia de potencias extranjeras en el crimen, pero no elucidó la cuestión obvia resultante: ¿Por qué murió JFK?

El acusado de haber disparado contra el presidente era Lee Harvey Oswald, un exmarine quien para el momento tenía 24 años, había nacido en Nueva Orleans, estado de Luisiana, y pasó tristemente a la historia por haber acabado con la vida de uno de los más carismáticos presidentes de los Estados Unidos.

Se habló mucho de la investigación sobre pistas falsas; y en ese sentido, la Comisión Warren, integrada por el juez mayor del Tribunal Supremo y sesenta abogados criminalistas, peritos balísticos y técnicos policiacos, dejó muchas interrogantes en el aire y se empantanó el llamado “Caso Kennedy”, hasta ahora, a casi seis décadas del asesinato que prácticamente ha quedado en los archivos de las dudas sobre la aplicación de la justicia norteamericana, que ha dado motivo a una serie de especulaciones como la acción de la mafia, de los racistas blancos y de los complots que se vieron en el filme “JFK” que dejó innumerables interrogantes y comentarios.

Se dice que al mejor estilo de la literatura negra norteamericana, dieciocho testigos fundamentales del asesinato murieron en circunstancias poco claras, y alrededor de una docena de expositores que desfilaron por la Comisión Warren entre diciembre de 1963 y agosto de 1965, fueron rectificando, cuando no adulterando, sus testimonios iniciales.

“Desde entonces, las pistas verdaderas se convirtieron en falsas y las falsas en verdaderas”, aseguró un asesor cercano a la víctima al diario Times de Nueva York.

Víctor Matos

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