jueves 11 agosto, 2022
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A diez años del doble asesinato en el Jardín Botánico

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Una estudiante de Ingeniería animal, de 21 años, y uno de Ingeniería Industrial, de 29, fueron vilmente asesinados en el Jardín Botánico de la UNET hace diez años. Hecho que causó dolor e impotencia en el ámbito universitario local


Raúl Márquez


Tras más de veinte días de trabajo detectivesco, en rueda de prensa, el comisario Jefe del Cicpc de la región daba a conocer un balance final sobre el caso. Tres adolescentes eran capturados por su presunta responsabilidad en el doble  asesinato

Bajo el intenso sol de agosto de 2012, los jóvenes voceaban su indignación. La impotencia y el dolor los empujó a salir a la calle. Pancartas en manos, cintas negras a un lado del pecho. Exigían justicia. De este modo recorrieron la avenida Sucre de la ciudad de San Cristóbal.

Los jóvenes asesinados. (Foto: Cortesía)

El recuerdo de Leidy Mariana y Edgardo Alberto les infundió coraje. Eran un solo corazón ardido, que pese a la tragedia, buscaban un haz de luz en medio del sufrimiento. Clamaban justicia por el doble asesinato, por la pronta resolución de uno de los episodios más tristes de la criminalística regional.

El domingo 5 de agosto, Leidy Mariana Rangel Useche, 21 años de edad, mirada vivaz, andar resuelto, estudiante de Ingeniería en Producción Animal, desapareció sin dejar rastros, luego de salir de su casa, en Patiecitos, municipio Guásimos. Según se dijo, se dirigió a la casa de su novio en la Unidad Vecinal. No se supo más de ella.

En otro punto de la entidad, a eso de la 5:00 de la tarde, salió de su casa, en el barrio El Lobo, Edgar Alberto Fonseca Aldana, 28 años de edad, carismático, emprendedor. Estudiante de Ingeniería Industrial y miembro de la brigada de Salvamento de la Universidad Nacional Experimental del Táchira –UNET-. Se comprometió a dictar unas clases en el barrio El Paraíso, pero jamás llegó.

Desde ese momento se establecieron, de manera espontánea, bloques de búsqueda. En redes sociales, compañeros de los estudiantes de la UNET, publicaron sus fotografías, con la esperanza de que alguien pudiera dar pistas sobre el paradero de ambos. Pasaban las horas, los días, y la zozobra hacía presagiar lo peor.

El hallazgo de los cadáveres

El 10 de agosto, un obrero de la importante casa de estudios de la entidad se internó en el Parque Botánico a revisar las tuberías del agua potable. A un kilómetro y medio de una de las garitas de seguridad, encontró dos cadáveres en estado de descomposición.

Tiempo más tarde, una comisión de la Brigada de Homicidios del Cicpc arribó al lugar del hallazgo, a fin de practicar las labores de peritaje correspondientes. Tras la primera inspección de los cadáveres, que según indicaron medios locales, tenían las manos atadas hacia atrás, a seis metros uno del otro y con impactos de bala en la cabeza, fueron trasladados a la morgue para las autopsias de ley. Horas después, los familiares, en medio de un profundo dolor, los reconocieron.

Las pesquisas

De inmediato, los expertos en criminalística, iniciaron un arduo trabajo de campo en procura de pistas. Se comenzaron a tejer posibles hipótesis acerca del móvil del doble homicidio.

Entre tanto, actores de la vida pública local y nacional condenaban el hecho, debido a la brutalidad y la saña aplicada por los victimarios, y por tratarse de jóvenes universitarios, con metas claras y ganas de aportarle al futuro del país.

Con el paso de los días, los detectives de homicidios seguían adelante con las investigaciones, llevando a cabo varias visitas domiciliarias, en las adyacencias del lugar del doble crimen. Paramillo, Cueva del Oso, Pueblo Nuevo, sector Ambrosio Plaza, Cumbres Andinas, fueron algunos de estos sitios.

En uno de estos procedimientos, los documentos de las víctimas fueron hallados en una vivienda. Además de dos teléfonos celulares, que serían claves para el esclarecimiento del caso.

Identifican a los asesinos

Tras más de veinte días de trabajo detectivesco, en rueda de prensa, el comisario Jefe del Cicpc de la región daba a conocer un balance final sobre el caso. Tres adolescentes eran capturados por su presunta responsabilidad en el doble asesinato.

Según el parte policial, pertenecían a una banda hamponil denominada “Los menores del Jardín Botánico”. Estos cometían sus fechorías en los alrededores de la referida universidad. Interceptaban a sus víctimas y tras someterlas con armas de fuego, las despojaban de sus efectos personales.

El jefe policial, subrayó, además, que se dedicaban al consumo y venta de sustancias estupefacientes. De hecho, estimó que a la hora de cometer el doble homicidio estarían bajo los efectos de las drogas, pues según este dejaron muchos cabos sueltos en la escena del crimen. En el informe preliminar, se estableció como móvil, el atraco a mano armada. El caso quedó a orden de la Fiscalía Cuarta del Ministerio Público.

A través de redes sociales, algunos allegados a los universitarios expresaban su inconformidad ante las investigaciones, subrayando que no se aclararon algunos pormenores del hecho.

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