Era tachirense y excandidata de la Fiss la mujer hallada estrangulada en Cúcuta

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Continúa en el misterio el asesinato de la tachirense Jennifer Ramírez Rivero.
Continúa en el misterio el asesinato de la tachirense Jennifer Ramírez Rivero.

Era tachirense y además excandidata  en al año 2000 de la Feria Internacional de San Sebastián –Fiss- la mujer  que  recientemente fue hallada estrangulada en un apartamento del casco central de Cúcuta, y junto a ella, su hijo de dos años de edad que por espacio de cinco días estuvo junto al cadáver.    

De acuerdo con la madre de Jennifer Ramírez Rivero,  ella se desempeñaba como modelo en la ciudad colombiana de Cúcuta, tenía una marca de ropa pues era diseñadora de modas  y además vendía ponquecitos frente al edificio en el que vivía con su pequeño hijo.

El cadáver de Jennifer,  quien estaba por cumplir  40 años de edad,  fue hallado   por  la Policía, luego de que los vecinos alertaran del llanto del bebé y de los olores putrefactos que emanaban del apartamento 305 del edificio Spanis.

Las primeras investigaciones apuntan a que el asesinato de la venezolana ocurrió el pasado lunes en la mañana, pues fue la última  vez que la vieron con vida,  incluso ahora algunos aseguran haber escuchado gritos de auxilio.

El viernes, cinco días después hallaron su cadáver. También suponen que fue un crimen pasional aunque la familia piensa que fue un robo.

Diario La Opinión tuvo oportunidad de hablar  con los familiares de Jennifer, pues fue en Los Patios, Cúcuta, donde decidieron  el domingo sepultar sus restos.

Su padre es un médico que trabaja en la cárcel  de Bucaramanga  desde donde viajó a Cúcuta,  junto con otros dos hijos, para reclamar el cadáver. Su mamá  lo hizo desde San Cristóbal para despedir a su única hija. 

Jennifer era propietaria de las marcas de ropa y accesorios Mac River y Jen River, de las cuales era la modelo. En San Cristóbal tuvo tres tiendas, en Santa Teresa, Barrio Obrero y Pueblo Nuevo.

Una de las mejores amigas de Jennifer, que viajó desde Italia a su funeral, aseguró que los tres locales fueron cerrados por la difícil situación económica que afronta Venezuela y que por ello hasta vendió su vehículo y decidió buscar mejores oportunidades en la capital nortesantandereana.

Tanto el padre como la mamá de la víctima coincidieron en afirmar que el plan de la diseñadora era salir del país, posiblemente a Argentina, a donde  tenía  la invitación de un amigo.

Por ello, ahorraba todo el dinero que podía y se privó de varias comodidades, para ella y su hijo.

De allí que la familia coincida en que el móvil pasional no es el acertado, más bien se inclinan por el robo  del dinero que Jennifer tenía guardado; de hecho  en la inspección practicada al inmueble,  no hallaron  ni el dinero,  ni joyas, o elementos de valor en medio de todas las cosas revolcadas. Le robaron sus documentos de identidad y al parecer, gran parte de prendas de vestir y bolsos.

Por otra parte  analizan otro dato importante suministrado por la amiga, y se trata de “una mujer  que le decía que la quería matar y la amenazó junto al niño. Por eso,  Jennifer instauró una denuncia”.

La relación con el padre del niño, quien se encuentra en Bucaramanga, no  fue del todo buena desde el principio del embarazo,  pero  continuaban en permanente.

(MB)