Salud
Crisis de salud en Venezuela eleva riesgo de epidemias
martes 30 junio, 2026
La Organización Mundial de la Salud advierte sobre brotes inminentes de sarampión y dengue ante el desbordamiento de la red hospitalaria, fallas de bioseguridad y la saturación de cadáveres en la zona central de la nación (sumario)
La tragedia de la catástrofe generada por el doblete sísmico del pasado 24 de junio empieza a tomar forma en el terreno sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este martes desde Ginebra sobre el peligro inminente de que se registren brotes epidemiológicos masivos en el país, debido al severo compromiso de las redes de agua potable, los desplazamientos de la población y una infraestructura médica operando muy por encima de su capacidad real.
De acuerdo con el portavoz de la agencia de las Naciones Unidas, Christian Lindmeier, el sistema asistencial se encuentra bajo una presión extrema, enfrentando un escenario crítico que va más allá de la atención inicial de la emergencia de traumatología.
El balance técnico del organismo internacional revela una radiografía preocupante del estado de los hospitales. Tras la notificación de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sobre 38 centros de salud afectados, la organización logró evaluar la situación de 21 instalaciones distribuidas entre la Capital y los estados: La Guaira, Miranda y Falcón. De este grupo, tres hospitales se declaran en estado crítico insalvable y seis infraestructuras presentan daños estructurales graves o funcionan a media marcha. Los establecimientos restantes continúan operativos, pero bajo una sobrepoblación que impide la atención oportuna y genera alteraciones severas en los protocolos de bioseguridad, fatiga extrema en el personal médico y una preocupante parálisis en las listas de espera quirúrgicas, especialmente en traumatología, ortopedia y neurocirugía.
El colapso de los servicios de saneamiento ambiental y el hacinamiento en los refugios configuran el escenario ideal para la propagación de diversas patologías. En este sentido, las autoridades sanitarias temen un repunte de enfermedades prevenibles por vacunación como el sarampión, la difteria y la tos ferina, así como una aceleración descontrolada de afecciones de transmisión hídrica y vectorial, entre las que destacan el dengue, la fiebre amarilla, el chikungunya, el zika y la malaria.
El impacto humano de la tragedia sigue en aumento y desborda las capacidades locales. Los datos oficiales ofrecidos por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, sitúan el balance provisional en mil novecientos cuarenta y tres fallecidos y más de diez mil heridos. Sin embargo, la dimensión real del desastre es aún indeterminada, ya que la ONU calcula que unas cincuenta mil personas permanecen desaparecidas. Esta disparidad de datos se ve agravada por el colapso absoluto de los servicios forenses y las morgues, sumado a la insuficiencia de los sistemas de registro para el seguimiento de las víctimas y la localización de los ciudadanos cuyo paradero aún se desconoce. (Daniel Bueno)
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