jueves 11 agosto, 2022
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Una población movida por la Fe y la devoción

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Los pobladores de La Grita aseguran que el patrono de esas tierras es milagroso, concede lo que le piden con amor y por ese motivo miles de peregrinos visitan esas tierras andinas


Bleima Márquez


La imagen del Santo Cristo de La Grita, junto a la Virgen de La Consolación de Táriba,   son  los dos íconos religiosos más importantes para los pobladores del Táchira e incluso de otras latitudes de Venezuela, y tal vez, un poco más allá.

Ese sentimiento se multiplica en cada uno de los lugareños, y es que los gritenses sienten un especial orgullo porque es allí, en ese pueblo rodeado de montañas del Táchira donde está la morada del hijo de Dios, el Cristo del Rostro Sereno, el Santo Cristo de La Grita.

El equipo de prensa de Diario La Nación se trasladó al Valle del Espíritu Santo, a la ciudad Atenas del Táchira, nombres por los que también identifican a La Grita, capital del municipio Jáuregui, y conversó con sus pobladores y algunos visitantes. Todos los testimonios coincidieron en que el Santo Cristo es milagroso y concede lo que le piden con amor.

Justo Zambrano, es originario del centro del país, pero tiene muchos años viviendo en La Grita. Se gana el sustento diario como limpiabotas en la plaza Bolívar de la ciudad del Espíritu Santo, como muchos le dicen a esa localidad. Afirma sentirse muy orgulloso de formar parte de este pueblo porque es una tierra de cultores, de grandes artistas plásticos, poetas, pero sobre todo de mucha fe. “Yo le tengo fe primeramente a Dios todopoderoso y luego al Santo Cristo, porque es su hijo”, afirmó.

Gonzalo García, es nativo de La Grita y trabaja como vigilante privado. Asegura sentirse muy orgulloso del pueblo que lo vio nacer, misma tierra que alberga la imagen del Santo Cristo. “Para mí es un orgullo nacer y vivir aquí, en la cuna del Santo Cristo de La Grita, él es muy milagroso”, certificó.

Gonzalo destacó que gracias al Santo Cristo del Rostro Sereno esa localidad ha crecido. “Aquí llegan muchos turistas a visitarlo porque es muy milagroso. También le tengo mucha fe a la Virgen”,  dijo el vigilante y reiteró que el turismo ha tomado fuerza en el municipio Jáuregui por la gente que llega a conocer o pagar promesas al hijo de Dios.

Luz Stella Pabón Rosales: Es otra hija de La Grita. Tiene 67 años y asegura que todos sus antecesores han sido devotos al Santo Cristo y de la Virgen de Los Ángeles. Acostumbra a visitar la capilla de la Basílica del Espíritu Santo que sirve de morada a la imagen del Cristo porque siente paz y alegría.

“Comparto con él muchas horas. Me siento de verdad contenta y respiro tranquilidad. Ellos son nuestros médicos espirituales, los que nos protegen”, comentó y agregó que siempre reza, primeramente, por la salud de todo ser cristiano, ancianos, jóvenes, mujeres y niños del mundo entero, sin excluir a nadie.

Al preguntarle  sobre su principal petición al Santo Cristo, respondió: “Salud, paz, amor, felicidad, y prosperidad. Que nos mantenga unidos, que no nos aferremos a las cosas materiales y que reine por siempre en nuestros corazones”

En cuanto a los peregrinos, indicó que es tradición en su familia organizarse para ofrecer algún bocado a las personas que recorren caminando las carreteras del Táchira y otras entidades del país para ver al Santo Cristo.

“Cada mes de agosto nosotros adornamos, preparamos los altares, y obsequiamos aunque sea un juguito a los peregrinos que pasan por  nuestra casa, le damos la bienvenida. Nos sentimos orgullosos de que nos visiten y admiren los altares que con cariño hacemos”, contó Luz Stella y recordó cuando sus antepasados organizaban todo un despliegue para recibir a los peregrinos

José Benito Pérez: es natural de San José de Bolívar, municipio Francisco de Miranda. Narró  que, junto a su familia, profesa gran devoción al Santo Cristo de La Grita, justamente ese es el motivo que cada año mueve a sus seres queridos a visitar la morada del patrono del Jáuregui y de Venezuela.

Haydee Sánchez es ministro de la Sagrada Comunión en el Santuario del Santo Cristo de La Grita del municipio Jáuregui. “Es muy grande lo que representa la imagen del Santo Cristo para nosotros, como gritenses y como tachirenses, porque yo sé que en Táchira, Venezuela y en muchas partes del mundo, aman al Santo Cristo de La Grita por tantos milagros.”

Recordó que hace poco conversando con su hijo le comentó lo mucho que tiene que agradecer al Señor. “Me dio covid el año pasado y yo miraba la estampita del Santo Cristo y me decía: Señor si es tu voluntad regálame otros díitas más y te seguiré sirviendo. Verdaderamente llegó un momento en que solo faltaba que me muriera”, aseveró.

Recalcó que durante dos años no sacaron la imagen del Cristo por la pandemia y ahora, luego de ese tiempo ver el júbilo de la gente y llantos de emoción es muy significativo. “Estos días que ha estado visitando las aldeas la gente llora, se ve el amor tan grande que le tienen al Santo Cristo de La Grita, el Cristo del Rostro Sereno. Él es nuestro patrono y es todo para nosotros”

Crisálida Valero: es  del estado Barinas,  pero tiene 21 años viviendo en La Grita por lo que se considera parte de este pueblo.  Le contó al equipo de Diario La Nación que frecuenta el Santuario del Santo Cristo porque acostumbra a acompañar a su hijo que es monaguillo y siempre ayuda en las misas.

Para Crisálida el Santo Cristo es muy grande, tanto que asegura no tener palabras para describir ese sentimiento. “Todo lo que le he pedido con amor, lo que le he rogado, todo me lo ha concedido”, testificó y acotó que siempre asiste a la eucaristía  y ora en el altar.

Renier Duque es un  orgulloso gritense conocido como el fotógrafo del Santo Cristo, título que, asegura, lo hace sentir orgulloso y honrado porque fue la misma gente del pueblo quien lo apodó así. También es el encargado del turismo por la alcaldía del municipio Jáuregui. “El Santo de La Grita es una imagen que nos inspira a ser mejores personas cada día. Es una imagen que nos lleva a acercarnos más a Dios y de verdad que todo lo que sea para él, lo hago con todo el gusto del mundo”.

Yenny Velazco: Vende churros en la plaza Bolívar de la capital del municipio Jáuregui y aunque no pertenece a la religión católica reconoce que la imagen del Santo Cristo despierta la confianza y esperanza en los feligreses. “La gente tiene demasiada fe y la mirada puesta en Dios y en el Santo Cristo que de verdad cumple a las personas sus peticiones”

Salvador Velazco: Vive en San Cristóbal, pero durante 55 años, exceptuando el tiempo de cuarentena por la pandemia, ha ido a La Grita para las fiestas en honor del Santo Cristo y a la feria de la localidad, donde aprovecha la oportunidad para trabajar vendiendo algodón de azúcar. “El Santo Cristo de La Grita es una tradición de muchos años en este pueblo donde su gente le tiene mucha Fe, es una devoción”.

Félix García: Hablar del Santo Cristo de La Grita provoca en Félix una serie de emociones. Afirmó que es muy difícil decir lo que siente, solo sabe que es grande y maravilloso. Al conversar con el equipo de Diario La Nación, expresó con la voz quebrada y un nudo en la garganta  por el pálpito que le causa el patrono,  que el Cristo es muy milagroso y por eso lo visita mucha gente.  “El Santo Cristo es muy grande para mí, yo siempre vengo. Hay que tener mucha Fe en él”, reiteró.

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