Afirma el comerciante de Boca de Grita “que por 5 días fue retenido por militares”

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Imagen de referencia / Cortesía.

Tras haber sido abandonado el  lunes en la tarde cerca  de una finca de Boca de Grita, municipio  García de Hevia, luego de cinco días  de estar desaparecido, el comerciante tachirense Jorge Martínez, de 26 años de edad,  manifestó a sus allegados que durante ese lapso estuvo en poder de presuntos  militares.

El joven comerciante apenas comienza a reponerse  de las secuelas de esa situación en la que lo tuvieron  amarrado de pies y manos; sufrió algunas lesiones físicas  y también  de  deshidratación por no ingerir agua; sin embargo, hasta el momento se  desconoce la razón que tuvieron los supuestos militares para mantenerlo secuestrado  durante cinco días. 

La tarde que finalmente lo liberaron, a Martínez le colocaron una capucha, lo subieron a un vehículo y al cabo de un tiempo en carretera, lo dejaron cerca de una finca de Boca de Grita, en la cual lo auxiliaron y alimentaron, por cuanto se hallaba débil.

El caso de Martínez no deja de ser sumamente extraño y delicado, motivo por el cual las autoridades competentes como  Fiscalía Militar deberían investigar hasta sus últimas consecuencias. 

Como ya se había informado, la desaparición del  joven comerciante  ocurrió el pasado jueves en la madrugada  cuando  iba en su moto  con otra persona, y frente al puesto de control fronterizo,  entre Orope y Boca de Grita,  se encontraron con un operativo que realizaba el Ejército, cuyos efectivos los conminaron  a que se bajaran de la moto, al igual que lo estaban haciendo con otros motorizados.

Según testigos y por razones desconocidas, los militares amenazaron de muerte  con armas largas, a Martínez y a todos los que allí tenían agrupados, lo que habría provocado que el comerciante huyera despavorido entre los matorrales.

El no saber de él por varias horas causó angustia entre sus seres queridos que se abocaron a buscarlo, en primera instancia en el puesto del Ejército, donde les aseguraron que no lo tenía. En los matorrales  donde lo vieron por última vez, hallaron  botadas algunas pertenencias que sólo causó en sus seres queridos más angustia, en razón de que en ese momento supieron que algo mala había ocurrido.

La solidaridad  de los vecinos de Boca de Grita se puso de manifiesto desde un primer momento que se lanzaron a la calle para protestar y exigir saber dónde estaba Martínez,  y que si eran lo militares quienes  lo tenían  detenido, que lo liberaran o explicaran el porqué de su detención. 

(MB)